Salud mental en Colombia: solo el 38,5 % de quienes necesitan ayuda la buscan
En Colombia, solo el 38,5 % de los adultos con una afección de salud mental busca atención, una brecha marcada por el estigma, el costo y la falta de especialistas.
En Colombia, solo el 38,5 % de los adultos con una afección de salud mental busca atención, una brecha marcada por el estigma, el costo y la falta de especialistas.
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Hablar de salud mental sigue siendo difícil para muchas personas, pese a que la ansiedad, la depresión y otros problemas emocionales afectan a millones de ciudadanos. En Colombia, apenas el 38,5 % de los adultos que presentan una afección de salud mental solicita atención médica, una cifra que evidencia la distancia entre quienes necesitan ayuda y quienes finalmente acceden a ella.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna afección de salud mental. Aunque existen estrategias eficaces para prevenir, atender y tratar estos problemas, el estigma social, las dificultades económicas y la limitada disponibilidad de profesionales continúan obstaculizando la atención oportuna.
El miedo a ser juzgado mantiene el silencio
Para el doctor José Manuel Santacruz Escudero, psiquiatra y vicepresidente de la Asociación de Psiquiatras de América Latina (APAL) durante el periodo 2024-2026, uno de los principales obstáculos está relacionado con los prejuicios culturales y las expectativas sociales.
Frases como “los hombres no lloran”, “hay que ser fuerte” o “uno resuelve sus problemas solo” pueden llevar a que algunas personas oculten su sufrimiento por temor a parecer débiles. Estas ideas, asociadas a modelos tradicionales de masculinidad, pueden aumentar el estigma y reducir la disposición a buscar atención psicológica.
Las mujeres también enfrentan presiones culturales, como la expectativa de cuidar a los demás, asumir sobrecargas familiares y anteponer las necesidades de otros a las propias. A esto se suma la creencia de que consultar a un psiquiatra significa estar “loco” o que los problemas emocionales deberían resolverse únicamente con fuerza de voluntad.
Santacruz explica que las barreras no siempre son sociales. Algunas personas no reconocen lo que les ocurre, esperan que el malestar desaparezca o sienten vergüenza y temor a perder su empleo o preocupar a su familia. En casos de depresión, la falta de energía, motivación y esperanza también puede dificultar la búsqueda de ayuda.
El costo de las consultas, los tiempos de espera, la escasez de profesionales y las experiencias negativas previas agravan el problema.
Las cifras encienden las alertas en Colombia
Los indicadores nacionales muestran la magnitud del desafío. Según los datos citados en el informe, la tasa de suicidio en hombres pasó de 7,9 por cada 100.000 habitantes en 2014 a 10 en 2023. En las mujeres aumentó de 1,6 a 2,8 durante el mismo periodo.
Entre enero y septiembre de 2025, el Instituto Nacional de Medicina Legal registró 2.066 casos de suicidio en el país. El documento también advierte sobre la situación de los adolescentes y cita cifras preliminares del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), aunque las estadísticas deben interpretarse según el periodo y el indicador específico al que corresponden.
La depresión y la ansiedad también representan una preocupación de salud pública. De acuerdo con las cifras recopiladas en el documento, la prevalencia de depresión en Colombia alcanza el 4,7 %, frente al 3,8 % estimado a escala mundial.
A las dificultades de acceso se suma la inversión limitada. El informe señala que Colombia destinaba el 1,8 % del gasto público en salud a este campo y que, en 2020, contaba con aproximadamente 2,5 psiquiatras por cada 100.000 habitantes.
Para Martín Javier Martínez, CEO de Aspen Clúster Andino, romper el silencio es indispensable para promover diagnósticos tempranos, fortalecer las políticas públicas y eliminar las barreras culturales que impiden solicitar atención a tiempo.
Familia, trabajo y redes sociales: factores que influyen
El entorno cotidiano puede contribuir tanto al bienestar como al deterioro de la salud mental. Una familia que escucha sin juzgar, reconoce los cambios de comportamiento y facilita una consulta cuando es necesaria puede favorecer la detección temprana.
Por el contrario, minimizar el sufrimiento con expresiones como “eso son bobadas”, “anímate” o “tienes que poner de tu parte” puede aumentar el aislamiento. Los especialistas recomiendan evitar la culpabilización, respetar las decisiones de la persona y ofrecer apoyo sin presionarla para que hable antes de sentirse preparada.
El ambiente laboral también tiene efectos importantes. Las condiciones favorables pueden proporcionar estabilidad, propósito y relaciones sociales; en cambio, la sobrecarga, los horarios excesivos, el acoso y la falta de apoyo pueden afectar el bienestar emocional.
Las redes sociales tampoco son buenas o malas por definición. Su impacto depende del uso: pueden facilitar el contacto y el acceso a información, pero también exponer a las personas al acoso, la comparación social y contenidos perjudiciales, además de interferir con el sueño y las relaciones presenciales.
Pequeños hábitos que ayudan a cuidar la salud mental
La atención profesional es importante cuando el malestar persiste, afecta la vida cotidiana o se vuelve difícil de manejar. A la vez, algunas prácticas pueden contribuir al bienestar diario:
- Realizar actividad física con regularidad, como caminar durante 30 minutos al día.
- Mantener una alimentación equilibrada, hidratarse y respetar los horarios de las comidas.
- Priorizar el descanso y reducir el uso de pantallas antes de dormir.
- Dedicar tiempo a actividades relajantes, como leer, escuchar música, meditar o disfrutar de la naturaleza.
- Establecer prioridades, fijar límites y aprender a decir “no” cuando las responsabilidades se acumulan.
- Reconocer los logros cotidianos y practicar la gratitud.
- Mantener el contacto con familiares y amigos que puedan brindar apoyo emocional.
Estas acciones no sustituyen la atención médica cuando se necesita, pero pueden complementar el cuidado personal.