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¿Petro sorprendido?

La suspensión cautelar del presidente por una sola congresista carece de sustento constitucional y terminó convertida en un fallo cuestionado.

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La semana pasada, la presidente de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes sorprendió al país con una decisión bastante exótica y sin antecedentes, por decir lo menos, mediante la cual, suspendía de su cargo al presidente de la República, cautelarmente, en el marco de una investigación por participación en política. La decisión se adoptó estando el Presidente en el exterior y presumimos que también lo sorprendió.

Por: Jaime Arrubla

Para nadie es una novedad que el presidente de la República ha venido interviniendo  sistemáticamente en política; no es sino mirar su cuenta “X” para observar los videos que ha subido de manifestaciones de su candidato, las metáforas que ha utilizado y los deseos expresados de asumir la dirección de la campaña;  por supuesto, que esto es real, es intervención indebida en política y debe ser investigado;  pero de allí a la singular actuación cautelar de la representante investigadora, hay mucho que pensar.

Por lo pronto, el Presidente es un aforado constitucional y el antejuicio político está reglado en la misma Constitución Política, con varias fases consecuenciales; la primera, en la Comisión de Acusaciones, compuesta por quince Representantes, quién debe aprobar un proyecto de decisión de acusación para presentar en la plenaria de la Cámara de Representantes. Una vez aprobado por la plenaria de dicha corporación, que sería el segundo paso, pasa a la plenaria del Senado, la cual resuelve sí se admite la acusación. Tercer paso, en este momento, en que el Senado públicamente admite la acusación, es cuando se suspende en el empleo al aforado investigado según lo advierte el artículo 175 de la Constitución Nacional.   

Es claro el procedimiento especial que consagra la Constitución y, por ende, es manifiesto que la presidente de la Comisión, que le dio por aplicar otro, presumiblemente, incurrió en un evidente prevaricato. Con razón ha sido suspendida de su cargo por la Procuraduría; está sí aplicando el procedimiento disciplinario general, que lo no era lo pertinente para el presidente de la República. A nadie cabe en la cabeza que, en una democracia, la decisión de una sola parlamentaria pueda suspender al presidente; sería absurdo y desproporcionado.

Lo más extraño, es que la parlamentaria que ordenaba la suspensión pertenece al mismo grupo político del presidente. Sin duda la Comisión de Acusaciones siente “pasos de animal grande”, pues en cuatro años no ha adelantado ninguna de las muchas investigaciones que hay contra el presidente y la Corte Suprema de Justicia ya ha tomado cartas en el asunto, pidiendo información sobre los procesos que se adelantan y su estado actual.

Sin embargo, quedó en el ambiente que había algo más por detrás de la decisión fallida, que el simple celo investigativo; que se trataba más bien de una estrategia con el fin de inclinar la balanza electoral. Curioso que el Presidente manifestará su intención de asumir el liderazgo de la campaña del Pacto Histórico días antes; también curioso que la decisión de su copartidaria se sintonizara con ese deseo, de paso victimizando al Presidente. Amanecerá y veremos; por lo pronto continúa el presidente, el acto de suspensión quedó fallido y se invirtieron los roles, la suspendida fue la suspendedora.