ir al contenido

El migrante cubano que caminó el desierto para cumplir su sueño

‼️ Envianos tu denuncia o noticia
Versión Beta Reportar error

Resumen

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Espacio Publicitario
+ Google Noticias
+ Canal WhatsApp

La travesía de Santiago Ford para llegar a Santiago 2023. Cruzó caminando el desierto, deshidratado, asustado y solo, soñando con cumplir su sueño. Con talento natural para el deporte, defendió los colores de Cuba con éxito, logrando buenos resultados en su adolescencia. Sin embargo, no encontró apoyo en la isla y decidió migrar para perseguir el impulso de su corazón.

Unos entrenadores chilenos le habían hablado de la posibilidad de recalar al extremo sur del continente y él tomó la decisión. Ahí empezó la travesía. En septiembre de 2018 salió en avión desde Cuba para aterrizar en Guyana. Tuvo que esperar diez inciertos días para entrar a Brasil y cruzó la selva en una camioneta.

Un nuevo avión lo llevó a Perú y bajó en bus por las tierras incaicas. En ese viaje, sufrió la amenaza de la deportación y se vio obligado a pasarle veinte dólares a la policía peruana para seguir su viaje. Llegó a la frontera con Chile y cruzó el desierto caminando, siguiendo la línea del tren, mirando por sobre la espalda por si venía una patrulla.

El hambre, el frío y el miedo fueron sus cómplices, y sin saberlo caminó por un campo minado, hasta que finalmente logró llegar a Arica. Ahí emprendió el viaje a Santiago, finalizando una travesía de seis mil kilómetros.

Más y más obstáculos

En la capital de Chile encontró otros problemas. Necesitaba vivir y empezó a trabajar como guardia en una discoteca. Trabajaba toda la noche y después entrenaba en el Centro de Alto Rendimiento -CAR-, con el cansancio y la frustración de no poder dedicarse a lo que amaba. No pudo mantener el ritmo y dejó el trabajo.

Luego de varios días aciagos conoció al entrenador Matías Barrera, quien lo alojó en su casa para que él pudiera dedicarse al deporte. Pero vino la pandemia y nuevamente frenó su avance. Pero él no se rindió, su corazón siguió empujando la adversidad del abismo hacia atrás, aunque estuvo muy cerca de caer.

En 2022, luego de años de sacrificio en Chile, aún no tenía la anhelada nacionalidad. Pensó en buscar otro país, alguien que quisiera darle la oportunidad de competir. Y en ese momento, ocurrió el milagro. Se le concedió la nacionalización por gracia y logró tener su cupo para defender la bandera chilena en los Juegos Panamericanos.

Salió a la pista del Nacional a mostrar su talento y convertirse en el atleta más integral, compitiendo en el desgastante decatlón. Superó prueba tras prueba y al llegar a la última lideraba la tabla. Tan solo 1500 metros lo separaban de la gloria y de su sueño.

El sueño cumplido

Corrió concentrado, pensando en todo lo que tuvo que vivir. En la familia que dejó en Cuba, en esas noches oscuras de incertidumbre deambulando por el continente, en los múltiples esfuerzos que hizo en Chile.

Corrió con el corazón de un hombre que decidió desafiar lo imposible y conquistar la inmortalidad. Y cuando faltaba un metro para terminar, frenó el trote y cruzó caminando la meta. Ya no era el desierto, sino que la pista del estadio nacional. Ya no estaba solo, sino que con miles de chilenos que coreaban su nombre. Ya no soñaba con cumplir su sueño, sino que lo convirtió en realidad.

Santiago Ford cruzó caminando la línea de meta y del otro lado se colgó la medalla de oro que tanto, pero tanto, le costó conseguir. Gentileza de Puntete.

Más reciente