¡Misericordia con las finanzas de Piedecuesta!
Piedecuesta aumentó sus ingresos, pero persisten dudas sobre el uso de recursos, la ejecución de créditos anteriores y un nuevo empréstito por $25.000 millones.
Piedecuesta aumentó sus ingresos, pero persisten dudas sobre el uso de recursos, la ejecución de créditos anteriores y un nuevo empréstito por $25.000 millones.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Piedecuesta registró en 2025 un incremento cercano a $34.000 millones en sus ingresos corrientes de libre destinación, al pasar de recaudar $121.000 millones en 2024 a $154.000 millones. Una parte importante de este aumento provino del recaudo del impuesto predial unificado, tras la actualización catastral multipropósito implementada en 2024 por el Área Metropolitana de Bucaramanga, como gestor catastral.
Mientras miles de familias hacen esfuerzos para cumplir sus nuevas obligaciones tributarias, quienes pagan impuestos esperan que ese esfuerzo se traduzca en mejores vías, infraestructura, espacio público, equipamiento urbano y bienestar ciudadano.
Pero la realidad financiera y de planeación de Piedecuesta genera más inquietudes que certezas. Los diez hallazgos del último proceso auditor de la Contraloría General de Santander cuestionan la transparencia de $5.000 millones en consignaciones y $3.300 millones en saldos bancarios. A ello se suma el empréstito de $30.000 millones aprobado en 2024, cuya legalidad fue demandada ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo por presunta falsa motivación.
Lo preocupante es que tampoco existe suficiente claridad sobre la ejecución de ese crédito: contratos, beneficiarios, cronogramas y resultados. Solo se conoce la financiación de unas pocas obras de reposición de alcantarillado y de convenios solidarios para restaurar algunos polideportivos construidos recientemente, lo que representaría una fracción del total del préstamo. Si el municipio registra un incremento significativo de sus ingresos y, además, presenta un superávit, cabe preguntar por qué fue necesario endeudarse si no se adelanta ninguna obra de infraestructura de relevancia. ¿Acaso los recursos se gastaron en simple burocracia?
Ahora, pese al aumento del recaudo, la administración municipal presenta ante el Concejo un nuevo empréstito por $25.000 millones, acompañado de compromisos de vigencias futuras. De aprobarse, el municipio acumularía $96.000 millones en deuda, de los cuales $55.000 millones habrían sido adquiridos durante la actual administración. La pregunta resulta inevitable: ¿por qué seguir endeudando al municipio si no existe claridad suficiente sobre la inversión de los recursos disponibles, no se conocen las actuaciones frente a los hallazgos de la Contraloría y tampoco existe claridad sobre la ejecución del crédito anterior?
Las obras de reposición de alcantarillado en ejecución cuentan principalmente con inversión del departamento y la Nación; otras inversiones están proyectadas para comenzar a pagarse en 2028. Entretanto, los convenios solidarios para vías rurales no superarían los $2.000 millones en tres años, mientras una cifra similar se estaría destinando a pauta publicitaria en medios. Entonces, ¿en qué se están invirtiendo los recursos provenientes de los impuestos? ¿En infraestructura o en burocracia?
El nuevo empréstito ya superó el primer debate en la Comisión Primera del Concejo. Sin embargo, persisten los interrogantes aquí ya planteados. Entre los pocos destinos anunciados aparecen $5.000 millones para un puente vehicular en La Candelaria, mientras previamente ya se había realizado un traslado presupuestal tramitado ante el Concejo de $5.000 millones provenientes del Centro Administrativo Municipal (CAM) para el mismo proyecto. ¿Son entonces $10.000 millones relacionados con un mismo proyecto? Además, persisten interrogantes sobre los linderos con un predio vecino y los permisos ambientales necesarios, pues la estructura se construirá sobre el río de Oro.
El éxito financiero de Piedecuesta no debería medirse únicamente por su capacidad de endeudamiento, como lo afirma el actual secretario de Hacienda. También debe reflejarse en obras,
infraestructura y servicios financiados con recursos propios, como le corresponde a un municipio de segunda categoría, y acorde con el crecimiento de sus ingresos tributarios.
El Concejo tampoco debería sentirse condicionado en la votación final sobre este endeudamiento a realizarse el próximo 28 de septiembre, por la no contratación de las denominadas “cuotas políticas”. Si esa situación estuviera siendo utilizada para presionar decisiones, sería especialmente preocupante. El nuevo empréstito debe analizarse con información financiera, técnica y jurídica suficiente y pensando en los cerca de 200.000 habitantes, no en los intereses de unos pocos.
Las finanzas de Piedecuesta merecen misericordia, pero esta no consiste en que se le perdonen las deudas al municipio ni en permitirle a la administración gastar más. Consiste en dejar respirar sus finanzas antes de asumir nuevas obligaciones, explicar dónde están los recursos ya recaudados y exigir que cada nuevo peso de endeudamiento tenga una justificación pública verificable. Porque Piedecuesta merece crecer.