Pese al paupérrimo estado de las vías Santander sigue entre la élite de la competitividad nacional
Santander sigue entre los cinco departamentos más competitivos de Colombia, impulsado por su educación, salud y diversificación económica, pero la infraestructura vial frena su liderazgo.
Santander sigue entre los cinco departamentos más competitivos de Colombia, impulsado por su educación, salud y diversificación económica, pero la infraestructura vial frena su liderazgo.
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Educación de calidad, un sistema de salud sólido y una economía cada vez más diversificada mantienen al departamento entre los cinco más competitivos de Colombia. Sin embargo, el rezago en infraestructura y conectividad se convierte en el principal obstáculo para consolidar ese liderazgo.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Santander continúa demostrando que su principal riqueza no está únicamente en sus recursos naturales o en su vocación empresarial, sino en su capital humano. El departamento volvió a instalarse entre las cinco regiones más competitivas del país, según los resultados del Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2026, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, una medición considerada como el principal termómetro para evaluar las fortalezas y debilidades de las regiones colombianas en materia de desarrollo económico y social.
La medición ubica a Santander con un puntaje de 6,32 sobre 10, cifra que representa un incremento frente al año anterior y confirma la estabilidad de una región que durante la última década ha permanecido en el grupo de departamentos con mejores condiciones para generar desarrollo, atraer inversión y ofrecer calidad de vida. Sin embargo, el informe también deja una advertencia que preocupa a empresarios, académicos y dirigentes regionales: mientras el talento humano avanza, las carreteras y la infraestructura no lo hacen al mismo ritmo.
El estudio evidencia que el principal soporte de la competitividad santandereana continúa siendo la educación. Santander ocupó nuevamente el segundo lugar nacional en Educación Básica y Media, impulsado por los resultados obtenidos por los estudiantes en las pruebas Saber 11 y por sus indicadores de cobertura educativa.
El panorama se repite en Educación Superior y Formación para el Trabajo, donde también alcanzó el segundo lugar del país gracias a la amplia oferta universitaria, el crecimiento de los programas técnicos y tecnológicos, el número de graduados de posgrado y el desempeño de los estudiantes en las pruebas Saber Pro.
Este comportamiento no resulta aislado. Desde hace varios años el Índice Departamental de Competitividad viene destacando a Santander como uno de los departamentos con mayor fortaleza en formación del talento humano, una característica que ha permitido consolidar un ecosistema empresarial dinámico y una oferta académica reconocida a nivel nacional.
El informe también revela que la economía santandereana continúa diversificándose. El departamento alcanzó el cuarto lugar nacional en el pilar de Sofisticación y Diversificación, mejorando medio punto respecto a la medición anterior.
Detrás de este resultado aparece un fenómeno que los analistas económicos vienen destacando desde hace varios años: Santander ha reducido progresivamente su dependencia de unos pocos productos y mercados internacionales.
El fortalecimiento del sector agroindustrial ha sido determinante en ese proceso. Productos como el café especial, los cítricos, la carne bovina y otras líneas agropecuarias han logrado ampliar su presencia en nuevos destinos internacionales, fortaleciendo la capacidad exportadora del departamento y disminuyendo la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de mercados específicos.
Diversificar la producción significa generar economías más resistentes a las crisis y con mayor capacidad de crear empleo de calidad, una condición que el propio Índice Departamental de Competitividad identifica como uno de los factores esenciales para mejorar el desarrollo regional. Otro de los aspectos donde Santander continúa mostrando resultados sobresalientes es la salud pública.
El departamento ocupó el quinto lugar nacional en este componente y logró registrar la menor tasa de mortalidad infantil de Colombia, uno de los indicadores más utilizados internacionalmente para medir la calidad de los sistemas de salud y las condiciones de bienestar de una población.
En materia ambiental, Santander también obtuvo un resultado destacado al ubicarse en el sexto lugar nacional, sobresaliendo especialmente por liderar el indicador relacionado con negocios verdes, reflejo del crecimiento de iniciativas empresariales que integran sostenibilidad ambiental con desarrollo económico.
Pero el informe no es únicamente un reconocimiento a los avances. También constituye un llamado de atención sobre un problema que desde hace años viene siendo señalado por los gremios económicos: la infraestructura.
Aunque Santander mejoró su calificación general, descendió una posición en el ranking nacional debido, principalmente, al retroceso registrado en este componente.
El departamento cayó hasta el puesto 15 en Infraestructura, perdiendo cuatro posiciones frente a la medición anterior.
La explicación resulta conocida para quienes diariamente enfrentan las dificultades logísticas del departamento. Las limitaciones de la red vial, los retrasos en proyectos estratégicos de conectividad y las dificultades para reducir los costos del transporte continúan afectando la competitividad regional.
Una infraestructura insuficiente significa mayores tiempos de desplazamiento, incremento en los costos de producción, menor capacidad para atraer nuevas inversiones y obstáculos para que las empresas puedan competir en igualdad de condiciones con otras regiones del país.
Desafíos en materia institucional
En el pilar de Instituciones, Santander ocupó el puesto 14, especialmente por indicadores relacionados con la capacidad de recaudo territorial y la gestión eficiente de los recursos provenientes de regalías.
De igual forma, el componente de Innovación descendió hasta la séptima posición nacional tras registrar una reducción de 0,6 puntos, lo que refleja la necesidad de fortalecer la investigación científica, incrementar la producción académica y consolidar una mayor articulación entre universidades, centros de investigación y sector empresarial.
Para Andrés Trillos, director de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación de Santander, el informe confirma que el departamento posee fortalezas estructurales difíciles de igualar en el contexto nacional, pero advierte que llegó el momento de concentrar esfuerzos en cerrar la brecha logística.
"Santander demuestra que tiene un capital humano sólido, gracias a la oferta de calidad presente en las instituciones de educación superior y los colegios, así como un tejido empresarial cada vez más sofisticado, fortalezas que lo mantienen entre los departamentos más competitivos de Colombia."
Sin embargo, agregó que el mismo estudio deja un mensaje contundente para quienes toman decisiones sobre inversión pública.
"El Índice también deja una señal clara: es momento de acelerar los proyectos estratégicos de infraestructura que el departamento necesita para mejorar su conectividad, aumentar su competitividad y generar mayores oportunidades de inversión, empleo y desarrollo. Ese debe ser un propósito compartido entre el Gobierno Nacional, los gobiernos territoriales, el sector privado, la academia y los gremios".
Las conclusiones del IDC coinciden con una tendencia que el departamento ha venido consolidando durante los últimos años. Santander ha logrado mantenerse entre las regiones con mejores indicadores de competitividad gracias a la calidad de su educación, el fortalecimiento de su aparato productivo, el crecimiento de sectores como la agroindustria y el emprendimiento empresarial. Sin embargo, los expertos coinciden en que el siguiente salto dependerá menos de las aulas y más del concreto, el asfalto y las obras de conectividad.
En otras palabras, Santander ya cuenta con el conocimiento, el talento y la capacidad empresarial para competir al más alto nivel. El desafío ahora consiste en construir la infraestructura que permita que ese potencial llegue con mayor rapidez a los mercados nacionales e internacionales. El IDC 2026 deja claro que el departamento posee las bases para seguir liderando, pero también recuerda que ninguna economía puede avanzar con velocidad cuando sus carreteras y corredores logísticos se quedan atrás.