Más pista para el comercio y menos chance para el día sin carro piden gremios desde Bucaramanga
La Cámara de Comercio de Bucaramanga pidió suspender el Día sin Carro del 30 de septiembre por el posible impacto negativo en ventas y negocios.
La Cámara de Comercio de Bucaramanga pidió suspender el Día sin Carro del 30 de septiembre por el posible impacto negativo en ventas y negocios.
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El gremio empresarial y comercial de Bucaramanga advierte que la jornada puede golpear las ventas, afectar la dinámica económica y poner en aprietos a los negocios que dependen del movimiento diario de clientes. Solicita a las autoridades metropolitanas suspender la medida y buscar alternativas ambientales que no castiguen al sector productivo.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Economía / EL FRENTE
El comercio de Bucaramanga tiene una petición para las autoridades metropolitanas: que el próximo 30 de septiembre no le apaguen el motor a la economía. La Cámara de Comercio de Bucaramanga solicitó suspender el Día sin Carro previsto para esa fecha, al considerar que la medida puede generar un impacto negativo sobre las ventas, la actividad empresarial y la dinámica económica de la región.
El llamado del gremio llega con un mensaje de empatía, conciencia colectiva y solidaridad con los comerciantes, empresarios y trabajadores que dependen del movimiento cotidiano de la ciudad. Porque una jornada sin carros puede sonar muy bien en términos ambientales, pero para quienes necesitan que los clientes lleguen a sus negocios, el asunto puede tener otra cara.
La Cámara reconoce la importancia de avanzar en políticas de sostenibilidad y cuidado del medio ambiente. Sin embargo, advierte que estos objetivos deben conciliarse con la protección del tejido empresarial, especialmente en una región donde miles de negocios dependen de la circulación de personas, mercancías y consumidores.
Un día sin carros, ¿y también sin clientes?
La preocupación central del sector productivo es el efecto que la restricción vehicular puede generar sobre el comercio y la actividad económica en general.
Para restaurantes, tiendas, almacenes, centros comerciales, establecimientos de servicios y pequeños negocios, la movilidad de los clientes hace parte de la operación diaria. Cuando se restringe el uso de vehículos, pueden cambiar los hábitos de compra, disminuir las visitas a determinados establecimientos y afectar las ventas de quienes dependen del flujo presencial.
La Cámara de Comercio señala que una medida de esta naturaleza resulta inconveniente para el tejido empresarial y que, en sus diferentes versiones, ha evidenciado impactos sobre la actividad económica.
Aunque el gremio no presenta en esta declaración una cifra específica sobre las pérdidas que ocasionaría la jornada del 30 de septiembre, sí expresa su preocupación por las consecuencias que puede tener para el comercio formal y la economía local.
La advertencia es clara: no se trata solamente de un día con menos vehículos en las calles, sino de una jornada que puede modificar la dinámica de consumo y afectar a los negocios que necesitan clientes entrando por la puerta, no únicamente likes en redes sociales.
La Cámara de Comercio de Bucaramanga no cuestiona la necesidad de proteger el medio ambiente. Por el contrario, reconoce la importancia de avanzar en acciones de sostenibilidad y cuidado ambiental.
Su planteamiento es que estos objetivos pueden alcanzarse mediante otras estrategias igualmente contundentes, sin afectar de manera negativa la economía local. El gremio propone, en esencia, que las autoridades busquen un equilibrio entre las metas ambientales y la protección de la actividad empresarial. Una discusión que pone sobre la mesa la necesidad de evaluar los efectos económicos de las medidas de movilidad antes de aplicarlas.
La pregunta que queda planteada es si existe una fórmula para reducir los impactos ambientales sin que los comerciantes terminen pagando la factura de la jornada.
La Cámara de Comercio confía en que las autoridades metropolitanas comprendan la preocupación del sector productivo y reconsideren la realización del Día sin Carro previsto para el 30 de septiembre de 2026.
El gremio pide que la decisión se revise desde el diálogo y la articulación con los empresarios, teniendo en cuenta las condiciones reales de la economía local y las dificultades que enfrentan los negocios.
La solicitud no es solamente suspender una fecha del calendario de movilidad. También busca abrir una conversación sobre la manera en que las políticas ambientales y de transporte pueden implementarse sin poner en riesgo la dinámica comercial de Bucaramanga y su área metropolitana.