La transmisión de mando
La posesión del nuevo Presidente se hará en Cali ante el Congreso, y luego acudirá a una base militar para rendir homenaje a la Fuerza Pública.
La posesión del nuevo Presidente se hará en Cali ante el Congreso, y luego acudirá a una base militar para rendir homenaje a la Fuerza Pública.
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Quedó definido que el nuevo Presidente presentará su juramento de cumplir la Constitución y las leyes de la República ante el Congreso en pleno, como manda la Constitución, en la ciudad de Cali, en un recinto no militar y luego de cumplir con este requisito, ya como Presidente posesionado, se trasladará a una base militar a fin de rendir homenaje a la fuerza pública.
Con esta fórmula se cumplen los objetivos de lado y lado: por una parte se mantiene el mensaje de civilidad al posesionarse ante el Congreso, donde reside la soberanía popular y es el órgano encargado por la Constitución de hacer las leyes y de ejercer control político al Presidente de turno; y por otro, el Presidente manda el mensaje a las regiones de descentralización y autonomía; luego, ya investido, asiste a la base militar para darle trascendencia simbólica a las fuerzas militares y la labor que desempeñan por mantener la República.
Queda así zanjada la discusión. El Senado tendrá que volver a someter la proposición de traslado de la sede para dar posesión al Presidente de la República para la ciudad de Cali, pues en la propuesta aprobada se había decidido por Popayán. El Congreso tendrá que trasladarse a Cali y si se hace una ceremonia austera, los gastos de traslado se compensan con los de la tradicional parafernalia en que se han convertido las posesiones presidenciales en la Plaza de Bolívar y en la Casa de Nariño. No observamos ninguna irregularidad legal si el Congreso lo aprueba.
Por su parte, el Pacto Histórico, en su nuevo rol de partido de oposición, ha anunciado que no asistirá a la posesión del nuevo presidente porque la considera ilegítima, al paso que convoca a sus huestes a la protesta pública en las principales ciudades del país, estrenando la denominada desobediencia civil, incluyendo por supuesto a Cali, la ciudad escogida para la posesión presidencial.
El Presidente saliente no se ha quedado atrás en su crítica a la posesión anunciada para la Arena de la Universidad Santiago de Cali (USC), lugar anunciado para la posesión del nuevo Presidente; ha dicho que no entiende cómo puede preferirse un lugar de espectáculos, al recinto del Congreso en la Plaza de Bolívar.
“La política no es teatro barato, sino la discusión pública de las cosas públicas. Si el Congreso lo acepta, así será, pero él mismo se deja degradar”, agregó el Presidente saliente.
Todo parece indicar que podemos dar por superada la contienda verbal que ocasionó el anuncio sobre la posesión presidencial.
Mientras tanto el país continúa escandalizado por la avalancha de contratos, nombramientos en el exterior y en el interior que se han venido concretando en las postrimerías del Gobierno. Forma ingenua de aferrarse a los hilos del poder y de escurrir el maltrecho tesoro público. Gran tarea para los organismos de control.