•
Suscribirse Iniciar sesión
Opinión

La cultura de la desvergüenza

✨ Resumen con IA

Por: León Ferreira Leon Wurmser fue un psiquiatra y psicoanalista suizo de origen judío, nacido en Zurich en 1931 y fallecido en Estados Unidos en el año 2000. Enseñó por largo tiempo en las Universidades de West Virginia y Maryland. Fue uno de los principales impulsadores de los estudios de Freud en Norte América. En el año de 1981 publicó

✨ Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

✨ Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Por: León Ferreira

Leon Wurmser fue un psiquiatra y psicoanalista suizo de origen judío, nacido en Zurich en 1931 y fallecido en Estados Unidos en el año 2000. Enseñó por largo tiempo en las Universidades de West Virginia y Maryland. Fue uno de los principales impulsadores de los estudios de Freud en Norte América. En el año de 1981 publicó el célebre ensayo titulado The mask of the shame -La máscara de la vergüenza- (John Hopkins Press) reeditado en 1994. En suma, para Wurmser, la era actual es la era de la desvergüenza, dado que, es permanente el quebrantamiento del orden social superior.

 

En palabras de Wurmser, la vergüenza permite el respeto hacia el orden social superior. La emoción de la vergüenza es lo que hace posible la existencia de un sistema de valores que amerite ser respetado. En otras palabras, quien no sea capaz de avergonzarse o se sentir vergüenza, difícilmente será capaz de practicar el respeto hacia el sistema social establecido y hacia sus semejantes. Wurmser es el teórico de la cultura de la desvergüenza que, no es otra cosa que, la cultura del irrespeto, una total ausencia de estima por los ideales y por los valores.

 

Gracias a que los seres humanos somos capaces de avergonzarnos logramos cohesión social y podemos acatar los valores superiores de la sociedad. Sin acato de esos valores cualquiera sociedad es inviable. Como lo planteara Wurmser en su ensayo, la desvergüenza conduce al cinismo, es decir, la burla hacia los valores superiores y el irrespeto hacia el otro. La desvergüenza rechaza la vergüenza y la enmascara, por ello muchas personas cuando usan un disfraz expresan lo que realmente albergan, razón oculta por la cual, probablemente, tantos adultos suelen disfrazarse en Halloween.

 

La cultura de la desvergüenza no es simplemente una teoría formulada el siglo pasado; es una hipótesis comprobada que, resuena en las ciudades colombianas y en las redes sociales. La cultura de la desvergüenza impera en el tráfico vial: Es palpable cómo la desvergüenza se ha tomado las calles. Muchos motociclistas son la evidencia de la cultura de la desvergüenza, la autoridad y las disposiciones del código de transporte les valen tres tiras de nada. Fácilmente asumen maniobras peligrosas, transitan en contravía, rayan vehículos al por mayor, conducen sin medidas de protección, omiten el pago del SOAT, e invaden las vías de los peatones sin respeto alguno por el orden social. Son la desvergüenza en pasta, simios en dos ruedas que profesan omisión del pacto social en materia vial.

 

Las redes sociales son otro ejemplo de la cultura de la desvergüenza. El exhibicionismo, la putería disfrazada de libertad y belleza. La manera que veladamente exhibe el cuerpo y los asuntos de la vida íntima sin pudor y recato alguno. Donde todo se vale y todo es permitido, cualquiera persona se siente con el derecho para desnudarse en redes, o exhibir cuanta putrefacción moral le plazca. Desvergüenza total, lo importante es mostrar y exhibir lo íntimo, porque así se viraliza y se monetiza, la intimidad tiene precio. En la cultura de la desvergüenza no importan los medios, con tal de alcanzar el fin reflejado en vistas, seguidores y por supuesto, dinero.

 

En la sociedad contemporánea impera la cultura de la desvergüenza. Todo pareciera válido, todo pareciera lícito, nada es incorrecto. Hay desazón total porque la crisis de los valores es el predominio de la cultura de la desvergüenza y del irrespeto. Colombia lo vivenció con el expresidente saliente que hizo de la dignidad presidencial una letrina y de la chabacanería su sello. Ojalá las flores de los valores renazcan y la pesadilla de la cultura de la desvergüenza desaparezca para dar paso al respeto, a la vergüenza y a la consideración moral por el otro.