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El tramo de la historia de Colombia que le destapó al país el Coronel Aguilar

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Han pasado desapercibidos para la ciudadanía y los medios de comunicación muchos de los detalles que contienen los aportes a la verdad que efectuó ante la Justicia Especial para la Paz esta semana el exgobernador de Santander, Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, quien se reafirmó en cosas que ya públicamente se sabían, como la relación de apoyo mutuo con los paramilitares, pero quien al mencionar los inicios de esa relación dejó al descubierto una capítulo de la historia que hasta nunca tuvo una versión oficial. Sí, hubo relación con los paramilitares para acabar con Pablo Escobar, y la misma nació con la connivencia de la cúpula del gobierno que entonces precedía el presidente Cesar Gaviria Trujillo. En este informe, EL FRENTE detalla esos y otros momentos que consideramos hasta ahora inéditos para la historia del país, los cuales escondía en su memoria el excoronel Aguilar Naranjo, algunos de ellos incluso en el anonimato por orden directa de la Presidencia de la República.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

Hasta hace muy pocos días, justo antes de su aparición ante los magistrados de la justicia transicional, muchos pensamos que la relación entre el coronel retirado de la Policía Nacional Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo y las Autodefensas había nacido como todas esas en las que se cuentan los episodios de la parapólitica: convenios por debajo de la mesa a cambio de presionar electores para beneficiar a X o Y político, quien una vez estando en el poder cumpliría los acuerdos previos.

Sin embargo, en el caso del coronel Aguilar la historia no fue así. Su relación con las autodefensas talvez pueda contarse como la primera que efectúa un sector de la oficialidad con grupos al margen de la ley, todo con el objetivo de desmantelar el Cartel de Medellín.

Ello ocurrió 20 años antes de que Colombia conociera en su definición estricta actual el significado de parapolítica y lo que hace inferir el coronel Aguilar en su confesión es que surgió porque la cúpula militar que precedía el gobierno de Cesar Gaviría Trujillo tuvo que reconocer en el silencio que no contaba con las herramientas, ni la logística, ni la inteligencia necesaria para hallar vivo o muerto a quien para entonces era considerado por la DEA como el “Davinci of the crime”, o el “capi de capi”, como le llamaban a Pablo Escobar a la trastienda luego de ver su poderoso y perverso juego basado en la crueldad, y su infinito ingenio para delinquir. En otras palabras, de no haberse gestado ahí esa relación, la caza contra Pablo Escobar habría sido lo que era hasta antes de ese encuentro: utópica.

El gobierno de Cesar Gaviria fue facilitador

Aguilar Naranjo recuerda con exactitud ese primer encuentro entre la institucionalidad y las que para entonces eran incipientes grupos de autodefensas.

“En el año 1993, en el mes de junio me encontraba en el Bloque de Búsqueda donde era Jefe de Inteligencia y Comandante del Grupo de Operaciones Especiales, para esa fecha el señor general Miguel Maza Márquez le informó al coronel Hugo Martínez Poveda, comandante del Bloque, que debíamos recibir a dos señores que tenían información importante para dar con la captura de Pablo Escobar. Ellos eran Carlos Castaño y alias Don Berna quienes aseguraban que tenían información muy importante que querían compartir con las autoridades a raíz de la muerte de algunos lugartenientes de Pablo Escobar en la cárcel La Catedral (los hermanos Galeano y los Moncada) y que ellos querían aportar ciertas informaciones para conllevar a su captura. Efectivamente, nosotros recibimos con el mayor Danilo González Pacheco a alias Don Berna y a Carlos Castaño en la Escuela Carlos Holguín, el comandante, sin embargo, dijo que él no hablaba con esos criminales y fuimos nosotros quienes recibimos la información”, recordó Aguilar Naranjo quien detalló que el mayor González procesó y analizó la información y quien fue él quien organizó los primeros operativos que dieron como resultado un operativo en El Poblado donde se incautaron 700 pimpinas de leche que contenían en su interior dinamita y metralla para ser activadas en distintas zonas del país a control remoto, así como una Caleta con 70 fusiles AK-47. La relación rendía sus frutos.

Agregó que las informaciones suministradas por estas personas también permitieron establecer las coordenadas exactas para la ubicación de Pablo Escobar, quien según la información recibida por el Bloque de Búsqueda se encontraba en jurisdicción del Magdalena Medio antioqueño, en el sector de La Danta.

“Entonces, yo organicé el operativo pero bajo la orden de los mandos superiores, quienes ordenaron que el operativo debía realizarse tanquetas y helicópteros artillados, sumando el desplazamiento de cerca de mil hombres. Cuando llegamos al sitio ya había huido, esto debido a que a la tropa le fue difícil entrar con esa logística debido a que la única forma de llegar al sitio era por una quebrada, desafortunadamente este problema para ingresar a la zona terminó con el fracaso de ese operativo”, relató ante la JEP Aguilar Naranjo, quien hizo énfasis en que con esos primeros cruces de información

inició la relación con los paramilitares, en especial con el señor Don Berna y Carlos Castaño, quienes tenían el dominio de las autodefensas en el Magdalena Medio antioqueño y boyacense.

Hasta los gringos terminaron enredados con las autodefensas

Hasta el día de hoy el gobierno de Cesar Gaviria Trujillo y quien para entonces era su ministro de defensa, Rafael Pardo, habían negado de manera tajante el inicio y la consolidación de esa alianza del gobierno con las primeras autodefensas, sin embargo, Aguilar Naranjo indicó que con el inicio de esa relación se realizaron una serie de acuerdos que fueron aprobados por el Bloque de Búsqueda en Bogotá, con la autorización de altos oficiales como el general Guzmán del Ejército, el general Vargas Silva de la Policía Nacional, y el propio general del Ejército Hugo Martínez Poveda en Medellín. Otro dato que no había tenido mucha resonancia de manera oficial, fue el papel que jugaron organismos de seguridad extranjeros en esa relación, como el Departamento de Administración de Drogas (DEA) de los Estados Unidos y su Agencia Central de Inteligencia (CIA).

“Ellos (don Berna y Castaño) nos dijeron que continuaban enviando información al Bloque de Búsqueda, relación de la que también formaron parte el delegado de la DEA y el delegado de la CIA ante el Bloque de Búsqueda. Por el lado de la DEA nos acompañaba Javier Peña y por la CIA Daniel flores de igual manera también puedo corroborar los contactos que se hicieron con los agentes de la CIA Steve Gary con Ramón Isaza, alias El Viejo Caruso, para que él evitara el desplazamiento o el ingreso de Pablo Escobar hacia esa región del país y con eso nosotros podíamos limitar su rango de acción y permanencia por fuera de la zona del  Magdalena Medio, convenio del que también hizo parte el señor Henry Pérez, que comandaba todas las autodefensas del sector de Puerto Triunfo y Las Mercedes. Se había coordinado eso en ese encuentro, y allí ellos pidieron que la reunión debía hacerse en privado por lo que tuve que abandonar el recinto, pero sí me quedó claro que Ramón se comprometió a bloquear la entrada de Pablo Escobar hacia esa su jurisdicción del Magdalena Medio Antioqueño”.

Le puse nombre a los Pepes

Otro detalle que dejó con la quijada en el tórax a más de uno fue la relación que jugó el propio Estado colombiano con la creación del escuadrón de la muerte Los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar), una sigla macabra que de acuerdo con los recientes descubrimientos efectuados por Aguilar aparece bajo el supuesto de identificar de manera explícita, con cartel encima de los finados, los cadáveres de presuntos mandos medios o bajos del Cartel de Medellín, cadáveres que según explicó Aguilar Naranjo se los estaban endilgando al Bloque de Búsqueda, lo que estuvo a punto de generar serias investigaciones contra sus integrantes.

“Cuando Pablo Escobar asesina a los Moncada y a los Galeano se inicia una guerra en la que se incluyen los hermanos Castaños, don Berna, quiénes eran muy allegados los Moncada y a los Galeanos. En esa guerra el Estado realmente se hizo indiferente porque había enfrentamiento entre las organizaciones de los Moncadas, los Galeano, los Castaños y se unieron también con los de Cali para atacar a toda la estructura criminal de Pablo Escobar. Era una guerra entre ellos pero estaba dejando muchos muertos, masacres como la masacre que hicieron en la discoteca Oporto”, relató Aguilar quien a renglón seguido narró el episodio en el que le puso nombre a los Pepes.

“Esos muertos fueron muy negativos para el Bloque de Búsqueda y es que Pablo Escobar logró promover en la prensa la versión de que esos muertos los estaba originando el Bloque de Búsqueda, cuando en realidad eran producto de los bandos enemigos narcotraficantes, y el objetivo de Pablo Escobar con esa versión era desprestigiar la labor de la Policía Nacional. Entonces, en una reunión de inteligencia, nosotros determinamos qué hacer para que no nos estuvieran culpando, porque nos iban a judicializar sobre todo a quienes integrábamos la parte de inteligencia y el grupo de operaciones especiales del Bloque de Búsqueda. Estando en esa reunión pasó un policía que tenía un jean marca Pepe, y a mí se me ocurrió decirle a todos los mandos y oficiales que participamos que ahí estaba la sigla con la cual se podían identificar quienes generaban los muertos contra Escobar, Pepe, simplemente había que agregarle una S para que dijera de manera explícita una sigla Perseguidos por Pablo Escobar. Así acordamos que cada vez que la unidad de levantamiento fuera a realizar levantamientos ellos colocaban un papel que decía fueron los Pepes, eso inicialmente duró 15 días, y después la organización de don Berna y de los hermanos Castaño se apropiaron del nombre. Es ahí donde tiene su punto de partida el grupo de los Pepes como una estructura militar contra Escobar”, indicó Aguilar quien hizo énfasis en que la institucionalidad miró para otro lado en gesto de indiferencia por esa guerra sangrienta entre los Pepes y Pablo Escobar, y donde la principal carne de cañón fueron los jóvenes de las comunas de Medellín.

“Realmente el Estado y nosotros particularmente como miembros del Bloque de Búsqueda fuimos indiferentes a la guerra y al daño que generaba este grupo hacia las estructuras de Pablo Escobar. Eso hasta que por orden del ministro de defensa Rafael Pardo y del presidente Gaviria se nos impuso atacar al grupo Los Pepes y así y adelantemos una serie de capturas. De todas maneras, continuó el accionar de Los Pepes y nosotros, el Bloque de Búsqueda y especialmente nosotros, los que manejábamos la inteligencia continuamos con esa relación con los miembros de las autodefensas, relación que se extendió con el paso del tiempo con Henry Pérez, Carlos Castaño don Berna”, relató Aguilar.

Las recompensas por la caza de Escobar

Tal vez muy pocos lo recuerden pero a comienzos de los años 90, cuando se había recrudecido la guerra entre Pablo Escobar y el Estado colombiano, las dos cadenas nacional de televisión (Canal Uno y Canal Dos) se habían inundado con anuncios televisivos que ofrecían archimillonarias recompensas por el paradero de Pablo Escobar.

“Se busca a Pablo Escobar, recompensa 2 mil 700 millones de pesos y por cada uno de esos prófugos la suma de 100 millones de pesos”, decía una voz en off mientras la imagen ilustraba los rostros de John Jairo Velázquez Vázquez (alias Popeye), Luis Carlos Aguilar Gallego (Alias el Mugre), Otoniel de Jesús González (Alias Otto), Brance Muñoz Mosquera (Alias Tayson); y cerraba dictando el teléfono: “llame gratis desde cualquier parte del país al número 9800 10 600. “Se garantiza total reserva”, cerraba el comercial que tenía 30 segundos exactos.

Sin embargo, después de abatido el capo colombiano, el país nunca supo qué fue esos dineros, si se pagaron o no, cómo se distribuyeron o cuántos colombianos aportaron información, en resumen sobre esto no se supo nunca nada.

Eso solo hasta esta semana cuando el coronel Aguilar habló del tema en el marco de su comparecencia sobre un aspecto crucial de la condena inicial que le impuso la justicia ordinaria por el delito de enriquecimiento ilícito (junto al delito de concierto para delinquir agravado), en un intento por llevar a la Justicia Especial para la Paz su versión de que nunca recibió dineros de los paramilitares ni del narcotráfico para financiar sus campañas o dádivas de algún tipo en medio de algún proceso de contratación dentro de sus funciones como Gobernador de Santander, no sin antes detallar algunos de los aspectos que consideró relevantes de su vida pública y laboral. “Recibimos las recompensas que ofrecían por Pablo Escobar pero el gobierno nos dijo que no dijéramos nada sobre eso”, expresó en la diligencia.

“En cuanto al proceso de enriquecimiento ilícito y lavado de activos, yo tengo que ser muy enfático en esto yo jamás le recibí un peso a las autodefensas y jamás he manejado un peso de las AUC, que las autodefensas me apoyaron para hacer mi carrera política a la gobernación, sí; eso lo acepto y asumo mi responsabilidad, pero mi patrimonio fue adquirido de manera transparente. Quiero contarle que yo trabajo desde los 18 años, fui mensajero del Banco Cafetero del municipio de Suaita (Santander), el pueblo donde me crié. Duré 24 años en la Policía Nacional y siempre recibí mis salarios de acuerdo al grado que tenía, durante mi permanencia en la Policía Nacional fui enviado en el año 1987 y 1988 a España donde tenía mis salarios en dólares. Igualmente, tenía primas de instalación, prima de medio año y prima de Navidad y mis sueldos en pesos colombianos, además en ese tiempo en España yo fui becado por el gobierno español con $80,000 pesetas mensuales, las cuales formaron parte de mis ingresos, tal y como lo puedo certificar por medio de la documentación que ha llegado al expediente.

“Que comiéramos callados”

Luego de enfatizar en sus ingresos: Aguilar Naranjo narró el episodio de las recompensas: “En el año de 1992, después de la entrega de Pablo Escobar, a mí me enviaron a Argentina en una comisión para el cuerpo de la embajada y allí hice dos especializaciones: una en la Universidad Belgrano y otra en el Instituto Criminológico Federal Argentino, y recibía mis salarios en dólares, mis primas de instalación, prima de medio año, prima de Navidad y también recibía mis sueldos en pesos colombianos. Igualmente, después de que terminamos con el operativo contra Pablo Escobar yo fui enviado a los Estados Unidos entre el 94 y 95 donde también recibía mis salarios en pesos colombianos, mi salarios en dólares y mis primas de ley. Su señoría además por orden del gobierno nacional, del presidente Gaviria, de los mandos institucionales que dirigían ese conflicto armado contra el narcotráfico y contra el Cartel de Medellín en específico, recibimos tres recompensas debido a tres operativos que resultaron con golpes contundentes contra el Cartel de Medellín”, indicó el exgobernador de Santander, para luego detallar los positivos por los que recibió millonarias sumas de dinero junto a sus hombres.

“Estos operativos se realizaron con vigilancia electrónica y vigilancia de seguimientos. Uno de ellos fue el operativo contra Pinina, cuya recompensa establecida por el gobierno nacional fue distribuida entre todos los hombres que integramos el Bloque de Búsqueda. Lo mismo ocurrió con la recompensa ofrecida por el gobierno nacional en contra de Gustavo Gaviria, primo de Pablo Escobar, así mismo, recibimos los $5000 millones de pesos que ofreció el gobierno nacional por la captura vivo o muerto de Pablo Escobar Gaviria, cuyo operativo de abatimiento dirigí yo personalmente por medio de vigilancia electrónica con un radio Thomson y elementos de triangulación de señal, y gracias a esa noticia que le dimos al país, a nosotros los 23 hombres que integrábamos el Bloque de Búsqueda se nos pagó la recompensa que el gobierno había ofrecido por el paradero del máximo jefe del narcoterrorismo en Colombia. Sin embargo el gobierno nacional fue muy enfático en que no debíamos hacer alarde de estos dineros, razón por la cual hasta ahora hago pública esta revelación”, expresó Aguilar.

Sustentos documentales

Toda esta información la soportó el exgobernador de Santander con tres informes contables avalados por el especialista en contabilidad Óscar Vergara, uno de los estudios tiene 250 folios, el otro con 375 folios y el último en 704 folios, donde se define en detalle la procedencia de sus recursos, y finalizó: “Los rumores de enriquecimiento ilícito datan de unos informes periodísticos cuando yo me subí en un vehículo Porsche, pero no tienen fundamento alguno. A raíz de ese episodio tuve que disolver mi relación conyugal debido a que quien era mi esposa para ese momento me dijo que estaba muy preocupada por su patrimonio y por el patrimonio que ella había asegurado para el futuro de nuestros dos hijos”.

Perdón al pueblo santandereano

De la misma manera, detalló en esos informes que tuvo que vender otras propiedades porque después de que salió de su cargo como gobernador de Santander tuvo que contratar abogados para que le defendieran y le asesoraran jurídicamente en 523 procesos que le abrieron ante distintas instancias de la justicia.

“Quiero reiterarle a este tribunal, a usted señor magistrado y a toda la ciudadanía en general de Santander y de Colombia que asumo mi responsabilidad porque por el afán de poder, de ser gobernador de Santander, recibí el apoyo con el permiso de hacer proselitismo de los paramilitares del Bloque Central Bolívar, y hoy me arrepiento de eso por las consecuencias que he venido pagando, no solamente mi persona sino por el sufrimiento de mi familia y la vergüenza que he causado ante el pueblo colombiano y santandereano, después de haberle servido tanto esta patria y haberle servido a mi departamento. No quiero que estas palabras sean tomadas como un discurso, pero me quedó la satisfacción que Santander durante mi gobierno y después fue el departamento más seguro de Colombia”, puntualizó Aguilar.

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