Japón apuesta por una misión histórica: busca traer rocas de las lunas de Marte en 2031
Japón lanzó la misión MMX para traer a la Tierra muestras de Fobos, una luna de Marte, en 2031 y estudiar su origen.
Japón lanzó la misión MMX para traer a la Tierra muestras de Fobos, una luna de Marte, en 2031 y estudiar su origen.
··········
········
Japón inició una misión espacial que busca marcar un hito en la exploración del sistema marciano: traer por primera vez a la Tierra muestras de una de las lunas de Marte. El proyecto, liderado por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), contempla estudiar Fobos y Deimos, recoger material de la superficie del primero y regresar con una cápsula en 2031.
La misión, denominada Martian Moons eXploration (MMX), despegó desde el Centro Espacial de Tanegashima a bordo de un cohete H3, desarrollado por JAXA y Mitsubishi Heavy Industries. El plan prevé que la nave llegue a Marte en agosto de 2027, despliegue un vehículo explorador y realice dos descensos sobre Fobos antes de emprender el regreso.
Con un presupuesto de aproximadamente 578 millones de dólares, el proyecto reúne tecnología y aportes científicos de Japón, Estados Unidos y países europeos. Su principal desafío consiste en operar sobre un cuerpo celeste de apenas 22 kilómetros de diámetro, cuya gravedad equivale a cerca de una milésima parte de la terrestre.
El origen de las lunas, una incógnita científica
Uno de los principales objetivos de MMX es resolver cómo se formaron Fobos y Deimos. Una hipótesis plantea que ambas lunas surgieron de los fragmentos expulsados al espacio por un gran impacto sobre Marte, que posteriormente se agruparon hasta formar los satélites.
Otra teoría sostiene que se trata de asteroides que fueron capturados por la gravedad del planeta rojo. Sus formas irregulares y su apariencia oscura han alimentado esta posibilidad, aunque las observaciones realizadas a distancia no han permitido establecer una explicación definitiva.
Las muestras permitirán analizar minerales, composición química y antigüedad del material con instrumentos de laboratorio mucho más precisos que los disponibles en una nave espacial. Los científicos podrán comparar los resultados con rocas marcianas y muestras de asteroides para reconstruir mejor la historia del sistema solar.
La misión pretende recuperar al menos 10 gramos de polvo, suelo y fragmentos rocosos. Aunque parece una cantidad reducida, podría aportar información relevante sobre los procesos que dieron forma a Marte y a los planetas rocosos durante las primeras etapas del sistema solar.
Un rover explorará Fobos antes de los aterrizajes
Antes de recoger las muestras, MMX desplegará a Idefix, un pequeño vehículo de cuatro ruedas desarrollado por Francia y Alemania. Su llegada a Fobos está prevista para finales de 2028 o comienzos de 2029. El rover analizará el terreno y ayudará a identificar zonas adecuadas para las maniobras de la nave principal.
La exploración no estará exenta de riesgos. La gravedad extremadamente baja de Fobos puede hacer que el vehículo rebote durante varios minutos después de tocar la superficie. Además, las pendientes, las rocas y el polvo suelto podrían dificultar su desplazamiento.
Posteriormente, la nave principal realizará dos aterrizajes, cada uno con una duración aproximada de dos horas, para extraer material mediante un sistema de recolección. Después estudiará Deimos mediante sobrevuelos que permitirán comparar las características de ambas lunas.
El plan establece que la sonda abandone el entorno marciano en noviembre de 2030 y que la cápsula con las muestras aterrice en Australia durante 2031, siempre que se cumpla el calendario previsto.
Un desafío para la exploración espacial
La iniciativa también representa una prueba para Japón, que cuenta con experiencia en misiones de retorno de muestras de asteroides. Sin embargo, la distancia, los retrasos en las comunicaciones y la complejidad de las maniobras alrededor de Marte aumentan las exigencias técnicas.
Si MMX alcanza sus objetivos, Japón podría abrir una nueva etapa en el estudio de Marte y sus satélites. Más allá de traer rocas a la Tierra, la misión busca responder preguntas fundamentales sobre el origen de las lunas marcianas y la evolución temprana de nuestro sistema solar.