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Opinión

París, “la ciudad de la furia”

El artículo compara las protestas recientes en París con el Mayo del 68 y advierte sobre una creciente polarización política en Francia.

París, “la ciudad de la furia”
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El artículo compara las protestas recientes en París con el Mayo del 68 y advierte sobre una creciente polarización política en Francia.

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Por: Jorge Echeverri

En mayo de 1968 ardió Paris por una revuelta estudiantil seguida de una huelga generalizada, que paralizó a toda Francia por dos meses. El líder fue un estudiante alemán apodado “Dany El Rojo” -especie de “Daniel el travieso”- y el leit motiv era que los muchachos estaban aburridos con tanta disciplina conservadora y querían “el cambio” y la primera puntada la dieron en la universidad de Nanterre, pidiendo que chicos pudieran compartir sus dormitorios –“une histoire de cul”- lo calificaron los partidarios del régimen autoritario del General De Gaulle, ya en retirada.

Antes de salir a la calle a tirar piedras, quebrar ventanas y lanzar bombas molotov, quienes apoyaban fervientemente al pueblo vietnamita (el comunista, claro, el del Norte) contra el imperialismo americano, esos grupos de anarquistas de las juventudes comunistas se tomaron el auditorio de la universidad y lo rebautizaron como Che Guevara y allí se forjó el “movimiento de los iracundos”, que se esparció por todo el país, para llenarlo de caos y destrucción.

La historia se repite, ahora, en tiempos de Emmanuel Macron, una especie de Belisario Betancur galo. El fin de semana pasado en París fue de espanto y terror. Los chicos y chicas ya no piden “dormir entre tus piernas”, como en “la ciudad de la furia” de Soda Stéreo, sino “más volumen”, mejores condiciones estudiantiles, y metieron manoseados argumentos como el alto costo de vida, pero lo que pretenden, en la tiniebla, es desprestigiar al gobierno y preparar el advenimiento de la izquierda al poder para las próximas elecciones presidenciales de abril del año entrante, seguro porque sienten pasos de animal grande, en forma de ultra derecha, con Marine Le Pen, que se convierte en la gran favorita, con 16 puntos de ventaja sobre sus principales rivales.

En medio de las protestas, la IA se atrevió a mostrar a inmigrantes izando una bandera de Palestina en la cima de la Torre Eiffel -fake news- pero nada lejano de la realidad, porque esa Inteligencia Artificial es capaz de todo, como los ciberataques -quizás ideologizados-contra los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados parisinos, hasta reventarlos y dañar los alimentos, causando pánico.

A Francia, con una población cercana a los 69 millones, se le cuestiona su laxitud frente a los migrantes, casi 9 millones, de los cuales un 46% provienen del continente africano, mayoritariamente de Argelia, Marruecos y Túnez, representando la comunidad musulmana cerca del 10% de la población total, con la curiosidad de que tal guarismo, según cálculos de la IA, equivale al 50% de la población carcelaria. Dicha comunidad musulmana, asociada con grupos de izquierda tienen mucho que responder por los hechos violentos dentro del “estallido parisino”, que amenaza con reincidir este fin de semana.

Lo advirtió al final de sus días Oriana Fallaci, corresponsal de guerra italiana, al señalar que con la arremetida musulmana está ocurriendo una “cruzada al revés, que avanza inexorablemente y ocupan nuestras ciudades, nuestras calles, nuestras casas, nuestras escuelas y a través de nuestra tecnología, nuestros ordenadores, nuestra Internet, nuestros teléfonos móviles se infiltran dentro de los ganglios de nuestra civilización… se pusieron de rodillas la ONU, la Unesco, la Unión Europea… Europa es ya una colonia del islam, y en el último medio siglo los musulmanes han crecido un 235 % y los cristianos sólo el 47%”.