La guerra es la consecuencia de los actos de barbarie ejecutados por los grupos ILEGALES
El texto sostiene que la guerra en Colombia es consecuencia de la barbarie de los grupos ilegales y critica los intentos de paz que, según el autor, han fracasado.
El texto sostiene que la guerra en Colombia es consecuencia de la barbarie de los grupos ilegales y critica los intentos de paz que, según el autor, han fracasado.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
··········
········
El cambio de actitud del señor presidente Abelardo de la Espriella en torno a la libertad de prensa es una de sus peores equivocaciones. Los medios de comunicación, por imprudentes que sean, hay que tolerarlos. A raíz del ataque de las guerrillas comunistas a un cuartel militar en el municipio de La Parada, junto a la ciudad de Cúcuta, donde murió un ciudadano de esa región y varios soldados resultaron heridos, es una demostración de la terrible violencia que ha padecido Colombia durante más de medio siglo y, lamentablemente están agotadas las propuestas de paz.
Apelar al expediente de que es necesario verificar cuantos niños están metidos en los ‘Grupos Armados Organizados’ (GAO’s), para protegerlos antes de proceder a los bombardeos, es como decirles a esos mismos grupos, que sigan delinquiendo. La guerra es cruel y Colombia lleva más de medio siglo convocando a las mesas de diálogos por la paz, pero no lo han entendido quienes, como el autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’, se convirtieron en narcoguerrillas que han pisoteado la legislación internacional sobre ‘El Derecho Internacional Humanitario’
Estos grupos de bandoleros, que se amparan en movimientos políticos, como lo hemos comprobado en el reciente gobierno de un sátrapa que fue derrotado en las urnas, se han burlado de los procesos electorales y han predicado la anarquía, para seguir engañando al pueblo colombiano, que ha sido víctima de las mafias del narcotráfico y donde la fuerza pública tiene la obligación constitucional de enfrentarlos con el uso de las armas, que son el brazo armado de la Constitución Nacional y de las leyes de la república.
Quienes ahora se lavan las manos como Pilatos, para lanzar a los cuatro vientos nuevas consignas sobre los diálogos de paz, que se han perdido en el desierto de las equivocaciones de anteriores administraciones, no saben que la paciencia tiene un límite y que la paz en Colombia ha fracasado estruendosamente. Agotada la paciencia de los gobernantes que buscaron la reconciliación, como Belisario Betancur, Virgilio Barco Vargas, César Gaviria Trujillo, Andrés Pastrana Arango, Juan Manuel Santos Calderón, Álvaro Uribe Vélez e Iván Duque Márquez, cayeron en el océano de sus equivocaciones.
La guerra contra las guerrillas comunistas ha sido inevitable. El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella Otero, ha ordenado ir al frente de batalla con los soldados y policías, que son los verdaderos héroes de la patria. Lo que resulta equivocado e imprudente para el señor presidente Abelardo de la Espriella es el desconocimiento de la libertad de prensa. La destrucción de los campamentos de la narcoguerrilla, que han servido de mampara para engañar al país y que ahora tienen la predisposición de exterminarlos, es algo que cosecharon las organizaciones criminales. Recordemos la frase célebre del primer ministro inglés, Winston Churchill ¡‘Si quieres la paz, prepárate para la guerra’ y eso es lo que el país está respaldando y celebrando'!