La seguridad urbana de la “Patria milagro”
El texto cuestiona el enfoque de militarizar la seguridad urbana y advierte que estas estrategias han dejado graves daños institucionales y víctimas inocentes.
El texto cuestiona el enfoque de militarizar la seguridad urbana y advierte que estas estrategias han dejado graves daños institucionales y víctimas inocentes.
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“La mayor operación de seguridad urbana” esa es la respuesta institucional que propone el nuevo presidente electo de nuestro país, Abelardo de la Espriella, al flagelo de inseguridad al que estamos sometidos los ciudadanos de los sectores urbanos del país, cinco alcaldes de las principales ciudades aclaman esta propuesta, que, según el presidente electo, el 7 de agosto tendrá listo un decreto presidencial para la creación del “Bloque de seguridad urbana”, primero en Bogotá, Cali, Medellín , Barranquilla y Bucaramanga.
Cuando hay hechos graves de inseguridad en las calles, escuchamos la famosa frase, “hay que sacar el ejercito a las calles”, esto cuando era común ver la famosa (PM) Policía Militar, ¿y la policía?, según nuestro diseño institucional, la Policía Nacional es la que debe estar a cargo de la seguridad del sector urbano, el diseño institucional del Ejercito es para que haga presencia en el sector urbano. Cuando la (JEP) Jurisdicción Especial para la Paz dio apertura al Macrocaso 08 que hace referencia a los “Crímenes cometidos por miembros de la fuerza pública, otros agentes del Estado, o en asociación con grupos paramilitares, o terceros civiles, por causa, con ocasión, o en relación directa o indirecta con el conflicto armado colombiano”, en la IV Brigada del Ejército, se empezó a revisar el diseño institucional de esa Brigada y de la alcaldía de Medellín, también el por qué hizo presencia activa en la operación Orión de la comuna 13 de la capital antioqueña, una operación urbana.
La Salas de Justicia, la Sala de Reconocimiento de Verdad, de Responsabilidad y de Determinación de los Hechos y Conductas, a cargo del magistrado de la (JEP) Gustavo Salazar Arbeláez, encontró que desde al año 2000 a 2004, los cambios en el manejo institucional, estaban directamente relacionados, con las políticas de seguridad de los ex presidente Pastrana y Uribe, el comandante de la IV brigada, general Eduardo Herrera Verbel quien estuvo en la brigada hasta finales del 2001, tenía una presencia operacional urbana, y según las actas de los comités de seguridad del departamento, no hacia presencia en estos comités, a diferencia del 2002 con el general Montoya, como se dice popularmente, el sí ponía la totuma a la alcaldía y la gobernación para tener presencia urbana en la ciudad de Medellín, en este caso, la operación Orión, Mariscal I y II entre otras.
Ahí surgió algo que tiene muy enredados, tanto al general Montoya como el ex alcalde Luis Pérez, METROSEGURIDAD (actualmente Empresa para la Seguridad Urbana-ESU), con esta entidad la alcaldía le dio recursos al general Montoya, donde según versiones del la (JEP) se hacía pago por información, la operación Orión duro casi cinco meses, tiempo en el que según la magistratura de la (JEP) había una presencia Urbana importante por parte de la IV brigada, pero es el tiempo donde las desapariciones y los asesinatos estuvieron a la orden del día, los informantes que se pagaron, según resolución judicial, eran personas la margen de la ley, recuerden a alias el gomelo, informante encapuchado que aparece en una foto que le dio la vuelta al mundo.
Cada vez que se inventan algo para fortalecer la seguridad urbana del país, las instituciones terminan enredadas y manchadas de sangre inocente, con la llegada de la Espriella, se percibe el mismo fervor de la elección de Álvaro Uribe Vélez, el país no necesita decretos vengadores, las necesidades son otras. Un santandereano manejara una cartera ministerial de 5 billones de pesos anuales, premio de consolación para un departamento que puso presidente, los Char que no le ganaron a Cepeda en la Costa, se quedaron con dos carteras.