Trump declara el fin de las hostilidades con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó al Congreso el fin de las operaciones militares contra Irán justo antes de cumplirse el plazo legal de 60 días establecido por la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, evitando así solicitar una nueva autorización legislativa.
La comunicación fue enviada a los líderes del Congreso, Mike Johnson y Chuck Grassley, marcando formalmente el cierre de las hostilidades iniciadas el 28 de febrero de 2026. Según la Casa Blanca, el conflicto ya había cesado en la práctica desde el 7 de abril, cuando entró en vigor un cese al fuego.
La administración argumenta que este cese detiene el conteo del plazo legal, interpretación respaldada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Sin embargo, esta postura ha sido cuestionada por expertos legales y legisladores, quienes sostienen que la ley no contempla ninguna “pausa” en el límite de 60 días.
Entre los críticos se encuentran los senadores Tim Kaine y Richard Blumenthal, quienes afirman que la operación militar sigue activa, especialmente por el bloqueo naval que Estados Unidos mantiene en la región, considerado por algunos como un acto de guerra continuo.
El debate refleja una tensión histórica entre el poder ejecutivo y el legislativo en materia de युद्ध. La Resolución de Poderes de Guerra de 1973 fue creada precisamente para limitar la capacidad del presidente de involucrar al país en conflictos sin el aval del Congreso, tras la experiencia de la guerra de Vietnam.
A pesar de declarar el fin de las hostilidades, Trump reconoció que la amenaza iraní “sigue siendo significativa”, mientras continúan medidas como el control del tráfico petrolero en el estratégico estrecho de Ormuz.
Dentro del propio Partido Republicano también han surgido voces críticas. Senadores como Susan Collins y John Curtis han insistido en la necesidad de que el Congreso vote una autorización formal si el conflicto se reanuda o se prolonga.
Con esta decisión, la administración evita un choque inmediato con el Congreso, pero deja abierto un debate jurídico y político sobre los límites del poder presidencial en tiempos de guerra y la vigencia real de los controles legislativos en la política exterior de Estados Unidos.