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Saneamiento urbanístico: legalizar lo existente y frenar lo que sigue creciendo

Piedecuesta enfrenta el reto de legalizar asentamientos existentes y frenar nuevos loteos ilegales para ordenar su territorio.

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Piedecuesta enfrenta el reto de legalizar asentamientos existentes y frenar nuevos loteos ilegales para ordenar su territorio.

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Por: Oscar Humberto Cote Cote

Preámbulo: Mientras miles de familias esperan la legalización de sus barrios, nuevos asentamientos ilegales continúan surgiendo en Piedecuesta. La ciudad enfrenta el desafío de corregir décadas de informalidad urbana sin permitir que la ocupación irregular del suelo siga reproduciendo los mismos problemas.

Piedecuesta enfrenta una paradoja que no puede seguir siendo ignorada: mientras miles de familias esperan que sus barrios sean saneados y obtengan seguridad jurídica, nuevos procesos de urbanización ilegal continúan apareciendo. Resolver esta problemática exige asumir dos responsabilidades administrativas simultáneas: legalizar lo que durante años se consolidó al margen de la formalidad y, al mismo tiempo, impedir que la informalidad urbana siga creciendo.

El propio municipio reconoce en el actual Plan de Desarrollo la existencia de 19 asentamientos humanos que representan aproximadamente el 35 % del área urbanizada. Esta realidad no puede atribuirse exclusivamente a las familias que allí viven. También refleja décadas de crecimiento sin suficiente planificación y fallas en el control urbanístico que permitieron que la necesidad de vivienda fuera aprovechada por urbanizadores ilegales.

Por eso, sanear o legalizar estos asentamientos no significa premiar la ilegalidad. Significa reconocer una deuda institucional con familias que hoy hacen parte de Piedecuesta y que necesitan seguridad jurídica sobre sus viviendas. La legislación vigente ofrece herramientas para avanzar en ese propósito y facilitar la incorporación de estos sectores al ordenamiento territorial.

Pero legalizar lo existente no puede convertirse en una excusa para tolerar nuevos desarrollos irregulares. La preocupación es actual. Una inspección realizada por la autoridad ambiental CDMB en julio de 2026 encontró construcciones, movimientos de tierra, subdivisiones prediales y nuevos desarrollos en un sector entre La Cantera y Barroblanco, además de reportes de ventas informales de lotes. La autoridad solicitó a la Alcaldía ejercer las acciones de control urbano correspondientes.

También habitantes del barrio San Carlos han advertido sobre movimientos de tierra con maquinaria y volquetas en inmediaciones de Halcón de Granada, ante el temor de que se esté preparando un nuevo loteo ilegal.

Aquí está el verdadero desafío: no podemos seguir corriendo detrás del problema. Si se legaliza lentamente lo que ya existe mientras aparecen nuevos asentamientos, nunca se cerrará la brecha.

El Plan de Desarrollo Municipal contempla como meta sanear urbanísticamente un solo asentamiento durante el cuatrienio, pese a reconocer 19 y a la fecha se percibe como imposible de cumplir esa meta. Esa diferencia obliga a revisar prioridades y acelerar resultados.

Piedecuesta necesita una política de doble vía: saneamiento urbanístico decidido para los barrios que históricamente esperan formalización y control firme, oportuno y permanente frente a quienes pretendan lucrarse ilegalmente con la necesidad de vivienda.

Legalizar los barrios existentes es hacer justicia. Impedir nuevos loteos ilegales es prevenir que esa injusticia se repita. Ambas tareas son inseparables. Solo así Piedecuesta podrá ordenar su territorio, proteger a las familias y construir una ciudad donde la necesidad de vivienda no siga siendo el negocio de unos pocos.