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8 años cumplió el Mamut de La Cumbre: la plata perdida, la obra en el suelo y no hay responsables

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Resumen

El Centro Cultural en el barrio La Cumbre de Bucaramanga, construido con una inversión millonaria, colapsó nueve meses después de ser entregado. Se presentó una queja disciplinaria contra exfuncionarios de la Alcaldía de Bucaramanga por la pérdida de los recursos, pero aún no hay responsables.

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Del variopinto ecosistema conformado por los elefantes blancos que hay en Colombia Santander tiene sin duda alguna uno de los más vergonzosos, colosal, del tamaño de un mamut y no precisamente por el costo o por la envergadura de la obra sino por los tres ingredientes con los que se cocinó el tóxico potaje: las circunstancias de su descalabro, la total desidia de las administraciones subsecuentes y, lo peor, la flagrante ineptitud e inoperancia de absolutamente todos los organismos de control e investigación, tanto fiscales, penales y disciplinarios.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

La semana pasada se radicó ante la Procuraduría General de la Nación una queja disciplinaria en contra de exfuncionarios de la Alcaldía de Bucaramanga, cuya identidad está por establecer, para que respondan por la pérdida total de los recursos invertidos en la siniestrada obra del Centro Cultural del barrio La Cumbre, la cual colapsó nueve meses después de haber sido entregada por la empresa contratista. Hoy no hay responsables y preguntas nunca se han efectuado, pese a la millonaria inversión.

La infraestructura era una esperanza de sano esparcimiento, deporte, relajación, y alternativas para el aprendizaje y el desarrollo de destrezas culturales y lúdicas para 78 mil habitantes que según el DANE viven en la jurisdicción de la Comuna 8 de Floridablanca, más exactamente en el barrio La Cumbre donde la administración local planeó la construcción de un Centro Cultural y Recreativo.

La obra se lanzó a convocatoria para su posterior licitación el 14 de mayo del año 2010 y luego de la elaboración de los respectivos estudios previos, de la presentación del pre y el pliego de condiciones licitación pública, de las respectivas observaciones, dos meses después, el 12 de julio de 2010, la Alcaldía de Floridablanca emitió el acta de audiencia de adjudicación licitación pública bajo el radicado NO. FLOR016-2010, resultando favorecida la empresa Constructora VC LTDA.

Según la documentación oficial, la obra tenía un costo oficial de 2 mil 500 millones de pesos pero luego de varios retrasos y sobrecostos sumó la totalidad 3 mil 531 millones 738 mil 434 pesos. Ni más ni menos.

El colapso

El 26 de marzo de 2015, cinco años después de firmado el contrato que dio inicio a la construcción, se firmó otro documento no menos importante: hablamos del acta de liquidación del contrato mediante el cual el contratista entregó las obras contratadas las cuales estaban divididas en dos etapas: una primera constituida por una plazoleta principal, un auditorio con un aforo para 200 personas, espacios físicos para la instalación de un nuevo Punto Vive Digital, oferta institucional a la que se sumaría una sede auxiliar de la Registraduría de Floridablanca; y una segunda etapa conformada por espacios deportivos y recreativos como un gimnasio, dos  piscinas, una de ellas para adultos y otra para niños, una sala de juegos y un espacio propicio para para la realización de encuentros grupales informales.

Todo se veía reluciente y flamante, así permaneció un año hasta el 2016, cuando inicio de una temporada de lluvias y con el primer aguacero comenzaron a quedar en evidencia fisuras, desgastes y fatigas prematuras en puntos clave de la infraestructura.

Léase bien: con el segundo aguacero, un tramo del techo se vino al suelo y con un tercer chubasco el resto de esa estructura colapsó totalmente, instante en el cual también se hicieron evidentes deterioros más estructurales, que no concernían solamente a la parte de la cubierta del centro cultural.

Un estudio elaborado de forma posterior dejó en evidencia varios aspectos preocupantes los cuales dan cuenta de que la construcción careció en algunas zonas de materiales óptimos para su levantamiento y que aspectos básicos en el desarrollo de la ingeniería no se habrían elaborado de acuerdo con las normas técnicas.

Por ejemplo, entre los aspectos más importantes de este aparte está que la obra se construyó con vigas de soporte con un diámetro inferior a los 75 centímetros, lo que a la postre influyó a que las partes inferiores de la estructura no pudieran soportar el peso que se presupuestó para la obra.

Efectos catastróficos

Con el colapso de la obra no solo se perdieron los recursos invertidos y lo de menos sería decir que la obra generó un empeoramiento al deterioro urbano que ya existía en el sector, que de por sí se agravó en extremo, pues hay que tener en cuenta que el sector de La Cumbre en Floridablanca, con 65 años de creación, alberga familias de estratos populares, muchos de ellos de origen humilde y con poder adquisitivo precario, incluso hasta con presencia de asentamientos humanos y barrios subnormales, poblaciones que no puedan acceder a alternativas de esparcimiento, diversión y aprendizaje por una vía distinta a las que pueda ofrecer la administración municipal.

La problemática del sector es compleja. Sin pretender la estigmatización de las familias de la zona, hay que decir que muchas de ellas sobreviven en condición de vulnerabilidad, con lo que implica el riesgo latente de deserción escolar, de caer en la drogadicción o en la delincuencia.

Los impactos negativos no solo se cuentan para la población en edad de formación pues el Centro Cultural también se avizoraba como un espacio de aprovechamiento para la tercera edad en la zona, carente de espacios físicos adecuados para su permanencia.

Floridablanca, con una alerta latente por el crecimiento significativo de casos de dengue, ha encontrado en el barrio La Cumbre un desafortunado escenario para la proliferación de plagas, pues las piscinas permaneces abandonadas, llevas de agua pútrida y maloliente, convirtiéndose el sector en foco de enfermedades y plagas.

Sin responsables

A pesar de la gravedad de los hechos no hay responsables, y nunca ha habido quien de la cara por el descalabro, ni la empresa contratista, ni los interventores, ni los entes territoriales contratantes, y lo peor de todo es que los organismos de control no han movido un solo pelo para esclarecer las responsabilidades.

El concejal de Bogotá, Daniel Briceño, radicó ante los entes de control una queja para que formalmente se investiguen las responsabilidades, las cuales afectan de manera directa a tres administraciones encabezadas respectivamente por Eulises Balcázar, Héctor Mantilla, y Miguel Moreno.

“Necesitamos saber quiénes son los responsables políticos, fiscales, disciplinarios, penales; porque no puede ser justo que en el país se pierdan los recursos y que no pase absolutamente a nada, la real finalidad de este informe es comenzar a buscar quiénes fueron los protagonistas de las obras y llevarlos ante los estrados judiciales para que le rindan cuentas a la justicia, y comenzar a preguntar entre los distintos órganos de control qué ha pasado con las respectivas investigaciones, quién está imputado, quién está condenado, cuánta plata se ha recuperado, saber si hay acciones de repetición contra los funcionarios que realizaron mal las estructuraciones, saber qué clase de preguntas o qué clase de indagaciones o responsabilidades se le hacen a los interventores, esa es real finalidad de este trabajo”, expresó Briceño.

De la misma manera, en el análisis también se está estamos preguntando quién controla a los que controlan: “Es decir, qué pasó con las acciones de control que debieron realizarse por parte de los distintos organismos constituidos para tal fin, y que nunca vieron nada y nunca supieron nada, aún después de haberse declarado la siniestralidad de las obras, nunca actuaron para comprometer a los responsables”, puntualizó el concejal.

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