Los jóvenes cómo el motor del cambio
Resumen
El artículo llama a votar con esperanza, rechazando el odio y la polarización, y destaca a la juventud y las regiones como claves para construir un país más descentralizado y articulado.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Por: Circulo Amigos de Bucaramanga*
El voto que construye: Una invitación a las regiones y a la juventud a redefinir el país. Vivimos en una época donde el ruido electoral parece ahogar la razón y la esperanza. Las campañas políticas, se construyen sobre los cimientos del miedo, la rabia y la polarización extrema. Nos han querido convencer de que el objetivo principal de la democracia es derrotar al otro, aplastar a quien piensa distinto y celebrar su caída, como si el futuro de nuestra nación fuera un juego donde para que unos ganen, otros deben ser destruidos. Hoy, la invitación es a detener ese ciclo tóxico. Es el momento de acudir a las urnas, sí, pero no desde el resentimiento ni desde el deseo de revancha, sino desde la profunda convicción de que la política debe servir para edificar.
El rechazo a la instrumentalización. Durante décadas, hemos sido testigos de cómo la maquinaria electoral ha encontrado en la división una herramienta rentable. Se nos instrumentaliza cuando nos piden que votemos impulsados por el terror hacia un adversario, en lugar de invitarnos a votar a favor de un proyecto colectivo y esperanzador. Debemos rechazar categóricamente esa manipulación.
Pensar distinto nos hace parte de una sociedad diversa y compleja. El verdadero cambio comienza el día en que decidimos, como ciudadanos, que nuestro voto es un instrumento cívico para articular soluciones. El país necesita puentes sólidos que nos permitan encontrarnos en las diferencias.
El motor del cambio: La juventud. Este llamado es, especialmente, para los jóvenes. Ustedes no solo son el futuro, sino el presente dinámico de nuestra sociedad. Son quienes heredarán las consecuencias, buenas o malas, de las decisiones que tomemos en este momento
No permitan que la desesperanza, la apatía o la frustración los alejen de las urnas. Pero, del mismo modo, no dejen que los discursos cargados de odio secuestren su natural deseo de transformar las cosas. Su voto por el cambio debe ser una declaración de principios: un voto informado, crítico y propositivo. Tienen en sus manos la capacidad de redefinir la forma en que se ejerce la política, exigiendo debates con argumentos y rechazando el fanatismo ciego que tanto daño ha hecho a las generaciones anteriores.
El protagonismo de las regiones. Ahora bien, ese anhelado cambio no puede seguir siendo dictado desde los escritorios de una capital centralizada. Para construir un país verdaderamente equitativo, es imperativo volcar nuestra mirada y nuestro poder de decisión hacia las regiones.
La centralización excesiva ha asfixiado el potencial de nuestros territorios. Votar por el cambio significa exigir mayor autonomía y participación local. Las políticas públicas deben diseñarse escuchando las necesidades reales de cada municipio y cada departamento. Es en las regiones donde reside nuestra mayor riqueza social, cultural y productiva; por lo tanto, es desde allí donde debe gestarse el verdadero desarrollo de la nación.
Un país próspero que necesita articulación. Nuestro país es inmensamente próspero. Tenemos tierra, recursos, talento humano y la resiliencia necesarios para garantizar el bienestar de todos. Lo que nos ha faltado es articulación. Nos urge dejar de vernos como bandos enfrentados para empezar a reconocernos como partes vitales de un mismo engranaje.
El día de las elecciones, cuando se encuentren frente a la urna, respiren profundo. Dejen afuera el miedo y la rabia que otros han querido sembrar. Voten por la descentralización, por el respeto irrestricto al pensamiento ajeno y por un futuro donde la política no nos utilice, sino que nos sirva. Jóvenes, ciudadanos de todas las regiones: salgamos a votar para construir, juntos y sin odios, el país que verdaderamente merecemos.
*Diego Sáenz Reyes, director Circulo Amigos de Bucaramanga