Perestroika en Colombia
La apertura económica de los años 90 debilitó la industria colombiana, cerró empresas y elevó el desempleo, según el artículo.
La apertura económica de los años 90 debilitó la industria colombiana, cerró empresas y elevó el desempleo, según el artículo.
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El deterioro de la situación económica de la Unión Soviética llevó a una situación que necesitó reformas iniciadas en 1985, este plan de reformas denominado Perestroika fue implementado por Mijaíl Gorbachov. Toda una serie de decisiones disparatadas llevaron el proceso a un fracaso absoluto y a la disolución de la Unión Soviética en ¡991. De ahí surgió una Rusia debilitada y casi arruinada.
Por: Jaime Galvis Vergara
En agosto de 1990, en forma casi accidental llegó al poder en Colombia un joven político lleno de entusiasmo, pero sin un proyecto definido de gobierno. Nombró como Ministro de Hacienda, un administrador de empresas, personaje arrogante y falto de sentido común. Parece que entre los dos decidieron que Colombia necesitaba una Perestroika, aunque la situación económica del País no estaba en crisis.
Decidieron que la industria de Colombia producía artículos muy costosos por lo cual se requería una apertura económica y acabaron con las barreras arancelarias para casi todos los países del planeta.
Para esa época Colombia contaba con una serie de industrias básicas muy sólidas, en buena parte de ellas, las garantías sociales para los trabajadores eran muy favorables, por lo cual contaban con operarios muy capacitados. El derrumbe arancelario trajo como consecuencia cierres y bancarrotas de muchas empresas. Según el ministro de Hacienda la desprotección arancelaria obligaría a las empresas a bajar precios, pero en realidad se produjo la desaparición de muchas plantas manufactureras y con ello el despido de miles de trabajadores. Se sacrificó la industria nacional para favorecer la importación de baratijas de la China, producidas con salarios miserables.
Las tan cacareadas ventajas y oportunidades de la “globalización” no se presentaron y Colombia se encontró con un complejo manufacturero diezmado y un desempleo inmanejable. Nuestros inefables estadistas no entendieron que los precios de las manufacturas eran altos, para garantizar el bienestar de los trabajadores.
La relación armónica obrero patronal permitió que Alemania se recuperara rápidamente de la catástrofe de la segunda guerra mundial.
En Colombia, la masacre obrera y el descalabro de la industria tuvieron consecuencias funestas, el cierre de empresas manufactureras continuó hasta la actualidad, los ejemplos sobran: grandes industrias productoras de textiles, dos ensambladoras de vehículos, Calzado La Corona, Muebles metálicos de Palmira, Ingenios azucareros La Cabaña y María Luisa, Distral, Llantas Michelin, Propal, etc.
Esa Perestroika disparatada tuvo también consecuencias de diversa índole, la violencia se incrementó, el narcotráfico invadió la Nación convirtiendo a Colombia en el mayor productor de cocaína del Mundo. La corrupción invadió varias entidades del Estado.
No tuvo consecuencias para los responsables del entuerto, El Expresidente asumió la dirección del Partido Liberal, al cual transformó en un adefesio ideológico sin electorado y sin futuro. El Exministro retornó al chismorreo del costurero capitalino.