La Ley de Jante
La Ley de Jante pone la humildad en el centro del servicio público y cuestiona los privilegios en la administración estatal.
La Ley de Jante pone la humildad en el centro del servicio público y cuestiona los privilegios en la administración estatal.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Rodrigo González Márquez*
La etimología de “servidor público” es precisamente ser siervo del soberano real: la ciudadanía, y no al contrario. Tras la eliminación colombiana en octavos de final, algunas camisetas amarillas comenzaron a teñirse de rojo con una cruz azul en el lado derecho. Lejos de “amargarse el mundial” las redes se llenaron de compatriotas que quieren ver a Haaland levantar la copa. Como no hay tema que en nuestro país sea ajeno a la política, otros tantos empezaron a comparar el Estado de Bienestar nórdico con nuestra forma de administrar lo público.
El ejercicio es interesante, aunque tiene tanto de largo como de ancho. En política aplicada no hay mayor espejismo que compararse con otra nación; son incontables los malos ejemplos que nos da la historia. En este caso, una monarquía hereditaria con un sistema parlamentario, la distancia es abismal respecto de nuestro modelo de república unitaria, descentralizada, basada en una democracia participativa.
Por eso resulta indispensable ser quirúrgicos en los niveles en los que se pretende hacer la comparación. Plantear que en Noruega hay salud y educación (casi) gratuitas, o que existe un robusto sistema de protección al desempleo o al riesgo de carecer de vivienda propia, para denigrar la situación en Colombia es una tentación obvia. No es para menos. Pero existe toda una historia de decisiones, planeación, y en especial buena ejecución para que la oferta institucional nórdica sea lo que es hoy. Es por eso que, un buen ejercicio comparativo debería apuntar a los factores y cimientos que hicieron tangible lo que hoy vemos en la nación del gigante Haaland. De lo contrario, se abre la puerta a errores garrafales y costosos, más aún si se quiere “ideologizar” la comparación; porque si hay algo característico en el modelo de Noruega es que tiene tanto principios liberales, como conservadores, a la vez que elementos de derecha, izquierda, e incluso nacionalistas. No hay un único “padre ideológico”. Es un modelo híbrido, de un nivel de consenso admirable. Es allí donde debemos poner la lupa.
“Janteloven” o la Ley de Jante es tal vez la clave. Lo que nació de la literatura como una crítica social, es hoy la base de la cultura nórdica. Aksel Sandemose planteó la ciudad ficticia de Jante en su novela “un refugiado cruza sus límites” con diez reglas que blindaban a la sociedad de la pretensión individual (del egoísmo, corrupción y mesianismo, por ejemplo) a partir de axiomas sicológicos, tomando como piedra angular la humildad.
Esta ley social, no normativa por supuesto, genera un rechazo automático a quienes intentan ser tratados de manera especial refugiándose en un “status”. La reverencia no existe, ni el cargo otorga superioridad; es por eso que un directivo puede andar en bicicleta o en transporte público en vez de una hilera perpetua de camionetas blindadas. Tampoco se mendiga el “favor público”; los servicios son para todos. No hay cabida a la pleitesía para “agilizar” un trámite. Un ministro hará la misma fila que los demás para que le despachen un café, y se sentará en la misma mesa que un encargado del aseo si la ocasión lo permite.
El cargo público se debe entender estrictamente como una función temporal de servicio con una carga de responsabilidad enorme, no como una condición de superioridad humana. En el momento en que comprendamos y apliquemos esto, muchas de las decisiones en la administración pública podrán apuntar al verdadero Estado Social de Derecho que nuestra Constitución plantea en papel, pero que solo la cultura puede consolidar.
Memento mori: “Respice post te. Hominem te esse memento”. Mira detrás de ti y recuerda que eres humano, que eres mortal.
*Docente y Consultor en manejo de conflictos
X: @rodrygonzalezma