VIDEOS: Reyertas violentas entre estudiantes encienden las alarmas en Floridablanca ¿Dónde están las autoridades?
Riñas entre estudiantes en Floridablanca generan alarma ciudadana y exigen intervención urgente de autoridades educativas y policiales para frenar la violencia escolar.
Riñas entre estudiantes en Floridablanca generan alarma ciudadana y exigen intervención urgente de autoridades educativas y policiales para frenar la violencia escolar.
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Peleas protagonizadas principalmente por alumnas, dentro y fuera de instituciones educativas, generan indignación entre los ciudadanos. La comunidad pide intervención urgente de la Alcaldía Municipal, la Secretaría de Educación, los rectores y la Policía para evitar que la violencia escolar termine en una tragedia.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Justicia / EL FRENTE
La violencia entre estudiantes tiene con los pelos de punta a la ciudadanía en Floridablanca. Videos que circulan por redes sociales, acompañados de copiosos reportes de las comunidades dan cuenta de nuevas riñas en los alrededores de instituciones educativas y en episodios que dejan una pregunta ingente para las autoridades: ¿quién está protegiendo a los menores mientras estas agresiones ocurren?
La situación ha generado preocupación entre habitantes del municipio, padres de familia y miembros de la comunidad educativa, quienes advierten que algunas de estas confrontaciones se desarrollan ante la mirada de otros estudiantes que, en lugar de intervenir para detenerlas, alientan a quienes se enfrentan.

La denuncia más reciente señala que el martes 27 de octubre se registró una pelea frente al colegio José Elías Puyana, en la que, según el testimonio ciudadano, participaron una estudiante de esa institución y otra del colegio Gabriel García Márquez, identificada por su sudadera azul. El episodio habría ocurrido en las puertas del plantel, a la vista de quienes transitaban por el sector.
Pero la preocupación no se limita a ese caso. Según los reportes recibidos por esta Casa Editorial, hace aproximadamente 20 días se presentó otra confrontación entre dos alumnas dentro de las instalaciones del colegio Rafael Pombo, en el sector de Lagos II.
Aunque las circunstancias particulares de cada episodio deben ser verificadas por las autoridades y las respectivas instituciones educativas, la reiteración de estas denuncias plantea la necesidad de establecer qué está ocurriendo, qué medidas preventivas se han adoptado y si los protocolos de convivencia escolar están funcionando.
Peleas convertidas en espectáculo
Uno de los aspectos más inquietantes de estas situaciones es la reacción de quienes presencian las agresiones. En los videos que circulan por redes sociales se observa, según las denuncias ciudadanas, a compañeros alrededor de las estudiantes enfrentadas, mientras algunos las animan y otros registran las escenas con sus teléfonos celulares.
La violencia termina así convertida en espectáculo: las agresiones se graban, se comparten y pueden multiplicarse a través de las plataformas digitales, exponiendo a los menores a la humillación pública y a nuevas confrontaciones, sin tener en cuenta que se alimenta con esta difusión la intensión futura de un golpe cada vez con consecuencias más graves.
“Una caída, un impacto en la cabeza o una agresión que se prolongue sin intervención puede tener consecuencias irreversibles. No se trata de exagerar el peligro, sino de impedir que una pelea escolar escale hasta convertirse en una emergencia médica o en una tragedia familiar”, indicó a EL FRENTE uno padre de familia preocupado luego de preguntarse: “¿Será que hoy le va a tocar a mi hija una golpiza de estas?
La comunidad también cuestiona que algunas de estas riñas presuntamente ocurran dentro de los colegios o en sus accesos, espacios donde debería existir vigilancia y capacidad de reacción para proteger a los estudiantes. ¿qué hacen los responsables de la convivencia escolar cuando se producen estos enfrentamientos? ¿Se activan los protocolos correspondientes? ¿Se informa oportunamente a los padres y a las autoridades? ¿Existe acompañamiento psicológico para los estudiantes involucrados?
Llamado urgente a la Secretaría de Educación
Ante la gravedad de las denuncias, la comunidad pide a la Alcaldía de Floridablanca y a la Secretaría de Educación que intervengan de manera inmediata, no solamente para atender los casos conocidos, sino también para identificar las causas de estas conductas y evitar que se repitan.
“Los rectores y coordinadores de convivencia deben revisar las medidas de prevención y respuesta, reforzar la supervisión en los horarios de entrada y salida, y establecer canales seguros para que los alumnos informen sobre amenazas, intimidaciones o posibles enfrentamientos antes de que se produzcan. También se requiere coordinación con la Policía de Infancia y Adolescencia, orientación escolar, las familias y las entidades encargadas de la protección de niños, niñas y adolescentes”, agregó otra madre, quien manifestó que las consecuencias son tan graves para el agresor como para la agresora.
Los rectores son responsables
La Ley 1620 de 2013 creó el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y estableció mecanismos para prevenir y atender situaciones de violencia en los colegios. Esta norma contempla responsabilidades para las instituciones educativas y las autoridades territoriales, así como la activación de rutas de atención cuando se presentan hechos que afectan la convivencia y los derechos de los estudiantes.
Por eso, las denuncias conocidas en Floridablanca ameritan una revisión institucional seria. Las autoridades educativas deben establecer si los episodios reportados fueron conocidos por las directivas, qué acciones se adoptaron y si es necesario reforzar los mecanismos de prevención y acompañamiento.
La intervención tampoco debe reducirse a sancionar a quienes participaron en las peleas. Es fundamental determinar qué origina las confrontaciones, si existen antecedentes de intimidación o acoso escolar, si hay conflictos que se trasladan de las redes sociales a las aulas y qué herramientas tienen los estudiantes para resolver sus diferencias sin recurrir a la violencia.