El Circo
El circo es un arte ancestral y familiar que combina magia, emoción y tradición, dejando una huella imborrable en la infancia.
El circo es un arte ancestral y familiar que combina magia, emoción y tradición, dejando una huella imborrable en la infancia.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: León Ferreira
El Circo es quizás el mayor espectáculo del mundo. Sus antecedentes se hallan en el Circus romano, palabra latina que significa círculo. Los espectadores se congregaban circularmente en torno de los partícipes de las gestas atléticas. Existen antecedentes de su primigenio origen en Mesopotamia y otros lares. En suma, el Circo es tan antiguo como la vida misma. Los seres humanos desde siempre han requerido esparcimiento para escapar del rigor de la ardua faena diaria, ese ha sido el propósito del Circo desde su más remota memoria.
El Circo moderno según los historiadores, se remonta al Siglo XVIII, se atribuye su invención al oficial de caballería inglés Philip Astley (1742-1814) que, inició con un espectáculo de equitación, hacía piruetas sobre un caballo y descubrió que si los caballos galopaban en círculo en razón a la fuerza centrífuga era más fácil llevar a cabo los malabares, para ello, diseño una pista circular cuyo diámetro se estimaba en 13 metros, marcando la pauta para las actuales pistas circenses.
Con los días, Astley, incorporaría a su espectáculo ecuestre bandas de música, luego, invitaría a artistas considerados menores, que hasta entonces no gozaban del reconocimiento de la gran sociedad; cuyo arte era itinerante, eventualmente acostumbraban a aparecer en los intermedios de las obras de teatro, tales como, malabaristas, contorsionistas, payasos, gimnastas, magos, tragafuegos y hasta personas con condiciones físicas especiales. Lo que dio paso al espectáculo conocido como Astley Riding House. Actividad lúdica que, en sus inicios se realizaba al aire libre estival, sin que fueran necesarias las grandes carpas que hoy caracterizan a los circos. Fue tal el éxito de Astley que, se dice llegó a tener una veintena de Circos por toda Europa.
El Circo es el espectáculo familiar por antonomasia. El amor por el circo data de generación en generación. Existen Circos con más de cien años de actividad como el Fuentes Gasca. El legado circense va de padres a hijos, lo que permite la formación de artistas integrales. Con frecuencia el empresario del Circo es también trapecista, músico, payaso y adiestrador. Por otro lado, están los espectadores, los niños que son llevados por sus padres para disfrutar de la magia del Circo, que, llevarán a sus propios hijos, así el ciclo se repite sin cesar.
Si hubiese una sola palabra para definir el Circo, sería “Magia”. El Circo es mágico no sólo por los magos y prestidigitadores; es mágico porque en el Circo toda la paleta de emociones tiene cabida, desde el asombro que despiertan quienes desafían las leyes de la física con sus cientos de destrezas, hasta las alegrías que los payasos logran sacar de las risas infantiles en un rutilante juego de luces y sonidos. El Circo entraña la magia infantil y provoca sueños e ilusiones. Cada vez que se termina el espectáculo, las luces se apagan, la algarabía se agota y queda un dejo de nostalgia porque se va la alegría. Surge la sensación de dejar atrás a una familia. El Circo se debe a las familias.
El trabajo circense es digno de admiración. Más que una vocación es una forma de vida para las personas que lo conforman. Pocas veces en una sola persona se puede hallar todas las expresiones artísticas, lo que generalmente congrega el, muchas veces infravalorado, artista del Circo, ignorado por la gran farándula. Es tiempo de reavivar el amor al Circo. Por muy grande o chico, por muy rico o con carpa remendada: El Circo siempre será mágico. Las mentes infantiles recordarán perennemente su experiencia en la gran carpa. Un homenaje al Circo es un homenaje a los adultos de hoy cuando fueron niños. Ojalá también los animales en óptimas condiciones de tenencia retornasen como atracción al Circo, lo que será materia de otro texto.