Novela estrepitosa
Una sátira sobre un gobernante estridente, vanidoso y populista, donde el poder, el desvarío y la manipulación de masas se retratan con humor negro e ironía.
Una sátira sobre un gobernante estridente, vanidoso y populista, donde el poder, el desvarío y la manipulación de masas se retratan con humor negro e ironía.
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Tuve la oportunidad de leer el borrador de una novela que, un autor prepara para enviar a prueba de galera y tuvo la deferencia de compartir conmigo. La novela tiene por título provisional, Novela Estrepitosa. La novela versa sobre la modernidad en una república bananera que tiene por gobernante un personajillo que bien podría ser una mezcla entre Cantinflas, Capulina, Marx, pero no Groucho, Stalin, Gramsci, Porfirio Rubirosa y Nemrod con mucho de prócer tropical. En suma, es un divertimento de perfiles sobre la arrogancia del poder.
La novela en comento pertenece al género del realismo mágico. Retrata a un gobernante cuya personalidad raya entre la venalidad, la mentira, la vanidad, la egolatría, la chabacanería y el populismo. Un gobernante que comete desaciertos por doquier y las consecuencias las atribuye a quienes le precedieron y al fascismo, su gran enemigo. Todo el que opine diferente es fascista, desconoce por completo lo que esa palabra realmente entraña. La novela trae una narrativa estrepitosa y por demás, delirante. Se habla de la vida, empero la criminalidad se disparó. La corrupción desbordó las justas proporciones que, alguna vez, un bachiller gobernante proclamara, ese sí de la realidad.
La Novela hace gala del estrépito, dado que, causa gran ruido y estruendo, de allí su nombre. Justamente, el protagonista principal es un individuo estrepitoso por antonomasia que, hace del escándalo su sello personal. Es una carreta mal aceitada cuyo ruido supera su eficiencia. Le encantan las tarimas y los atriles para divagar sobre lo divino y lo humano. El otro es el problema y, por supuesto, el protagonista es la solución que, nunca nada materializa, ni soluciona. Siempre tendrá la razón, o al menos eso suele creer. Se entromete en los asuntos de sus vecinos, pero no acepta que externos se entrometan en sus asuntos de Estado. Estar del lado incorrecto es su eslogan.
Los días feriados son los más riesgosos. Organiza francachelas dignas de Rafael Leonidas Trujillo, el célebre dictador dominicano, que sí existió e inspiró al nobel Mario Vargas Llosa para escribir su novela, La fiesta del chivo (2000). En tiempos de asueto, bajo el hiperestímulo de sustancias non sanctas, el protagonista se despacha en redes sociales y elucubra cual orate sobre energía atómica, física cuántica, matemática computacional, también, sobre amor, sexo, política, historia, filosofía, astronomía, deporte y hasta sobre puericultura. Logra hábilmente el paroxismo del desvarío. Como en el popular cuento del Traje nuevo del Emperador, sus fanáticos esperan a que pase la festividad para solazarse con los profundos pensamientos y las ocurrencias de su galáctico líder.
De un lado, la novela contiene tintes de melodrama televisivo ochentero, sórdidos amores del gobernante, para quien el amor debe ser ejercido sin discreción alguna. A la primera dama la llaman “Doña Cornúpeta Abnegada”, quien, con tal de no perder el privilegio de ser la consorte del gobernante, acepta cuanto amorío a su marido le plazca, porque el amor del protagonista no distingue de géneros. Por otro lado, la novela hace también un profundo análisis sobre el poder y el ejercicio de este por parte de quien nunca lo hubo tenido antes. Sobre cómo las masas pueden ser engañadas y manipuladas, sin reproche alguno, porque el idólatra político todo lo perdona y justifica.
Este borrador de poca glamurosa novela que, bien ha caído en mis manos y, sobre la cual realizo esta columna, resulta un deleite para quienes disfrutan de cierta dosis de humor negro e ironía. No haré spoiler, primero porque no pretendo arruinar el final a los potenciales lectores, y segundo, porque según me cuenta el autor, ni él mismo lo sabe aún ¿Cómo acabará tanto estrépito? Ojalá y vea la imprenta.