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Religión Estatal

El texto critica la influencia de la religión en la educación sexual y en la definición de la moral pública, defendiendo un enfoque laico e inclusivo.

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El texto critica la influencia de la religión en la educación sexual y en la definición de la moral pública, defendiendo un enfoque laico e inclusivo.

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No existe una sola religión que en su momento no se haya equivocado en la construcción de estereotipos de género, que en la mayoría de ocasiones han sido discriminatorios, la pastilla anticonceptiva, el aborto u otras prácticas interpersonales que casi siempre terminaba convirtiéndose en un, pecado mortal (comportamiento que destruye la caridad en el alma), quebrantando la ley divina, en especial, la de herencia hebrea.

En los 70, en la mayoría de los países latinoamericanos la religión católica era la religión estatal en el continente, uno de los cuestionamientos más grandes que hacia el Papa de la época Pio X, era la implementación de la pastilla anticonceptiva, “cualquier uso del matrimonio ejercido de tal manera que el acto sea deliberadamente frustrado en su poder natural de general vida, es una ofensa contra la ley de Dios y de la naturaleza”.

El intervencionismo de una Religión Estatal en el sistema de educación publica de un país, nos llevó a una construcción interminables de tabús, (ofensa en contra de la ley divina) especialmente en la educación sexual que se debe implementar en las instituciones Educativas del Estado.  Hace algunos años, un gran amigo que estuvo vinculado a la educación publica y privada de la ciudad, me hacia un relato muy crudo, frente a la realidad de la educación sexual en los sistemas educativos de Bucaramanga, “doctor, doctor, hay una niña con sangrado vaginal en el baño”, cuando fue a prestarle primeros auxilios a la niña de ese colegio, y preguntarle a la menor por la causa del sangrado, ella respondió con la sabiduría popular de adolescente sin educación sexual, la estudiante había tratado de abortar, el método, introducirse un lapicero en la vagina, dándole varias vueltas hasta que la vagina sangrara.

Los retos en la educación sexual de finales del siglo pasado, son muy distintos a los actuales, antes la preocupación era que las niñas evitaran tener relaciones sexuales para no tener embarazos, hoy no es solamente hablar de la autodeterminación de las mujeres para decidir que hacer con su cuerpo cuando están en embarazo, el enfoque de género, la diversidad sexual, son situaciones que han desbordado la capacidad de respuesta de las instituciones educativas del Estado, recordemos el caso del joven Sergio Urrego que fue víctima de actos homofóbicos en una institución educativa en Bogotá, o para no ir muy lejos, los dos adolescentes que también se suicidaron pertenecientes al colegio Damaso Zapata.

El Papa Francisco decía que un pecador no es un delincuente, la ley hebrea contemplaba que el adulterio se castigaba lapidando a la infractora; en países donde una religión hace parte del ordenamiento Jurídico del Estado, pueden castigar a un pecador como a un criminal sometiéndolo al aparato de justicia de ese país, mientras el Papa Francisco nos daba lecciones del amor al prójimo, en Colombia nos inventamos el (rayo homosexualizador) creyendo que la educación inclusiva iba a convertir en homosexuales a todos los estudiantes del país, según el Papa Francisco, “también es pecado la falta de caridad con el otro”.

Hoy tenemos una ministra de Educación, cristiana protestante, que habla como si una religión en Colombia tuviera prelación estatal, (pecado igual a delito estatal), ella afirma que actualmente la educación pública tiene sutiles movimientos para apoderarse de la enseñanza, (en el programa de educación sexual), si fuese por religión, prefiero que se hable del amor al prójimo, del dialogo de amor directo que deben tener los padres con sus hijos, en ultimas un amor que para los católicos representa los sacrificios marianos; al parecer, Vivian Morales, nos quiere devolver al lapicero, como método de planificación.