Oportunidad ganadera
José Félix Lafaurie ve en la escasez de ganado en Estados Unidos una oportunidad para que Colombia exporte carne bovina.
José Félix Lafaurie ve en la escasez de ganado en Estados Unidos una oportunidad para que Colombia exporte carne bovina.
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Afirma José Félix Lafaurie, presidente de Fedegan, que se avizoran mejores tiempos para su gremio. Según su análisis, la nueva demanda de carne bovina en los Estados Unidos puede convertirse en una oportunidad para nuestra ganadería.
El país del norte atraviesa una escasez de ganado sin precedentes en su historia reciente, con un inventario que cayó a 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en 75 años. Algo nunca visto por los nacidos después del año 1951. La reducción del hato disparó los precios de la carne ante lo cual Estados Unidos autorizó la importación adicional de 300.000 toneladas de carne bovina en 90 días.
Según el dirigente, no parece una necesidad pasajera, el crecimiento de la población mundial viene generando una escasez permanente que podría extender las importaciones adicionales más allá de los 90 días. Estados Unidos necesita carne y Colombia tiene ganado. “Es ahora o nunca”, sentencia Lafaurie.
Contamos con cerca de 30 millones de bovinos y un gran componente de razas cebuinas alimentadas a pasto, carne magra para mezclar con sus cortes grasos y abastecer un gigantesco mercado que consume 150 hamburguesas por habitante al año, para un total que ronda los 50 mil millones.
La teoría es que, en este momento, cuando los dos gobiernos negocian un Acuerdo de Comercio Recíproco y muestran interés en avanzar en medio de una coyuntura política favorable, se aprovechen los logros sanitarios obtenidos hasta ahora y se concreten los procesos que faltan para dar luz verde a la admisibilidad de nuestra carne en USA. Considera que el asunto no puede seguir patinando entre trámites y estudios mientras otros países ocupan el espacio que hoy se abre.
“El tema trasciende las exportaciones y es un factor impulsor de la ganadería con implicaciones sociales, pues una demanda sostenida de carne enviaría una señal económica a toda la cadena, hasta llegar al pequeño criador del Caribe y el trópico bajo para acelerar la reconversión de miles de productores que sobreviven ordeñando vacas de cuatro o cinco litros y destetando terneros de apenas 160 kilos. Con un mercado atractivo para la carne, producir a toda leche terneros de 200 kilos o más en menos tiempo, sería un mejor negocio”, concluye Lafaurie.