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Víctimas de la violencia en Santander renacen con el sabor del Chocolate”

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El proyecto productivo tiene sede en el municipio de Rionegro
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Resumen

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1 Foto: tomada de la web / EL FRENTE

Luis Arturo Peñaloza junto con su madre y seis hermanos es beneficiario de la Unidad de Restitución de Tierras. Después de dos décadas surgió una nueva oportunidad para esta familia, que hoy distribuye en diferentes lugares del departamento, un producto dulce y con el mejor sabor del cacao llamado “Chocolate Renacer”.

En el año 2002, La vida de Luis Arturo Peñaloza y la de su familia, cambió radicalmente, pues él y su entorno empezaron a recibir amenazas de secuestro y de muerte, ante lo cual, todos tuvieron que abandonar su finca de 35 hectáreas, ubicada en Rionegro, Santander.

La familia buscó refugio en Bucaramanga, dejando atrás todo lo que conocían, y el hogar donde crecieron y vivieron gratos momentos que aún llevan en su memoria.

“Decidimos salvaguardar nuestras vidas, dejamos la finca sola y llegamos a Bucaramanga para comenzar de cero. Recuerdo que el predio siempre ha tenido una muy buena tierra. En aquel tiempo sembrábamos caña de azúcar, cacao, café, plátano, yuca, teníamos árboles frutales y producíamos panela. Todo de muy buena calidad”, relata con un poco de nostalgia Luis Arturo.

A pesar de tomar esa difícil decisión, la determinación y el apoyo mutuo de la familia, les permitió sobrevivir y comenzar en una ciudad en donde les abrieron las puertas y fueron acogidos para reconstruir su proyecto de vida.

En 2015 buscaron una nueva oportunidad y la esperanza renació cuando vieron la posibilidad de recuperar su preciada finca a través de la dirección territorial Magdalena Medio de la URT. Sin dudarlo, comenzaron los largos trámites y el proceso se prolongó durante tres años. Finalmente, en 2018, llegó la noticia que tanto ansiaban: la sentencia fue a favor de la familia Peñaloza y todos fueron notificados de que les devolvían su finca.

El 2021, marcó un hito importante en la vida de Luis Arturo y sus hermanos, quienes después de 20 años, volvieron a poner sus pies en la tierra donde crecieron y trabajaron arduamente.

El beneficiario cuenta que, “mi madre tiene 95 años, está en condición de discapacidad y no ha podido volver al predio, porque no hay carretera en óptimas condiciones para transportarla. Nosotros le mostramos fotos y videos para que esté enterada de cómo está nuestra finca. El día que nos entregaron el predio fue un momento lleno de nostalgia y alegría, hoy estamos unidos y más fuertes como familia”.

A reconstruir el futuro

Para estos beneficiarios oriundos de Rionegro, Santander, recuperar la finca no solo representa el regreso a un lugar físico, sino también la reparación de su historia, de sus raíces y de su legado. Ahora, con la tierra en sus manos nuevamente, están decididos a reconstruir y revivir todo lo que habían dejado atrás.

La sentencia favorable incluyó un apoyo de La Unidad de Restitución de Tierras para el desarrollo de un proyecto productivo. Aunque al inicio no lo contemplaban, la perseverancia del equipo de la URT los llevó a que emprendieran una iniciativa que les cambiaría la vida.

Con entusiasmo, Luis Arturo narra que la Unidad de Restitución de Tierras siempre los ha impulsado, “nos dieron para sembrar tres hectáreas de cacao, mil matas de plátano y algunos árboles frutales. También tenemos cacao y estamos tratando que sea orgánico. Gracias a Dios nos ha ido muy bien, la tierra es muy buena y agradecida”.

Se debe destacar, que la URT los impulsó para que en el año 2021 comenzarán con su proyecto productivo enfocado en la fabricación de un chocolate de mesa, el cual surgió con la unión de otros restituidos del municipio y con el apoyo de la Asociación de Productores Agropecuarios y Ambientalistas de Rionegro Santander, AgroVive.

Luis Arturo, con una gran sonrisa y de manera espontánea, manifiesta que, “con la Asociación, aparece el chocolate “Renacer” 100% natural. El chocolate es de mesa, tiene su fórmula y la Unidad de Restitución de Tierras nos ayudó a elaborar el diseño, la marca, el empaque y todo es muy llamativo”.

“Renacer” es un símbolo de la resiliencia y el renacimiento para la familia Peñaloza y no solo de ellos, sino de todas las personas que fueron despojadas o abandonadas forzadamente de sus predios.

“Elegimos la marca Renacer, porque es el trasfondo de la historia de todos los restituidos. Nos restituyeron las tierras, renacimos para el campo, para nuestras familias y para la sociedad”, afirma el beneficiario, Luis Arturo.

El “Chocolate Renacer” se ha convertido en un producto reconocido y apreciado en la región, y ha permitido a la familia Peñaloza generar ingresos adicionales y mejorar su calidad de vida. Además, de expandir su producción y buscar nuevos mercados para comercializar el chocolate en diferentes municipios de Santander, en eventos, ferias y exposiciones donde participan múltiples emprendedores, comercializadores y empresas en busca de nuevos productos.

Luis Arturo Peñaloza comenta que hace dos meses iniciaron con una nueva presentación de “Renacer” sin azúcar. “Contiene cacao que es cultivado orgánicamente. La Unidad nos ha colaborado mucho en la asociación, nos ha apoyado con capacitaciones, análisis para revisar las falencias y organizar una ruta de trabajo. Me da mucha alegría porque he sido partícipe de la creación del chocolate, de todo el proceso y de la comercialización”, comenta efusivo Luis Arturo.

A medida que el proyecto productivo avanza, la familia Peñaloza ha encontrado apoyo tanto en la comunidad local como en el equipo de la URT. Cuando iniciaron este proyecto empezaron produciendo 200 unidades del chocolate, actualmente están en 600 unidades al mes.

La comercialización del” Chocolate “Renacer” se ha realizado a través de voz a voz, por los miembros de la Asociación, la familia y amigos de Luis Arturo. Asimismo, el equipo de la Unidad de Restitución de Tierras, ha impulsado y colaborado en la distribución para que este chocolate de mesa llegue a más hogares de familias santandereanas.

“A mí me piden el chocolate, lo guardo en mi morral y realizo el domicilio a pie para comercializarlo. Además, eso me ayuda porque sufro del corazón y debo hacer ejercicio. Así es como vendo todo. Me gusta ver que la gente queda contenta y reconozca la marca”, concluye el beneficiario, el artífice de este chocolate que endulza la vida de quienes prueban “Renacer”.

Ahora, con cada producción exitosa de este chocolate, la familia Peñaloza demuestra que renacer después del conflicto es posible y que la tierra puede ser un símbolo de esperanza y prosperidad.

El proceso de restitución de tierras ha traído un sentido de pertenencia y arraigo a la familia Peñaloza. Han recuperado no solo su tierra, sino también su identidad y sentido de comunidad. Han establecido lazos con otros agricultores y han participado en actividades de intercambio de conocimientos y experiencias. Pero lo más importante, es que día a día con la unión familiar trabajan para seguir produciendo ese chocolate de mesa que es un Fruto de la Restitución.

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