“Los santandereanos ¿ya saben quién es Juan Camilo Ostos?”
Santander necesita avanzar en proyectos viales clave para mejorar su conectividad y aprovechar su potencial estratégico.
Santander necesita avanzar en proyectos viales clave para mejorar su conectividad y aprovechar su potencial estratégico.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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La primera vez que escuché con toda mi atención al nuevo director de INVIAS, Juan Camilo Ostos Romero, fue en una reunión con tres personas más en Bogotá, donde, literalmente, el único que habló fue él, porque era tan grande el conocimiento que demostró tener sobre la infraestructura, el transporte y la movilidad en Colombia, que interrumpirlo hubiese sido un atrevimiento.
Han pasado cuatro años desde entonces, y su carrera, brillante ya de por sí, le marca un camino personal importante que ni el gobernador, ni los alcaldes con jurisdicción en las vías principales de Santander, deberían desconocer. Y este llamado sobre el tema se pone sobre la mesa porque el doctor Ostos tiene un vínculo y una estrecha relación de cariño con el departamento de Santander. Su padre ha sido el único secretario de educación que logró mantenerse durante dos administraciones seguidas en el municipio de Floridablanca, lo que le permitió a toda su familia conocer la idiosincrasia de esta tierra y las necesidades que en materia vial se necesitan.
Su origen es boyacense, y sabe perfectamente que todas las salidas que tiene Santander hacia el centro del país pasan indefectiblemente por su propia tierra, porque hasta la Ruta del Sol tiene que tocar el municipio de Puerto Boyacá.
El mejoramiento de esos corredores viales es una necesidad sentida sobre la cual se espera que exista una primordial en este nuevo gobierno, el cuál declaró a Santander, en medio del empalme regional, una prioridad, justamente por los proyectos que deben mover la ANI y el INVIAS.
Dentro de ellos se encuentran los mismos que durante décadas han sido parte de las peticiones de los gobernantes y los aburridísimos debates gremiales que no han sido capaces de mirar más allá de los caminos que ya existen: Bucaramanga-Barrancabermeja, Troncal del Magdalena y la Transversal de Carare. Lo cual, al final, se entiende, porque si no se ha logrado mejorar el asfalto que ya existe y superar los caminos destapados, imagínense construir carreteras nuevas.
Pero eso no puede ser un obstáculo para mirar con proyección futurista el potencial que, a pesar de sus complicadas montañas, tiene esta tierra.
Y una de esas ideas la tiene el ingeniero manizaleño Jorge Eduardo Arbeláez Hoyos, un experto en transversales (Bioruta Transversal de Caldas) que asegura poder unir en dos horas y media a Cúcuta con La Lizama.
Frente a ideas como estas, no dudo que los próximos cuatro años sean el tiempo para escuchar nuevas propuestas. La demanda santandereana es más larga, y ya la enunció el Gobernador Juvenal Díaz en la necesidad de destrabar varios proyectos y la necesaria reactivación de los peajes.
Ostos es de esos buenos conservadores en los cuales, respecto a su trabajo, valdría la pena confiar; y en un momento tan crítico como el que vive Santander en materia vial, bien vale la pena prenderle una velita para que tenga éxito su gestión.