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Los Idus de septiembre en Bucaramanga

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Idus
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Resumen

Cárdenas convivió plácidamente con la clase política bumanguesa durante más de tres años.

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Por: Juan Manuel Álvarez Cruz

¿Cuántas veces a la semana piensa un hombre en el Imperio Romano? Una curiosa pregunta hizo tendencia en redes sociales como Tik Tok con respuestas llamativas por parte de los indagados, aproximadamente tres veces a la semana. En el momento que fui abordado con la misma inquietud, me acordé de los Idus de Marzo y lo que representaba para los romanos como tiempos de cambios abruptos, de traición y mucho cuidado, a raíz del infame asesinato de Cayo Julio Cesar de manos de Marco Bruto en el año 44 A.C., suceso que se fraguó en el Senado Romano constituyendo un hito en la humanidad y en el imaginario de la cultura popular que ha hecho carrera hasta nuestros días gracias a obras como “La Tragedia de Julio Cesar” de William Shakespeare. A pesar que los Idus marcaban simplemente la aparición de la luna llena en el calendario romano como una fecha especial de celebración a antiguos dioses, la conspiración de un grupo de senadores por miedo a la acumulación de poder de Julio Cesar, marca el mes de marzo como un momento importante a raíz del primer magnicidio de la historia.

Han pasado más de dos mil años y la historia de los Idus de Marzo, Julio Cesar y la aparición en el poder de una mujer reconocida por su belleza e intelecto como lo fue Cleopatra, se repite en una ciudad ubicada entre montañas agrestes del oriente colombiano, eso sí, versión criolla. Si bien nuestro Cayo Juan Carlos no ha tenido grandes conquistas y a pesar que los difusos datos de bienestar mostrados no corresponden a la realidad de la ciudad, a diferencia del dictador romano que era impopular entre sus pares, Cárdenas convivió plácidamente con la clase política bumanguesa durante más de tres años recibiendo apoyos incondicionales a pesar de los cuestionamientos, no tuvo mayor oposición al momento de presentar proyectos y adiciones de presupuesto, los organismos de control fueron timoratos y ofreció apoyos a sus concejales más preciados hasta que, de manera inesperada a mediados del mes que está en curso, vivió lo que se podría denominar “Los Idus de Septiembre” al ver como su Senado, el Concejo Municipal de Bucaramanga, en cabeza de los patricios de los partidos políticos Liberal y Cambio Radical, asestaban un golpe duró declarando la oposición a su gobierno, denunciando ante entes de control, cuestionando el manejo de los recursos públicos y la gestión realizada durante su administración.

Parafraseando la obra de Shakespeare, ¡Cuídate de los idus de septiembre Cayo Juan Carlos! La primera advertencia que se tuvo del posible golpe al alcalde de Bucaramanga se observó en un debate cuando el candidato liberal manifestó que, tener el apoyo de Cárdenas era un suicidio político en razón a su baja popularidad. Acto seguido, con el fin de declarar una ruptura definitiva con la administración municipal, en rueda de prensa se declaró oficialmente la oposición del partido con aseveraciones como, “Bucaramanga es víctima de la desidia de un alcalde ausente que ha delegado el liderazgo de la ciudad”, lo cual genera que ningún concejal liberal pueda aprobar la reforma de la planta de la alcaldía, la revisión excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial que será presentado pasadas las elecciones, la liquidación o capitalización del sistema integrado de transporte masivo Metrolínea S.A. y otros requerimientos que se pretendan aprobar antes de la finalización del periodo de mandato. Igual suerte corrieron los concejales del partido Cambio Radical quienes se encuentran impedidos de sancionar de manera positiva proyectos de Cárdenas, so pena de sanciones y el escarnio público.

Sin embargo, esto no concluye ahí, en Bucaramanga los Idus de Septiembre ya han llegado, pero no han acabado. Seguido a la declaración de oposición, el terremoto político que se genera al interior de la Alcaldía es merecedor de un cuento de amor y desamor; los funcionarios, contratistas y antiguos ayudantes adeptos a la causa del alcalde, que publicaban en sus redes fotos del candidato que hoy les repudia, estarán en la encrucijada de apoyar otro aspirante a la alcaldía o terminar aceptando de mala gana las criticas a su mentor y por ende a la gestión que han hecho como miembros de la administración. Aunado a lo anterior, un juez de la república ordenó la suspensión del endeudamiento que tenía como objetivo el arreglo de colegios como el Tecnológico, Santander y el INEM, con estructuras que fueron destruidas antes de tener claridad sobre su reconstrucción, dejando a los estudiantes con instalaciones en ruinas.

Curiosamente, en su momento los senadores romanos autores intelectuales del magnicidio, según cuenta la historia, fueron apoyados por muchos viendo la conspiración como un mal necesario para evitar una catástrofe mayor, lo cual puede suceder también en Bucaramanga. Tanto Cayo Julio Cesar, con su vida, como Cayo Juan Carlos, con su reputación y credibilidad como alcalde, fueron atacados sin esperarlo, saborearon lo agridulce del poder y el dinamismo de la política, siendo este último el trofeo de candidatos en la otrora ciudad bonita, que verán en su imagen la figura a atacar por su baja popularidad, entregando su cabeza (sentido figurado) a un pueblo sediento de culpables por los males que le aqueja y elegirá el próximo 29 de octubre al que demuestre distancia de sus políticas, mayor ferocidad al momento de denunciar actos de la actual administración y cambios en seguridad, pobreza, movilidad y falta de autoridad para los próximos cuatro años.

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