Representante Pinto incluye en el PND 9 prioridades para desenterrar del atraso vial a Santander
Santander llevó al Gobierno una agenda vial con 9 prioridades para que sus corredores, la Variante de San Gil y los caminos rurales entren al próximo Plan Nacional de Desarrollo.
Santander llevó al Gobierno una agenda vial con 9 prioridades para que sus corredores, la Variante de San Gil y los caminos rurales entren al próximo Plan Nacional de Desarrollo.
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La Agenda Vial Estratégica 2026-2030 busca que los proyectos más urgentes del departamento queden incorporados en el próximo Plan Nacional de Desarrollo. La propuesta incluye seis corredores primarios, una vía secundaria, el rescate de la Variante de San Gil y un programa para recuperar caminos rurales. El reto será convertir la hoja de ruta en presupuesto, contratos y obras.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Santander lleva años esperando que sus principales corredores viales dejen de ser promesas pendientes y se conviertan en motores de desarrollo. Desde las dificultades de conexión entre Bucaramanga y las provincias hasta el deterioro de las carreteras rurales, las deficiencias de infraestructura siguen pesando sobre la competitividad, el turismo, el transporte de carga y la calidad de vida de miles de habitantes. En ese escenario, una nueva gestión ante el Gobierno nacional busca abrir una puerta para superar parte de ese rezago.
El representante a la Cámara por Santander, Miguel Ángel Pinto Rueda, radicó ante el Ministerio de Transporte y el Instituto Nacional de Vías (Invías) la Agenda Vial Estratégica de Santander 2026-2030, una propuesta técnica que pretende llevar las necesidades de conectividad del departamento al próximo Plan Nacional de Desarrollo (PND).
La iniciativa reúne nueve prioridades de intervención y plantea una ruta para que las solicitudes regionales no se queden en anuncios institucionales, sino que avancen hacia la estructuración, la financiación y la ejecución de proyectos. Aunque su presentación no garantiza recursos ni implica la aprobación automática de las obras, sí pone sobre la mesa una agenda común que ahora deberá ser evaluada y discutida con las autoridades nacionales.
Seis grandes corredores para conectar al departamento
La propuesta contempla seis corredores primarios considerados estratégicos para la movilidad de Santander: la Ruta de los Comuneros; San Gil–Charalá–Duitama; Bucaramanga–Barrancabermeja–Yondó; Bucaramanga–Pamplona; la Transversal del Carare y Los Curos–Málaga.
“Se trata de conexiones que atraviesan distintas realidades económicas y geográficas del territorio. Su mejoramiento podría facilitar el desplazamiento de pasajeros, reducir dificultades para el transporte de mercancías y fortalecer los vínculos entre las provincias, los centros urbanos y los mercados regionales, siempre que las intervenciones logren materializarse con diseños adecuados, financiación suficiente y cronogramas verificables”, indicó a EL FRENTE el parlamentario santandereano quien agregó que la Ruta de los Comuneros, fundamental para la conexión de Santander con el centro del país, forma parte de las prioridades planteadas. También aparece la vía San Gil–Charalá–Duitama, que permitiría impulsar la comunicación entre municipios de Santander y Boyacá, así como el corredor Bucaramanga–Barrancabermeja–Yondó, estratégico para la articulación del área metropolitana con el Magdalena Medio y las actividades económicas de esa zona.
“La agenda incorpora, además, Bucaramanga–Pamplona, la Transversal del Carare y Los Curos–Málaga, corredores cuyas condiciones de movilidad tienen repercusiones directas sobre comunidades, productores y transportadores. En particular, mejorar la conectividad de las provincias más apartadas es una condición necesaria para ampliar sus oportunidades económicas y reducir las barreras que históricamente han dificultado su integración con el resto del departamento”, precisó Pinto Rueda.
Una vía secundaria y una obra pendiente que reclaman atención
La propuesta no se limita a los grandes corredores nacionales. También incorpora la carretera San Gil–Mogotes–San Joaquín–Onzaga, con una conexión propuesta hacia Cerinza, Boyacá, que deberá ser objeto de estudios para determinar su viabilidad.
La inclusión de esta ruta representa una oportunidad para llevar la discusión sobre infraestructura a municipios cuya conectividad depende, en buena medida, de carreteras que facilitan el acceso a servicios, el transporte de productos agrícolas y la comunicación con otros centros poblados.
Otro de los puntos centrales es la Variante de San Gil, una obra inconclusa que continúa pendiente de una solución definitiva. La propuesta busca resolver los aspectos jurídicos y ambientales necesarios para establecer una nueva ruta contractual y avanzar hacia la reactivación del proyecto.
“Su eventual culminación tendría importancia para la movilidad de San Gil, uno de los principales centros turísticos y comerciales de Santander. Sin embargo, el reinicio de las obras dependerá de que las entidades competentes definan las condiciones legales, técnicas, ambientales y financieras que permitan retomar el proyecto”, expresó el representante a la Cámara del Centro Democrático, quien fue enfático en precisar que la gestión busca, precisamente, que este tipo de iniciativas no desaparezcan de las prioridades nacionales cada vez que cambian las administraciones o se reorganizan los presupuestos.
Caminos del Tigre: la conectividad también comienza en el campo
De acuerdo con lo que indicó a EL FRENTE Pinto Rueda, la cuarta dimensión de la agenda está dirigida a las comunidades rurales. Pinto propone implementar el programa Caminos del Tigre para recuperar las vías terciarias que conectan las zonas campesinas de Santander.
Este componente resulta especialmente importante para un departamento donde buena parte de la economía rural depende de la posibilidad de sacar cosechas, transportar insumos y llegar oportunamente a los mercados. Una carretera deteriorada puede encarecer el transporte, reducir la rentabilidad de los productores y dificultar el acceso de las familias a servicios de salud, educación y comercio.
Por eso, la recuperación de caminos rurales puede tener efectos que van más allá de la movilidad. También puede contribuir a fortalecer la producción agropecuaria, respaldar el turismo rural y ofrecer mejores condiciones para que las nuevas generaciones encuentren oportunidades económicas en sus municipios.
La apuesta consiste en que la infraestructura llegue tanto a los corredores de mayor tráfico como a los caminos que conectan las fincas, las veredas y los pequeños centros de producción. Para ello será indispensable definir mecanismos de financiación, responsabilidades institucionales y esquemas de mantenimiento que permitan sostener las intervenciones a largo plazo.