Familias en Venezuela aún siguen buscando a sus desaparecidos
Familias en La Guaira siguen buscando a sus desaparecidos tras el doble sismo, entre escombros, denuncias de fallas en la identificación de cuerpos y falta de respuestas oficiales.
Familias en La Guaira siguen buscando a sus desaparecidos tras el doble sismo, entre escombros, denuncias de fallas en la identificación de cuerpos y falta de respuestas oficiales.
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El ruido de las máquinas que remueven los escombros se mezcla con la desesperación de quienes se niegan a abandonar la búsqueda de sus seres queridos. En La Guaira, Venezuela, más de tres meses después del doble sismo del 24 de junio de 2026, varias familias continúan esperando respuestas sobre sus desaparecidos, mientras las labores de remoción avanzan entre estructuras colapsadas y denuncias por falta de información.
Una de ellas es Eilyn Solano, quien lleva más de 100 días viviendo en una carpa instalada cerca de los restos de la estructura residencial OPP 26. Su objetivo es encontrar a Jhoniel José Morales, su hijo de 11 años, desaparecido tras la tragedia.
La mujer ha seguido de cerca el retiro de escombros y el registro de las víctimas recuperadas. Junto con su familia, incluso se adentró en túneles y revisó grietas de la edificación, labores que, según su testimonio, permitieron recuperar los restos de más de 17 personas.
La tragedia también golpeó directamente a su hogar. Su hija Mariangel, de 12 años, murió en el derrumbe, mientras que María Yailén, de 15, logró sobrevivir. La familia mantiene la esperanza de encontrar a Jhoniel, especialmente después de conocer un segundo video de seguridad que, según sus integrantes, mostraría al niño saliendo del edificio minutos antes del sismo.
La incertidumbre de las familias
Tras recorrer hospitales, refugios y la morgue, los Solano ampliaron la búsqueda a cementerios y centros de atención entre La Guaira y Caracas. Con ayuda de familiares, amigos y voluntarios, organizaron recorridos para localizar cualquier información que permita establecer el paradero del menor.
La misma incertidumbre acompaña a otros habitantes. Nayibe Geromes busca a su madre, Leida Mata, con quien habló por última vez el día de la tragedia. En Residencias Caribe, donde los sótanos quedaron inundados y la estructura sufrió graves daños, los familiares elaboraron registros manuales de las personas que presuntamente continúan bajo los escombros.
Angie Valentina Sojo Andarcia también espera noticias de su esposo, de 50 años. Ella se encontraba en Caracas con su hija cuando hablaba por teléfono con él y escuchó el ruido de los vidrios rompiéndose antes de que la comunicación se interrumpiera. Desde entonces, ha gestionado labores de búsqueda y pruebas de ADN para intentar identificar posibles restos, sin obtener todavía una respuesta definitiva.
El último balance oficial citado por los familiares y recogido por CNN, publicado el 24 de agosto, reportó 6.509 víctimas fatales. Las autoridades no respondieron a la consulta del medio sobre una cifra oficial de desaparecidos. Por su parte, Ronnie Boquier, coordinador jurídico de la organización de derechos humanos Cofavic, señaló que algunas estimaciones independientes e internacionales sitúan el posible número de fallecidos entre 10.000 y 20.000, cifras que no corresponden a un balance oficial confirmado.
Denuncias por identificación de cadáveres
La incertidumbre se agrava por los cuestionamientos sobre el manejo de los cuerpos. Cofavic aseguró haber recibido denuncias de familiares y haber identificado, en al menos cinco casos, posibles fallas en la cadena de custodia en los depósitos de La Guaira utilizados como morgue improvisada.
Según la organización, algunas familias participaron en procesos de reconocimiento visual mediante cientos de fotografías digitales, sin suficiente acompañamiento técnico o psicológico. Posteriormente, en los casos denunciados, los restos asociados a determinados códigos no habrían coincidido con los de sus allegados.
Estas denuncias alimentan el temor de que algunos cuerpos hayan sido entregados a familias equivocadas y cremados sin una identificación correcta. Se trata de señalamientos de la organización que requieren una investigación y una respuesta de las autoridades competentes.
La Defensoría del Pueblo informó a CNN que mantiene canales de atención para recibir denuncias, orientar jurídicamente a los familiares y hacer seguimiento con las instituciones responsables de la búsqueda. También afirmó haber trabajado más de 100 solicitudes relacionadas con presuntas vulneraciones de derechos.
Sin embargo, para quienes permanecen junto a las ruinas, las explicaciones todavía no resuelven la pregunta fundamental: qué ocurrió con sus seres queridos.
Mientras la maquinaria pesada continúa retirando los restos de los edificios, las familias insisten en que la búsqueda no puede terminar sin respuestas. Para Eilyn Solano, encontrar a Jhoniel sigue siendo la razón para permanecer en el lugar, aferrada a la esperanza de conocer finalmente su paradero.