Zapatoca fue fundada con una población repartida en 112 lotes
Zapatoca celebra 283 años recordando su fundación en 1743, cuando el padre Francisco Basilio de Benavides repartió el pueblo en 112 lotes.
Zapatoca celebra 283 años recordando su fundación en 1743, cuando el padre Francisco Basilio de Benavides repartió el pueblo en 112 lotes.
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Celebración del cumpleaños 283 de ‘La Ciudad Levítica’
Durante la primera mitad del Siglo XX Zapatoca fue capital de la provincia de Galán, que incluía, entre otros, a los hoy municipios de Barichara, Betulia, Barrancabermeja y San Vicente de Chucurí.
Francisco Basilio de Benavides, el fundador de Zapatoca no era un cura cualquiera. Los documentos de la época le dan el inusual trato de maestro y de doctor por su formación académica.
Según consignó en su testamento, al morir este sacerdote español era poseedor de una valiosa biblioteca de 138 volúmenes, así como de una colección de 23 óleos de temas religiosos.
Benavides había sido nombrado párroco del poblado indígena de Guane, no muy lejos del actual Barichara, hacia 1730, y desde los primeros días a cargo de esa extensa parroquia que llegaba hasta el Magdalena había mostrado interés en esta meseta de clima benévolo pero difícil acceso que estaba situada al otro lado del río Suárez.
Para arribar a Zapatoca hay que seguir la carretera que todos los gobiernos han prometido ampliar, modernizar y pavimentar, en el trayecto que se hace por el norte desde Bucaramanga.
Ello implica descender al profundo cañón del río Sogamoso. O, si se prefiere, se puede entrar desde el Socorro o San Gil, por el suroriente, tras un largo serpentear por los costados del cañón del río Suárez.
Hay que recordar que es la unión de los ríos Suárez y Chicamocha, en los confines de este municipio de Zapatoca, la que forma el río Sogamoso, uno de los principales afluentes del río Magdalena.
Municipio Vs. gentilicio
Para completar la insularidad zapatoca -porque aquí lo que diferencia el nombre del pueblo de su gentilicio es únicamente la mayúscula inicial- está la serranía de los Yariguíes al occidente, que desciende hacia las selvas del Magdalena medio.
Vale decir que en estas tierras de Zapatoca ya vivían a la llegada del padre Benavides numerosas familias españolas, cohabitaban con familias criollas llegadas de San Gil y de Girón.
Fue así que, para oficiar la misa de fundación, el 13 de octubre de 1743, el padre Benavides había tenido que negociar, mediante una permuta de tierras, el terreno más apto para el pueblo que habría de fundar.
Ciento doce fueron las familias que se beneficiaron de la repartición inicial de lotes. Hoy las calles del pueblo de Zapatoca siguen los trazos que definió con su cabuya el padre Francisco Basilio, quien dejó también como herencia una profunda religiosidad.
Fue así, por ejemplo, como en 1854, el juez Narciso Rojas ofició el primer matrimonio civil en Zapatoca, él siguió los lineamientos del Gobierno central que lo imponía como obligatorio.

La primera excomunión
El domingo siguiente, desde el púlpito, el padre Joaquín Roldán declaró excomulgado de la Iglesia al juez y a su secretario, así como a los contrayentes y a las personas que les sirvieron de padrinos.
Ante esto, el juez Rojas ordenó capturar primero al sacerdote, que liberó bajo fianza, y luego a su anciano padre que en una de las tiendas de la calle real despotricaba de la liberalidad de la justicia.
Tras varias escaramuzas y peleas, los hermanos del cura lograron rescatar a su progenitor, y buscaron refugio en la casa cural. No es el caso detallar aquí los hechos que siguieron.
Basta con decir que se requirió de la intervención del ejército provincial, que el mismo Gobernador tuvo que hacerse presente para acallar el tumulto, y que por las calles de Zapatoca desfilaron -por separado- los cortejos fúnebres del Alcalde y de uno de los hermanos del cura, muertos los dos en la refriega.


