Vía Zapatoca – Galán – Barichara acumula retrasos y pierde kilómetros y aumenta costos
La vía Zapatoca–Galán–Barichara lleva 41 meses y apenas tiene 5,2 km pavimentados; además, su alcance se redujo de 52,6 a 35 km por trabas ambientales y contractuales.
La vía Zapatoca–Galán–Barichara lleva 41 meses y apenas tiene 5,2 km pavimentados; además, su alcance se redujo de 52,6 a 35 km por trabas ambientales y contractuales.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
··········
········
La que estaba llamada a convertirse en una de las grandes apuestas de conectividad, turismo y desarrollo del centro de Santander hoy terminó convertida en uno de los símbolos más deplorables del rezago de la infraestructura vial del departamento. ¿Quién tuvo la culpa?
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
El corredor Zapatoca–Galán–Barichara, conocido también como la antigua Ruta del Petróleo, avanza a paso de tortuga mientras el calendario contractual sigue corriendo. El proyecto arrancó en febrero de 2023 con una inversión de alrededor de $143.942 millones y un plazo que se extiende hasta febrero de 2030. La interventoría, contratada por Invías, representa otros $27.264 millones, para un valor total cercano a los $171.206 millones.
La dimensión del problema quedó expuesta en la más reciente revisión de infraestructura adelantada por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, donde el Presidente de la agremiación Juan Carlos Rincón Liévano de la mano de la ingeniera Marcela Cuadro Forero, presentaron un panorama que deja poco espacio para el optimismo. Párele bolas al dato: después de 41 meses de ejecución, apenas se han pavimentado 5,2 kilómetros y el alcance original del proyecto ya fue reducido.
“Esta obra del contrato del corredor Barichara-Zapatoca es una obra que inició en el año 2023, un contrato con recursos de Invías, convenio Gobernación de Santander, siendo la Gobernación de Santander el contratista. Es un contrato de 143 mil millones de pesos con un alcance inicial de 52,6 kilómetros comprendidos entre el cruce Guane y el casco urbano de Zapatoca”, explicó Cuadro Forero parafraseando los principales datos del contrato de la vía.
Pero tres años después la meta inicial ya no existe. Resulta que la veeduría encontró que el proyecto, que originalmente contemplaba intervenir 52,6 kilómetros, terminó reducido a aproximadamente 35 kilómetros, correspondientes al trayecto entre Galán y Zapatoca. Es decir, la ciudadanía no solamente está esperando más tiempo por la obra: también recibirá una intervención sustancialmente menor a la que fue anunciada originalmente.
“En ese momento estoy presentando un alcance del 14,9 por ciento porque el alcance inicial ya se redujo a 35 kilómetros. Ya en ese momento estamos hablando de 35 kilómetros comprendidos entre Galán y Zapatoca”, explicó la ingeniera. Y el dato que más preocupa es que de esos 35 kilómetros solamente se han ejecutado 5,2.
Sin reinicio a la vista
Pero resulta que la cosa se pone peor, resulta que esos 5,2 kilómetros se terminaron en febrero de 2024 y desde entonces hasta hoy no se ha movido ni una sola pala, básicamente las obras están suspendidas por una problemática relacionada con estudios ambientales.
El principal cuello de botella se encuentra en el componente ambiental. El corredor atraviesa sectores incluidos en el Distrito Regional de Manejo Integrado de la Serranía de los Yariguíes, una zona sometida a determinantes ambientales que condicionan las actividades que pueden desarrollarse en su interior. Precisamente, el conflicto entre el proyecto vial y las exigencias ambientales terminó paralizando la intervención.
Cuadro Forero explicó que la dificultad estuvo relacionada con una exigencia ambiental que no había sido contemplada adecuadamente dentro de la estructuración inicial del proyecto.
“Esto a nivel legal implicaba que el contratista debía ejecutar un estudio de impacto ambiental para obtener la correspondiente licencia y poder a partir de eso ejecutar las obras. Sin embargo, esa licencia no estuvo contemplada, prevista dentro de los estudios iniciales y fue a partir de finales del año 2023, comienzos del 2024, cuando la corporación hizo ese requerimiento”. Ese fue el momento en el que la maquinaria prácticamente se apagó.
Incluso, en mayo de este año, la alcaldesa de Galán, Sofía Medina, reclamó públicamente por la falta de avances y señaló que algunos trabajos realizados en el sector de Galán hacia La Fuente habían consistido en la aplicación de material granular que, según manifestó, ya estaba siendo arrastrado por el agua.
Una vía atrapada en la protección ambiental
La situación de la Zapatoca–Galán–Barichara terminó poniendo sobre la mesa un problema de mayor dimensión: no se trataba únicamente de una carretera atravesando una zona ambientalmente protegida, sino de una dificultad que podía repetirse en otros corredores viales de Santander.
Según explicó la veedora, la Corporación Autónoma Regional de Santander adoptó posteriormente medidas para excluir los corredores viales del Distrito de Manejo Integrado, precisamente para evitar que otras obras terminaran enfrentando una situación semejante.
“A raíz de eso pues la corporación, a través de su consejo directivo, emitió el Acuerdo 111 de 2024, a través del cual realinderaron el Distrito de Manejo Integrado Serranía de los Yariguíes y sustrajeron del distrito todas las vías”, señaló. La medida tenía una dimensión departamental, porque el problema no afectaba únicamente a la vía Zapatoca–Galán–Barichara.
“Son las vías de más de 20 municipios del departamento que están dentro de ese Distrito de Manejo Integrado. Entonces sustrajeron las vías, los corredores viales del área protegida regional del distrito”, explicó Cuadro Forero, quien lamentó que la solución normativa tampoco significó que la maquinaria pudiera regresar inmediatamente a la carretera.
Resulta que si bien la modificación del área protegida permitió despejar parte del obstáculo, dejó una nueva obligación: antes de ejecutar determinadas actividades deben realizarse estudios relacionados con la flora y la fauna.
“En diciembre de 2024 salió ese acuerdo del Consejo Directivo que realinderó, pero dejó la obligación de que para hacer cualquier tipo de actividad, de todas maneras se debía ejecutar un estudio biótico de flora y fauna”, explicó la ingeniera. Y allí apareció otro problema: el contrato no tenía dinero específicamente destinado para esos estudios.
“En este contrato específico, el contrato no tenía previsto recursos, asignaciones, provisiones para ese tipo de actividades. De modo pues que eso implica hacer toda una modificación al contrato y hasta el momento, año y medio después, no tenemos esa modificación al contrato con la cual el contratista pueda ya disponer de esos recursos para cancelar lo que corresponde al estudio biótico de flora y fauna”.
El resultado es una especie de cadena de obstáculos. Primero debe modificarse el contrato para disponer de los recursos. Después deberán adelantarse los estudios. Luego tendrán que presentarse ante la autoridad ambiental y, posteriormente, deberán tramitarse los permisos que correspondan.
“Después de que se logre eso, el contratista debe hacer los estudios correspondientes, presentarlos a la corporación para tener algún concepto de la entidad ambiental y luego tiene que tramitar los permisos de ocupación de cauce, aprovechamiento forestal y los que de pronto deriven de ahí”, explicó Cuadro Forero.
La espera podría ser todavía más larga
La consecuencia para las comunidades de Zapatoca, Galán y Barichara es particularmente preocupante. La obra fue concebida como una inversión estratégica para mejorar la conexión entre municipios con enorme potencial turístico y productivo. Desde su formulación se proyectó como una intervención de gran impacto regional, con inversiones superiores a los $147.000 millones y una ejecución de varios años. Pero mientras los años avanzan, la carretera permanece prácticamente congelada.
La conclusión de la veeduría es contundente: incluso si finalmente se resuelven los problemas contractuales y ambientales, habrá que esperar todavía un periodo considerable antes de que los habitantes puedan volver a observar pavimento nuevo avanzando hacia Zapatoca.
“Podríamos estar hablando que por lo menos pasará un año más sin que se puedan ver obras adicionales en este corredor vial”, advirtió Marcela Cuadro Forero. La frase resume el drama de una obra que comenzó con una promesa de 52,6 kilómetros y hoy tiene un alcance de 35; que después de 41 meses apenas registra 5,2 kilómetros pavimentados; que lleva más de dos años sin ejecutar nuevo pavimento y que todavía debe superar una nueva carrera de estudios, modificaciones contractuales y permisos ambientales.