Este sería el origen de la ira de Matador: está bajo la lupa de la Fiscalía por contratos con el Gobierno Petro
La Fiscalía revisa un contrato de $257 millones de Matador con el Fondo Colombia en Paz y denuncias sobre posibles pagos vía RTVC.
La Fiscalía revisa un contrato de $257 millones de Matador con el Fondo Colombia en Paz y denuncias sobre posibles pagos vía RTVC.
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El caricaturista Julio César González, conocido como Matador, enfrenta cuestionamientos por contratos financiados con recursos públicos durante el Gobierno de Gustavo Petro. Una de las líneas de investigación apunta a un convenio de $257 millones con el Fondo Colombia en Paz, mientras que otras denuncias se refieren a presuntos pagos a través de subcontrataciones con RTVC.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
La confrontación entre el caricaturista Julio César González, Matador, y el Gobierno de Abelardo de la Espriella tiene un trasfondo que va más allá de las diferencias ideológicas y las controversias que el dibujante ha protagonizado en redes sociales. En el centro de la discusión aparecen los contratos que habría recibido durante la administración de Gustavo Petro y las preguntas sobre la independencia de un creador que ha mantenido una posición crítica frente a sectores de la oposición.
Uno de los asuntos que ahora despierta interés judicial es un contrato por $257 millones suscrito en 2023 con el Fondo Colombia en Paz, cuyo objeto estaba relacionado con la divulgación de la implementación del Acuerdo de Paz mediante caricaturas y piezas gráficas. La Fiscalía General de la Nación abrió una línea de investigación para verificar cómo se ejecutaron los recursos y si se cumplieron las obligaciones pactadas.
El contrato tenía una duración de 12 meses y contemplaba pagos mensuales cercanos a los $21,4 millones. La revisión busca establecer qué productos se entregaron, qué actividades se desarrollaron y si los resultados correspondieron a lo establecido en el acuerdo contractual.
La investigación no significa que Matador haya cometido un delito. Será necesario examinar los documentos, los soportes de ejecución y las demás pruebas para determinar si existieron irregularidades.
A esta controversia se suman denuncias divulgadas por dirigentes de la oposición, según las cuales el caricaturista habría recibido recursos públicos por su trabajo como asesor de contenidos audiovisuales y creativos, mediante una cadena de contratación que involucraría a RTVC y a la cooperativa Soluciones de Audio y Video, identificada en las denuncias como SAVI.
En esas declaraciones, originadas desde el hoy representante a la Cámara Daniel Briceño, se sostiene que la Presidencia habría destinado recursos para la producción de contenidos audiovisuales y que, posteriormente, RTVC habría contratado servicios con dicha cooperativa, que a su vez habría vinculado a diferentes personas. Dentro de ese esquema se ubicarían los presuntos pagos a González.
Los denunciantes han mencionado ingresos mensuales cercanos a los $16 millones y contratos acumulados de la cooperativa por aproximadamente $21.000 millones con RTVC. Sin embargo, estas cifras y la supuesta relación contractual específica con Matador deben contrastarse con los contratos, sus anexos, los registros de pagos y las respuestas de las entidades involucradas.
El caso plantea, en últimas, una pregunta que trasciende a Matador y a sus adversarios: ¿cómo garantizar que los contratos estatales de comunicación se ejecuten con transparencia, produzcan los resultados acordados y no se conviertan en instrumentos de propaganda partidista?