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Ruta de los Comuneros: Invías se sentará con los manifestantes para destrabar las obras de la vía Bogotá–Bucaramanga

Invías y voceros de las protestas en peajes de la Ruta de los Comuneros instalarán una mesa para revisar el recaudo, la inversión y el estado de la vía Bogotá–Bucaramanga.

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La Comisión Accidental de la Ruta de los Comuneros, liderada por el representante santandereano Miguel Ángel Pinto, convocará una primera mesa de trabajo con el Instituto Nacional de Vías (Invías) y los voceros de las protestas en los peajes de Tres Piedras, Oiba y Curití. El encuentro busca poner sobre la mesa las inconformidades por el manejo de los peajes, la inversión de los recursos y las condiciones de una de las principales conexiones viales entre Santander y el centro del país.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

El representante a la Cámara por Santander, Miguel Ángel Pinto, instalará la primera Mesa de Trabajo de la Comisión Accidental de la Ruta de los Comuneros, un espacio convocado desde el mes pasado para abordar la crisis que atraviesa el corredor vial Bogotá–Bucaramanga–San Alberto.

La jornada contará con la participación del director general del Instituto Nacional de Vías (Invías), quien escuchará directamente a los representantes de las comunidades que han protagonizado protestas durante varios meses en los peajes de Tres Piedras, Oiba y Curití.

La convocatoria pretende llevar a la mesa las reclamaciones por el manejo del recaudo de los peajes, la inversión de los recursos y el estado de la carretera, que continúa generando preocupación entre transportadores, habitantes, comerciantes y autoridades regionales.

En representación de los manifestantes participarán Pedronel Rivas, vocero de la protesta en el peaje de Tres Piedras; Luisa, Alejandra, Grass y Sergio Solano, por el sector de Oiba; y Deiby Cárdenas, por Curití.

“Este es un espacio que abrimos desde la Comisión Accidental para que las comunidades de la vía, que durante meses protestaron por el manejo de los peajes y la inversión de los recursos, sean finalmente escuchados”, señaló el representante Miguel Ángel Pinto.

El congresista también destacó la disposición del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para abrir espacios de diálogo con las comunidades y mandatarios territoriales. La convocatoria, según explicó, busca que la próxima reunión se realice directamente en el territorio y reúna a toda la institucionalidad involucrada.

A esa segunda jornada serían invitados el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus; los alcaldes de los municipios del corredor; la ministra de Transporte; la ministra de Vivienda; habitantes de las zonas afectadas y representantes de ProSantander.

La intención es pasar de las reuniones de concertación a un escenario de seguimiento con responsabilidades concretas sobre los compromisos, las obras y los recursos que necesita la vía.

 

¿Qué es técnicamente la Ruta de los Comuneros?

La llamada Ruta de los Comuneros no es una carretera independiente que comience y termine exclusivamente en Bucaramanga. Se trata de un corredor estratégico de la red vial nacional que articula el centro del país con Santander y continúa hacia el norte, en dirección a San Alberto.

El Gobierno Nacional y las gobernaciones de Santander, Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander suscribieron en diciembre de 2024 un convenio marco para impulsar el mejoramiento de este corredor. La información oficial del Ministerio de Transporte estableció un alcance aproximado de 458 kilómetros, desde Zipaquirá hasta Bucaramanga y San Alberto.

 

El Alcance del Convenio Marco de la Ruta de los Comuneros, suscrito en 2024 es de 458 kilómetros con una longitud aproximada del corredor Zipaquirá–Bucaramanga–San Alberto, en la actualidad tiene seis peajes contemplados en el mecanismo de financiación del convenio con un periodo previsto de 20 para traer a valor presente el recaudo de los peajes, cuyo recaudo financiarán las obras que beneficiarían a cuatro departamentos: Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander.

De esta manera, el corredor comunica a Bogotá y el altiplano cundiboyacense con Santander, atraviesa zonas de importancia económica y comercial, y conecta con el norte del país a través de San Alberto.

En el tramo que interesa particularmente a Santander se encuentran sectores como Barbosa, Oiba, Socorro, San Gil, Curití, Los Curos y Bucaramanga. El corredor incluye la Ruta Nacional 45A y tramos identificados por sus códigos de ruta, entre ellos la 45A07 en el sector San Gil–Bucaramanga. La ubicación del peaje de Curití en el PR 11+0320 de esa ruta está documentada en una resolución de Invías de 2025.

Su importancia no es solamente turística. Por esta carretera se movilizan mercancías, productos agropecuarios, pasajeros y bienes que abastecen a Santander y conectan sus municipios con el mercado nacional.

Por eso, una falla estructural, una restricción para vehículos pesados o un cierre en un punto crítico no afecta únicamente a quienes viajan entre Bogotá y Bucaramanga. También tiene consecuencias sobre los costos de transporte, el comercio local y las actividades económicas de los municipios situados a lo largo de la vía.

 

Los peajes y el modelo de financiación

 

Uno de los aspectos centrales del proyecto es que el convenio marco contempla financiar el mejoramiento del corredor mediante el mecanismo de traer a valor presente el recaudo de seis peajes ubicados en Santander, Boyacá, Norte de Santander y Cundinamarca.

En términos sencillos, esto significa utilizar el valor económico de los ingresos futuros por peajes para respaldar la financiación de obras que deben ejecutarse a lo largo del corredor durante un periodo de 20 años. El esquema fue planteado por el Gobierno Nacional y las gobernaciones dentro del convenio suscrito en diciembre de 2024.

En la discusión regional aparecen particularmente los peajes de Oiba, Curití y Los Curos. Las protestas y los acuerdos de 2026 también han mencionado el corredor de peajes entre Barbosa y Bucaramanga, así como los compromisos para que los recursos se traduzcan en mantenimiento y mejoramiento de la vía.

El punto de conflicto: para las comunidades, el recaudo no puede desligarse del estado de la carretera. La discusión no es solamente cuánto se cobra, sino qué obras se ejecutan, cuándo se ejecutan y qué solución reciben los puntos críticos que afectan la movilidad.

 

Es solo mantenimiento

no una solución definitiva

Uno de los reclamos principales de los transportadores y comunidades es que los recursos anunciados por el Gobierno Nacional han sido percibidos como insuficientes para resolver los problemas estructurales del corredor.

En julio de 2026, voceros de la Ruta 45A manifestaron que, después de varias mesas de concertación, se había pasado de anuncios de inversiones de mayor alcance a compromisos que consideraban orientados principalmente al mantenimiento preventivo.

En junio de 2026, Invías anunció la reactivación del peaje de Oiba después de ocho meses de protesta y señaló que los acuerdos permitirían avanzar en las obras y el mantenimiento del corredor con los recursos recaudados.

De esta manera, el mantenimiento rutinario comprende actividades como limpieza, atención de drenajes, conservación de la señalización y reparaciones menores, mientras que la rehabilitación implica recuperar condiciones de servicio de la carretera, incluyendo intervenciones más profundas en la estructura del pavimento. Por otra parte, la construcción de nuevas obras, como variantes, zonas de adelantamiento o ampliaciones, requiere estudios, diseños, permisos y recursos específicos.

En este contexto, las comunidades reclaman que no se confunda el mantenimiento de emergencia con la solución definitiva de los problemas que afectan la movilidad regional.