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La vida moderna nos enseñó a rendir…  pero no a regularnos

La vida moderna nos acostumbra a rendir sin regularnos, generando cansancio mental constante, estrés crónico y dificultad para descansar de verdad.

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Por Jessica Arévalo*

Hay personas que están cansadas desde que se levantan, y aun así siguen funcionando. Trabajan, responden mensajes, cumplen horarios, sostienen responsabilidades, se mantienen disponibles y siguen adelante como si nada estuviera pasando, sin embargo, desde afuera muchas veces se ven “bien”. Funcionales, productivas y activas.

Pero cada vez en consulta se ven más personas que viven agotadas sin darse realmente permiso para reconocerlo, lo cual hace parte de un problema actual, y es que la vida moderna nos enseñó muy bien a rendir… pero muy poco a regularnos.

Aprendimos a sostener la presión, a responder rápido, a seguir funcionando incluso cuando el cuerpo y la mente llevan demasiado tiempo saturados. Nos acostumbramos tanto a vivir acelerados que muchas personas ya no saben realmente cómo se siente estar en calma sin sentir culpa.

Hoy descansamos mirando pantallas, nos despertamos y lo primero que hacemos es revisar el celular, mientas trabajamos respondemos mensajes; Intentamos desconectarnos mientras seguimos mentalmente disponibles para todo, la situación es que el cerebro humano no está diseñado para vivir en interrupción constante.

Por eso vemos con frecuencia las personas con quejas comunes de:
“Estoy cansado todo el tiempo”. “No logro apagar mi cabeza”. “Siento que descanso, pero sigo agotado”. “No sé qué me pasa”.

Lo anterior no es solo producto de una gran crisis, está relacionado con los pequeños niveles de alerta sostenidos durante demasiado tiempo. La neurociencia lleva años mostrando que el estrés crónico modifica la manera en que el cerebro regula emociones, atención, sueño y sensación de bienestar. Cuando el sistema nervioso pasa demasiado tiempo en estado de activación, el cuerpo empieza a funcionar como si nunca terminara realmente de salir de modo supervivencia.

Y poco a poco nos fuimos acostumbrando a vivir cansados, a sentir la ansiedad como parte normal de la rutina, a no detenernos realmente nunca y a experimentar culpa incluso cuando intentamos descansar. Muchas personas hoy viven tan aceleradas que incluso en silencio sienten la mente funcionando sin pausa, como si el cerebro hubiera olvidado cómo salir del estado constante de alerta.

Lo más complejo es que las personas ya no saben identificar cuándo están emocionalmente saturadas, porque llevan demasiado tiempo funcionando así.

Por eso creo que la conversación sobre salud mental hoy no puede quedarse solamente en diagnósticos o productividad. También necesita hablar: De regulación, de descanso mental real, de atención, de presencia y de cómo estamos viviendo.

Porque no todo cansancio se resuelve durmiendo más. A veces el cerebro necesita, menos ruido, menos interrupción y más espacios donde no tenga que permanecer reaccionando todo el tiempo y las soluciones son mucho más asequibles de lo que creemos; Dormir mejor, volver a tener conversaciones donde realmente estemos presentes, recuperar momentos sin estímulo constante, aprender a reconocer la saturación antes de llegar al límite, mover más el cuerpo y darle al cerebro pequeños espacios de pausa real en medio de una vida que rara vez se detiene.

No buscando la perfección, pero si buscando un sistema nervioso regulado. Ese es justamente uno de los temas que atraviesa Instrucciones para entender tu cerebro: comprender cómo la vida moderna está moldeando silenciosamente nuestra atención, nuestras emociones y nuestra forma de habitar la vida cotidiana.

*Neuropsicóloga y conferencista