Santander estaría a punto de convertirse en nueva potencia de gas y petróleo de Colombia
Santander podría volver a ser clave en el sector energético si se reactiva la exploración y se desarrollan recursos no convencionales.
Santander podría volver a ser clave en el sector energético si se reactiva la exploración y se desarrollan recursos no convencionales.
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Nelson Castañeda, presidente de Campetrol y egresado de Ingeniería de Petróleos de la UIS, considera que el actual Gobierno nacional abre una oportunidad para recuperar la exploración, atraer inversiones y desarrollar los yacimientos no convencionales. Según el dirigente gremial, el potencial gasífero de estos recursos podría multiplicar por 96 las reservas actualmente probadas de Colombia. Y Santander en ese escenario es protagonista.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Santander podría estar frente a una nueva oportunidad para recuperar el protagonismo que durante más de un siglo ha tenido en la industria petrolera colombiana. Después de cuatro años marcados por la incertidumbre regulatoria, la caída de la actividad exploratoria y las controversias alrededor del fracking, el cambio de Gobierno comienza a despertar expectativas entre las empresas de bienes y servicios que abastecen al sector de los hidrocarburos.
La apuesta no se limita a recuperar los niveles de producción de petróleo y gas de años anteriores. En el horizonte aparecen tres grandes desafíos: volver a explorar el subsuelo colombiano, garantizar el abastecimiento energético de los próximos años y aprovechar el potencial de los yacimientos no convencionales, una posibilidad que podría devolverle a Santander un papel protagónico en el mapa energético nacional.
Así lo plantea Nelson Castañeda, presidente de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía, Campetrol, y santandereano egresado de la Escuela de Ingeniería de Petróleos de la Universidad Industrial de Santander (UIS), quien conversó con EL FRENTE sobre las expectativas de la industria frente al Gobierno de Abelardo de la Espriella.
Su diagnóstico combina una crítica severa al rumbo que tomó el sector durante la administración de Gustavo Petro con un mensaje de optimismo frente a los anuncios del nuevo Gobierno, que ha manifestado su disposición a reactivar la exploración y extracción de hidrocarburos e impulsar el desarrollo de los recursos no convencionales.
“Para nosotros, el inicio del nuevo Gobierno es el inicio de una gran oportunidad de reactivar el sector de petróleo, gas y energía”, sostiene Castañeda.
Cuatro años en rojo para la industria
Para entender el entusiasmo que hoy expresa el dirigente gremial, es necesario volver a las cifras que, a su juicio, resumen el deterioro de la actividad petrolera durante el cuatrienio anterior.
Castañeda recuerda que, en noviembre de 2022, Colombia contaba con 60 taladros activos en labores de perforación y búsqueda de hidrocarburos. La cifra descendió hasta 23 en enero de 2025, una reducción superior al 60 % que refleja la pérdida de dinamismo de una actividad fundamental para descubrir nuevas reservas y sostener la producción futura.
“Si fuéramos a evaluar los últimos cuatro años, todas las calificaciones estarían en rojo: bajamos producción de gas, bajamos producción de petróleo, no firmamos contratos, no exploramos”, afirma.
El presidente de Campetrol agrega que la contracción de la industria tuvo consecuencias sobre el empleo especializado. Según sus cifras, durante ese período se perdieron alrededor de 25.000 puestos de trabajo directos e indirectos, mientras parte del capital humano migró hacia otras actividades económicas o salió del país en busca de oportunidades.
La preocupación no es únicamente empresarial. Una industria que perfora menos pozos y descubre menos recursos puede comprometer su capacidad para reponer las reservas que consume, mantener la producción y atender la demanda interna. El problema se vuelve especialmente sensible cuando el país necesita importar una proporción creciente de los combustibles que requiere.
Sin embargo, Castañeda asegura que la actividad comienza a mostrar señales de recuperación. De los 23 equipos de perforación registrados en el punto más bajo de enero de 2025, el país habría pasado a 32, de acuerdo con las cifras que expuso durante la entrevista.
Aunque ese repunte todavía no equivale a una recuperación consolidada, el dirigente gremial considera que el cambio de orientación política está modificando las expectativas de los inversionistas y de los equipos técnicos de las compañías.
El gas importado y la soberanía energética
Uno de los argumentos centrales de Campetrol para respaldar la reactivación exploratoria es el costo que representa depender de los mercados internacionales para abastecer la demanda nacional de gas.
Castañeda advierte que Colombia enfrenta el desafío de conseguir el combustible necesario para los hogares, las industrias y el transporte, en un escenario en el que las importaciones pueden trasladar mayores costos a las facturas de los usuarios.
“Esperamos volver a tener la autosuficiencia petrolera que requiere el país, para que no sigamos importando gas a 25 dólares por millón de BTU, como está importando hoy”, señala.
El dirigente considera que recuperar la producción nacional permitiría reducir la exposición a los precios internacionales y fortalecer la seguridad energética. También advierte que el encarecimiento del gas puede repercutir en la economía familiar, especialmente en los hogares de menores ingresos.
Santander y la posibilidad de una segunda era petrolera
Es en este punto donde la discusión nacional adquiere una dimensión especialmente importante para Santander.
La historia petrolera del departamento, su infraestructura industrial, la experiencia de sus trabajadores y la presencia de empresas especializadas constituyen ventajas para aprovechar una eventual recuperación de la actividad exploratoria.
Castañeda considera que la región puede protagonizar una nueva etapa de crecimiento a partir de la producción de los campos existentes, el desarrollo de nuevos descubrimientos y el aprovechamiento de los recursos no convencionales.
“Tenemos cuatro pilares de crecimiento: aumentar la producción de los campos existentes que ya descubrimos; desarrollar los campos de gas en el Caribe colombiano, como Sirius; aprovechar los campos en tierra, y desarrollar los no convencionales”, explica.
El proyecto gasífero Sirius, en el Caribe colombiano, representa una de las apuestas de mayor relevancia para el abastecimiento futuro. Según las proyecciones mencionadas por Castañeda, podría aportar alrededor de 450 millones de pies cúbicos diarios hacia 2030 o 2031, sujeto al desarrollo de la infraestructura y al cumplimiento de las condiciones técnicas, ambientales y regulatorias.
Pero el dirigente gremial considera que una parte sustancial de la oportunidad se encuentra también bajo tierra, en los yacimientos no convencionales que podrían desarrollarse en distintas regiones del país, incluido el entorno del Magdalena Medio.
“Los técnicos dicen que pudiésemos tener 96 veces más gas de lo que tenemos probado y eso nos daría una soberanía energética por 30 años y más”, afirma.
Se trata de una estimación potencial citada por el presidente de Campetrol, no de reservas probadas disponibles para producción inmediata. La posibilidad de convertir esos recursos en suministro comercial depende de estudios, exploración, viabilidad económica, reglas ambientales y autorización de los proyectos correspondientes.
Aun con esas condiciones pendientes, Castañeda sostiene que Santander tiene razones para mirar hacia el futuro con optimismo.
“Esta es la producción 2.0 de petróleo y el renacer de Santander en volverse el que suministra gas y petróleo para todos los colombianos”, expresa.
La propuesta supone aprovechar la experiencia acumulada en más de un siglo de actividad petrolera y extender sus beneficios hacia nuevos proyectos, proveedores, trabajadores y encadenamientos productivos. Para el departamento, la recuperación del sector podría traducirse en contratos para empresas locales, demanda de servicios especializados, empleos técnicos y nuevas oportunidades para municipios con tradición extractiva.