Preocupación en Colombia: hubo 61 mil nacimientos en niñas y adolescentes durante 2025
En 2025 se registraron 60.892 nacimientos en menores de 20 años en Colombia; la mayor preocupación sigue siendo el embarazo en niñas de 10 a 14 años.
En 2025 se registraron 60.892 nacimientos en menores de 20 años en Colombia; la mayor preocupación sigue siendo el embarazo en niñas de 10 a 14 años.
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Una cifra que obliga a mantener encendidas las alarmas de las autoridades sanitarias y de la sociedad colombiana: durante 2025 se registraron 57.963 nacimientos en adolescentes de 15 a 19 años y 2.929 en niñas de 10 a 14 años, de acuerdo con información preliminar de las estadísticas vitales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE.
En total, son 60.892 nacimientos registrados en madres menores de 20 años durante ese año. Detrás de cada cifra hay una historia de vida, una familia y, en muchos casos, una niña o adolescente que enfrenta responsabilidades para las cuales no estaba preparada.
El Ministerio de Salud y Protección Social reconoce que tanto el número de nacimientos como la tasa específica de fecundidad en niñas y adolescentes continúan disminuyendo. Sin embargo, el descenso de las estadísticas no significa que el problema esté resuelto. Mientras persistan miles de nacimientos en menores de edad, la prevención del embarazo en la infancia y la adolescencia debe seguir siendo una prioridad de salud pública.
La preocupación es especialmente profunda en el grupo de niñas entre 10 y 14 años. En estas edades, el embarazo exige activar una mirada de protección integral, prevención de violencias sexuales y garantía de derechos, no simplemente una respuesta centrada en la maternidad.
Bajo el lema “Derechos para decidir, oportunidades para transformar”, el Ministerio de Salud y Protección Social conmemorará la Semana Andina de Prevención del Embarazo en la Infancia y la Adolescencia 2026, en articulación con entidades nacionales y territoriales, organizaciones sociales y organismos de cooperación internacional.
La apertura nacional se realizará el 21 de septiembre en Bucaramanga, con el apoyo de las autoridades de salud de Santander y del municipio, así como de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, OPS/OMS.
El evento busca fortalecer la prevención del embarazo en niñas y adolescentes y promover el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. También contempla acciones para prevenir las violencias sexuales, avanzar en la erradicación de los matrimonios infantiles y las uniones tempranas, y fortalecer los entornos protectores para niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
La escogencia de Bucaramanga como sede de la apertura nacional pone a Santander en el centro de una conversación que no puede quedarse en discursos institucionales. El reto es que la prevención llegue a los colegios, las familias, los barrios y las zonas rurales, donde las menores necesitan información, acompañamiento y oportunidades para construir su futuro.
Las cifras disminuyen, pero
la preocupación permanece
El Ministerio de Salud señala que Colombia ha logrado reducir los nacimientos en niñas y adolescentes. Aun así, el número de casos continúa siendo elevado y demanda esfuerzos sostenidos de diferentes sectores.
La tasa específica de fecundidad adolescente es un indicador que permite medir los nacimientos en un grupo de edad determinado. Su reducción es una señal favorable en términos estadísticos, pero no debe llevar a bajar la guardia frente a las condiciones que rodean los embarazos tempranos.
En la práctica, prevenir el embarazo en la infancia y la adolescencia implica mucho más que entregar información sobre métodos anticonceptivos. Requiere garantizar acceso oportuno a los servicios de salud, educación integral para la sexualidad, orientación a las familias, prevención de violencias y condiciones para que niñas y adolescentes puedan continuar sus estudios y desarrollar sus proyectos de vida.
El desafío también tiene un componente territorial. Las necesidades de una adolescente en una zona urbana no necesariamente son las mismas de una menor que vive en un municipio rural o en una comunidad con dificultades de acceso a servicios de salud. Por eso, las acciones deben adaptarse a las realidades de cada región.
Prevenir también es proteger
La prevención del embarazo en la infancia y la adolescencia exige que las familias, los colegios, las instituciones de salud y las autoridades trabajen de manera coordinada.
Un entorno protector debe permitir que niñas y adolescentes puedan hablar de sexualidad sin miedo, recibir información clara, acceder a servicios de salud y denunciar situaciones de violencia. También debe ofrecerles oportunidades educativas y sociales que no estén limitadas por un embarazo temprano.
La agenda del Ministerio de Salud incluye, además, la prevención de los matrimonios infantiles y las uniones tempranas, fenómenos que pueden limitar la autonomía y las oportunidades de las menores de edad.
En el caso de las niñas de 10 a 14 años, la protección debe ser especialmente rigurosa. La legislación colombiana establece que los actos sexuales con menores de 14 años pueden constituir delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales, según las circunstancias previstas en la ley. Por ello, cualquier embarazo en este grupo de edad requiere una respuesta institucional que garantice la protección de la niña y la activación de las rutas correspondientes.
Un llamado que no puede quedarse en una semana
La Semana Andina de Prevención del Embarazo en la Infancia y la Adolescencia 2026 representa una oportunidad para renovar el compromiso con la niñez y la juventud colombiana.
Los 60.892 nacimientos registrados en menores de 20 años durante 2025, según las cifras preliminares citadas por el Ministerio de Salud, recuerdan que todavía existe una tarea enorme por cumplir.
La disminución de las estadísticas debe servir para fortalecer las estrategias, no para reducir la atención. Cada niña y cada adolescente debe tener la posibilidad de decidir sobre su futuro, continuar sus estudios, vivir libre de violencias y construir un proyecto de vida sin que un embarazo temprano termine imponiéndole responsabilidades que no corresponden a su edad.