Paloma Valencia revive el expediente Álex Saab y lanza una pulla a Abelardo De La Espriella en plena recta final presidencial

Resumen

Paloma Valencia criticó a Abelardo De La Espriella por haber defendido a Álex Saab, reavivando tensiones en la disputa interna de la derecha colombiana.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
Paloma Valencia revive el expediente Álex Saab y lanza una pulla a Abelardo De La Espriella en plena recta final presidencial

La deportación del empresario barranquillero Álex Saab Morán a Estados Unidos volvió a agitar la campaña presidencial colombiana y abrió un nuevo capítulo en la disputa por el liderazgo de la derecha. Desde Santander, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia Laserna, lanzó un dardo directo contra su contendor Abelardo De La Espriella, recordando uno de los episodios más incómodos de su extensa carrera como abogado penalista.

“Debe estar buscando abogado, ¿no? Ojalá se conozca toda la verdad y que Álex Saab no vaya a contratar a ningún candidato como abogado”, afirmó Valencia durante su cierre de campaña en Floridablanca, una frase que, aunque no incluyó nombres propios, llevaba destinatario con dirección, código postal y antecedentes judiciales.

La pulla no cayó en el vacío. Durante varios años, Abelardo De La Espriella fue uno de los principales defensores de Saab, señalado por las autoridades estadounidenses como pieza clave en las operaciones financieras del régimen de Nicolás Maduro.

El abogado costeño asumió entonces la representación del empresario con el mismo entusiasmo con el que hoy, ya convertido en candidato presidencial, promete combatir la corrupción, el lavado de activos y cualquier sombra de connivencia con estructuras criminales.

La observación de Paloma Valencia tocó una fibra especialmente sensible de la campaña de De La Espriella, quien ha construido buena parte de su discurso político sobre la defensa del orden, la moral pública y la mano dura contra la delincuencia.

Sin embargo, sus críticos recuerdan que, en su ejercicio profesional, también defendió a figuras ampliamente cuestionadas por la opinión pública. Y aunque en el ámbito jurídico toda persona tiene derecho a una defensa técnica, la política tiene la incómoda costumbre de convertir los antiguos clientes en fantasmas electorales.

La paradoja no ha pasado inadvertida: el mismo abogado que durante años sostuvo que su deber era representar a cualquier ciudadano ante la justicia, hoy reprocha con severidad conductas que en otros tiempos fueron materia de honorarios, memoriales y alegatos de cierre.

 

Un candidato con brújula variable

El episodio también reavivó una de las críticas más frecuentes contra Abelardo De La Espriella: su reconocida capacidad para modificar posiciones políticas con la agilidad de un litigante que adapta la estrategia según el despacho, el clima y la tendencia de las encuestas.

En el escenario electoral, sus detractores sostienen que el candidato ha transitado con notable flexibilidad entre apoyos, alianzas y posturas ideológicas, lo que ha llevado a algunos observadores a señalar que sus convicciones parecen redactadas en borrador y sujetas a corrección permanente.

De allí que la frase de Paloma Valencia no solo evocara el caso Saab, sino también la contradicción entre el discurso del aspirante y su pasado como defensor de personajes cuya reputación difícilmente encaja con la cruzada ética que hoy proclama desde las plazas públicas.

La candidata uribista insistió en que la llegada de Saab a Estados Unidos podría arrojar información de alto impacto político. “Es importante porque era el lavador de plata de Maduro, de la tiranía de Venezuela. Ahí aparece información no solamente de gente que está esperando ser presidente de Colombia, sino de gente que es presidente de Colombia”, aseguró.

Con esa afirmación, Valencia sugirió que las declaraciones del empresario podrían salpicar tanto a actores de la actual contienda presidencial como al propio gobierno de Gustavo Petro.

 

La derecha y sus cuentas pendientes

El pronunciamiento se produce en un momento de creciente tensión entre Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella, quienes disputan el mismo electorado conservador y han intensificado sus ataques mutuos a pocos días de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.

Lo que comenzó como una competencia por representar a la derecha terminó convertido en una auditoría pública de trayectorias, contradicciones y antiguos clientes.

En esta ocasión, Paloma Valencia encontró en el expediente de Álex Saab una oportunidad para recordarle a su rival que en política, a diferencia de los tribunales, el pasado nunca prescribe del todo y que algunos expedientes, aunque hayan sido archivados en los despachos, conservan la incómoda costumbre de reaparecer justo cuando más votos están en juego.

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por Camilo Silvera
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