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Hospital Universitario de Santander logró certificación de alta calidad

El HUS obtuvo certificación como hospital universitario, fortaleciendo atención, docencia e investigación; pero enfrenta una cartera superior a $400.000 millones y pagos insuficientes de las EPS.

Hospital Universitario de Santander logró certificación de alta calidad
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El HUS obtuvo certificación como hospital universitario, fortaleciendo atención, docencia e investigación; pero enfrenta una cartera superior a $400.000 millones y pagos insuficientes de las EPS.

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El gerente del centro hospitalario, teniente coronel Ricardo Arturo Hoyos destacó que el reconocimiento fortalece la atención, la investigación y la formación de profesionales de la salud. Sin embargo, advirtió que las EPS solo pagan entre el 55 % y el 60 % de lo que factura mensualmente la institución, cuando necesita recibir al menos el 80 % para garantizar su funcionamiento.

 

El Hospital Universitario de Santander (HUS) alcanzó la certificación que lo acredita oficialmente como hospital universitario, un reconocimiento que respalda sus estándares de calidad y fortalece su papel como centro de atención médica, formación académica e investigación científica. Sin embargo, detrás de este avance persiste una de las mayores preocupaciones para la sostenibilidad de la institución: una cartera que supera los $400.000 millones y las dificultades para recibir oportunamente los recursos por los servicios prestados.

Durante un balance sobre las inversiones y los avances del sector salud en Santander, el gerente del centro asistencial destacó que la certificación representa mucho más que un reconocimiento institucional, pues abre nuevas posibilidades para fortalecer la investigación, mejorar la preparación de los estudiantes y consolidar la atención especializada para los pacientes del departamento.

“El hospital universitario fue certificado, valga la redundancia, como hospital universitario, porque teníamos el letrero, pero no teníamos la certificación, explicó el directivo al referirse a la diferencia entre la denominación que históricamente ha acompañado al centro médico y el reconocimiento formal obtenido.

La acreditación también tiene implicaciones financieras. Según el gerente, permite mantener las condiciones necesarias para continuar recibiendo recursos de la estampilla Pro Hospitales, un mecanismo que representa un respaldo importante para la financiación de la salud pública en Santander.

“Es un recurso muy importante que aportan los santandereanos para la salud, más de $40.000 millones de pesos al año”, señaló. Uno de los componentes destacados por la administración es el fortalecimiento de los espacios destinados a los estudiantes que realizan sus prácticas en el hospital. La institución busca ofrecer mejores condiciones para quienes adelantan su formación profesional y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de desarrollar investigación médica de alto nivel.

El gerente también resaltó que los nuevos espacios incluyen áreas de bienestar, como un gimnasio y lugares para la permanencia de los estudiantes, además de las condiciones institucionales necesarias para avanzar en proyectos científicos.

“Si hablamos de la parte de hospital universitario, se va a poder hacer investigación al más alto nivel”, afirmó.

El directivo también evocó la transformación que ha experimentado el centro asistencial, conocido durante años como Hospital Ramón González Valencia, hasta convertirse en una institución de referencia para la atención de pacientes en Santander. “Hoy en día es un hospital de alta calidad, un hospital en el que podemos darle la garantía a los santandereanos de que van a ser bien atendidos y que van a solucionar los problemas médicos que tengan con unos profesionales y unos equipos de la más alta calidad”, sostuvo.

Pese a los avances institucionales, el gerente puso el foco en una dificultad que amenaza la capacidad de operación del hospital: la falta de pago oportuno por parte de las entidades responsables de financiar los servicios de salud.

 

Una millonaria deuda al HUS

De acuerdo con las cifras entregadas durante la entrevista, las deudas acumuladas con el HUS superan los $400.000 millones, recursos que, de ingresar a las cuentas de la institución, permitirían ampliar su capacidad de inversión, fortalecer los servicios y atender sus obligaciones operativas.

“Más de $400.000 millones de pesos le deben al hospital. Imagínense, con eso podríamos hacer muchas más cosas”, manifestó. El funcionario explicó que la sostenibilidad financiera no depende únicamente de cuánto factura el centro asistencial, sino de la proporción de esos recursos que efectivamente recibe cada mes.

Según su declaración, actualmente los pagos equivalen aproximadamente al 55 % de la facturación mensual, aunque reconoció que se han registrado esfuerzos que han elevado ese porcentaje al 60 %.

La meta, sin embargo, es alcanzar al menos el 80 %. “Para que el hospital siga siendo viable necesitamos que de lo que factura en el mes le paguen el 80 %. En este momento le están pagando un 55; ese Gobierno ha hecho un esfuerzo y un 60 %”, explicó.

Y agregó: “Si le pagan el 80 %, el hospital no tiene ningún problema para prestar el servicio, pagar los profesionales, pagar todos los servicios de agua, luz, etcétera, y dar un servicio de alta calidad para los santandereanos”.

El planteamiento evidencia la tensión entre los avances en infraestructura, tecnología y formación académica, y la necesidad de garantizar un flujo constante de recursos para cubrir los gastos cotidianos de una institución que presta servicios de alta complejidad.

 

Inversiones para fortalecer la red hospitalaria

Durante la entrevista también se abordaron las inversiones previstas para mejorar la infraestructura sanitaria de Santander. El gerente mencionó gestiones ante el Gobierno nacional para ejecutar recursos destinados a reparaciones y mejoramientos de hospitales en diferentes municipios.

Entre las iniciativas expuestas se encuentran proyectos relacionados con el Hospital de Vélez, que ya cuenta con estudios y diseños; el Hospital de Málaga, donde se trabaja en la culminación de una primera fase, y el Hospital de San Andrés, que requiere soluciones frente a dificultades de contratación y ejecución de obras.

El funcionario indicó que se están gestionando recursos por aproximadamente $17.000 millones para intervenciones menores en hospitales, a través de resoluciones que, según explicó, ya se encontraban previstas y cuya ejecución se está solicitando al Gobierno nacional.

La intención es avanzar en proyectos que no se queden únicamente en anuncios, sino que cuenten con los requisitos técnicos y administrativos necesarios para comenzar su ejecución.

 

Un balance de avances y necesidades pendientes

La certificación del Hospital Universitario de Santander representa un paso relevante para fortalecer la atención médica, la formación de nuevos profesionales y la investigación científica en la región. Sin embargo, el reconocimiento convive con un desafío financiero que sigue siendo determinante para el futuro de la institución: recuperar una cartera superior a los $400.000 millones y mejorar el porcentaje de pagos que recibe mensualmente.

A ese reto se suman las necesidades de inversión en la red hospitalaria de los municipios, la atención de emergencias, la búsqueda de alternativas para los productores paneleros y la financiación de obras viales estratégicas.

El mensaje del gerente apunta a una misma necesidad: convertir los avances institucionales y los proyectos preparados por Santander en recursos efectivos, obras ejecutadas y mejores servicios para la población.

En el caso del HUS, la certificación abre nuevas oportunidades, pero su consolidación dependerá también de que el reconocimiento de calidad esté acompañado de una financiación suficiente y oportuna que permita sostener la atención de miles de pacientes.