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La “amnesia” de la representante Yolanda Silva Romero

Critica la “memoria selectiva” de Yolanda Silva Romero al defender al Gobierno Petro pese a sus fallas en tierras, salud, vivienda y cultura.

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Hay olvidos que son propios del paso de los años, de la cantidad de asuntos que debe atender una persona o, simplemente, de las limitaciones de la memoria humana. Pero hay otros que en política resultan bastante curiosos, porque solo aparecen cuando toca recordar hechos incómodos para el discurso propio.

Y eso es lo que le está pasando a la representante del Pacto Histórico por Santander, Yolanda Silva Romero. Obviamente no padece de amnesia; el término se utiliza aquí con ironía, para resaltar que su memoria adquirió, desde el triunfo de Abelardo De La Espriella, una particular capacidad para seleccionar los datos que alimentan su bullicio y dejar en el olvido la realidad de la que provienen.

Ahora a la señora representante le dio por decir que el conocimiento es la primera línea de los campesinos. Pues que comience entonces a contarles que el gobierno de Gustavo Petro solo entregó 351.463 hectáreas del millón y medio que prometió, y que, de esas, apenas 99.000 tienen títulos formales, porque en el resto creyeron que esos mismos campesinos eran vacas a las que bastaba meter en un terreno para dejarlas allí pastando.

A la señora Silva también se le olvidó que el gobierno que tanto defiende fue el que acabó con los subsidios de vivienda para los más pobres, y se le olvida también que, en materia de industria, se obsesionó con acabar la industria petrolera que tanto le ha aportado al departamento que se supone ella representa. Pero lo peor de todo es que, siendo profesora, ahora se le olvida que Petro dejó sin recursos la salud de los maestros desde el mes de octubre, y entregó el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG) con deudas por 8.3 billones de pesos; una desidia que ha llevado a que se presenten 97.105 tutelas de maestros quejosos y 25.000 sentencias judiciales sin pagarse mientras esos mismos maestros que ella dice representar se mueren de hambre en sus casas, o por falta de atención en los hospitales.

Ahora se queja porque no hay plata para la cultura, pero se le olvida que le regalaron más de dos billones de pesos a la vagancia indígena que se dedicó a viajar por todo el país para intimidar regiones enteras y hacerle campaña al candidato de las FARC, indígenas que fueron sacados junto con ella de San Vicente de Chucuri, su propia tierra.

Cada frase de Silva en contra del gobierno de Abelardo es el vivo recuerdo de la ineptitud del desgobierno de Petro. Cada palabra de la representante sobre el desastre que hoy vive Colombia es la validación de la mediocridad que tanto defiende. Yolanda Silva es la mejor muestra de que el Progresismo no tiene memoria histórica, como tampoco la tienen los milicianos urbanos que en su cercanía aún justifican el proyecto que desangró al país. Hay datos que también deben contarse señora representante.