Más allá del fuego: un retrato a las heridas de la guerra ocultas bajo el honor del uniforme
Más allá del fuego rescata las memorias de militares víctimas del conflicto armado y sus familias, mostrando las huellas humanas que la guerra deja mucho después del combate.
Más allá del fuego rescata las memorias de militares víctimas del conflicto armado y sus familias, mostrando las huellas humanas que la guerra deja mucho después del combate.
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La escritora y artista plástica María Cecilia Aponte Isaza presentó en Bucaramanga una obra que busca rescatar las memorias de los militares víctimas del conflicto armado, sus familias y las cicatrices que permanecen mucho después de que termina el combate. A través de relatos reales entretejidos con la ficción, el libro invita a mirar la guerra desde una dimensión humana que pocas veces ocupa el centro de la conversación pública.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Hay guerras que terminan cuando se silencia el último disparo y otras que continúan durante años en la memoria de una madre, en la ausencia que pesa sobre una familia, en el cuerpo de un soldado que regresa herido a casa o en la mente de quien intenta reconstruir su vida después del cautiverio. Son batallas sin fusiles, sin trincheras y, muchas veces, sin testigos. Precisamente en ese territorio invisible se adentra Más allá del fuego, el libro con el que María Cecilia Aponte Isaza propone una mirada diferente sobre las huellas del conflicto armado colombiano.
La obra fue presentada anoche en la Casa del Libro en Bucaramanga, en el marco de la Semana de los Veteranos, como una invitación a reconocer las historias de los integrantes de la Fuerza Pública que también han sufrido los rigores de la guerra. Su propósito no es desconocer las responsabilidades que puedan corresponderles a los actores armados, sino ampliar una conversación nacional en la que, según plantea su autora, las experiencias de los militares víctimas han quedado frecuentemente relegadas.
Artista plástica, escritora y docente universitaria de la Universidad Militar Nueva Granada, en Bogotá, Aponte ha dedicado buena parte de su trabajo creativo a la memoria histórica e institucional, con especial atención a los integrantes de las Fuerzas Militares, sus familias y quienes han sufrido directamente las consecuencias del conflicto.
Su propuesta parte de una pregunta que atraviesa las páginas del libro: ¿qué significa recordar en un país que tantas veces ha preferido olvidar?
El ser humano detrás del uniforme
En Colombia, hablar de las víctimas del conflicto armado suele conducir a relatos de comunidades desplazadas, familias desaparecidas, campesinos despojados de sus tierras y sobrevivientes de la violencia. Son memorias indispensables para comprender la dimensión de la tragedia nacional. Sin embargo, existe otra parte de esa historia que también reclama un lugar: la de los soldados y policías que han padecido secuestros, lesiones físicas, afectaciones psicológicas, pérdidas familiares y otras consecuencias de la confrontación.
Para Aponte, reconocer esas experiencias constituye una tarea pendiente de la memoria colectiva. “Hay unas víctimas que a veces tienden a ser un poco olvidadas y son las víctimas militares del conflicto”, explica la autora. A su juicio, el hecho de que estos hombres y mujeres pertenezcan a una institución armada ha dificultado, en determinados escenarios, que sus historias sean escuchadas desde su condición humana.
De allí nace el espíritu de Más allá del fuego: mirar lo que existe detrás del uniforme, descubrir a la persona que hay debajo de la insignia y comprender que la experiencia de la guerra no desaparece cuando termina una operación militar.
Porque detrás de cada integrante de la Fuerza Pública también hay padres, madres, hijos, hermanos y compañeros que enfrentan las consecuencias de una ausencia, una discapacidad, un trauma o una pérdida irreparable. La guerra no solo modifica la vida de quien empuña un arma; también transforma la existencia de quienes esperan su regreso.
La escritora sostiene que preservar estas experiencias contribuye a la dignificación de las víctimas y a una reparación simbólica y moral que no se agota en los procedimientos institucionales. Se trata, en esencia, de impedir que el sufrimiento quede sepultado bajo las etiquetas que suelen imponerse a quienes participaron en el conflicto.
Historias reales que buscan romper el silencio
Aunque la obra incorpora elementos de ficción y un hilo narrativo que conecta sus capítulos, su materia prima procede de testimonios y experiencias reales. Son relatos que Aponte ha recogido a lo largo de los años mediante conversaciones con militares, policías y familiares, además de su acercamiento académico a diferentes unidades y territorios del país.
La autora nació y creció en un entorno militar. Es hija de un integrante de la institución y esa cercanía, lejos de limitar su mirada al mundo de los cuarteles, terminó convirtiéndose en una puerta de entrada a historias que encontró necesario preservar.
Su investigación también incluyó un trabajo de un año en el Centro de Rehabilitación Integral, en Bogotá, donde pudo acercarse a militares víctimas del conflicto. A ello se suman grabaciones y testimonios que las personas le confiaron, así como lecturas y experiencias que alimentaron la construcción de los distintos capítulos.
El resultado es una obra elaborada a varias voces, en la que la autora procura respetar la verdad depositada en cada relato y conservar la dimensión humana de quienes aceptaron compartir sus vivencias.
Entre las historias aparecen episodios de secuestro de integrantes de la Fuerza Pública, experiencias que todavía estremecen cuando vuelven a circular imágenes de los lugares donde permanecieron cautivos. También se abordan las consecuencias de situaciones que pueden surgir del manejo equivocado de determinadas circunstancias dentro del ámbito militar.
Este último aspecto introduce una dimensión importante: el libro no pretende construir una narración sin fisuras ni convertir la memoria en un ejercicio de elogio institucional. Según explica Aponte, la obra también abre espacio para el pensamiento crítico y la reflexión sobre experiencias complejas.
A esas historias se suman las de las madres que no volvieron a ver a sus hijos y las de los niños que crecieron con la ausencia de sus padres. Son relatos en los que la guerra aparece no solamente como un acontecimiento militar, sino como una fuerza capaz de alterar para siempre los vínculos familiares y los proyectos de vida.