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Víctimas piden investigar a juez que absolvió a temido exparamilitar en Santander

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Alias ‘El Panadero’ militó con la guerrilla de las FARC en un comienzo y, después, pasó a hacer parte de las Autodefensas Unidas de Colombia. Antes de los crímenes contra la periodista, habría sido quien orquestó una masacre en el barrio Versalles de Barrancabermeja, ocurrida el 28 de febrero de 1999.
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Dentro de su declaración en Justicia y Paz, el exparamilitar Mario Jaimes Mejía, condenado por múltiples atrocidades, masacres, violaciones y torturas, señaló al excongresista Aristides Andrade de ser el autor material del homicidio de David Núñez Cala. Años después, la justicia declaró la inocencia de Andrade y considerándose víctima le pidió a la justicia que lo condenara. Sin embargo, en el caso hubo todo menos justicia. Recientemente se conoció el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que viene con regaño incluido para el juez de primera instancia.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

El año 2010 inició para el excongresista santandereano una de las épocas más oscuras de su vida pues para esos días un fiscal adscrito a la Unidad de Derechos Humanos lo vinculó formalmente en calidad de determinador al crimen del exsecretario de Obras Públicas de Barrancabermeja, David Núñez Cala quien fue aniquilado a tiros en 1991 en el sector conocido como Paso a Nivel, Santander.

El tenebroso Mario Jaimes Mejía, condenado hoy a más de 40 años de prisión y excluido del proceso de Justicia y Paz tras su participación en la tortura y violación contra la periodista capitalina Jinet Bedoya, confesó que antes de pasarse al Bloque Central Bolívar de las Autodefensas perteneció a las Farc y fue en esa militancia que fungió como la persona que empuñó el arma contra Núñez Cala, cuya muerte hoy continúa en la completa impunidad, pues si bien su autor material confesó los hechos la autoría intelectual aun es una incógnita para la justicia.

Pero eso es hoy. En el 2010, cuando las autoridades empezaron a mostrarse diligentes para resolver el crimen, el testimonio de Mario Jaimes Mejía llegó a manos de otro nefasto personaje para a historia del país, pero esta vez no era miembro de algún grupo irregular sino por el contrario, miembro de la institucionalidad.

Hablamos de Francisco Pacheco Granados, quien fue destituido de la Policía Nacional tras su participación en la desaparición forzada de un joven y quien a pesar de tener una inhabilidad para desempeñarse en cargos públicos llegó a la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación. ¡Hágame el favor! Un condenado por desaparición forzada fungiendo como fiscal Derechos Humanos.

Dentro de su rol en la fiscalía, el fiscal Pacheco Granados le da trámite a una versión de Mario Jaimes Mejía, dentro de sus declaraciones en Justicia y Paz, en la cual vincula al excongresista José Aristides Andrade como el determinador del crimen de Núñez Cala.

10 años después de haber sido vinculado al asesinato, Aristides Andrade demostró su inocencia en los tribunales y salió para buscar justicia contra quien falsamente lo señaló como asesino y fue así como inició el proceso que no atañe hoy, una denuncia contra Mario Jaimes Mejía por el delito de falso testimonio y fraude procesal por haber mentido a los jueces de Justicia y Paz y haberles asegurado que él había asesinado a Núñez Cala por solicitud directa de Andrade. Sin embargo, sospechosamente Mario Jaimes Mejía fue absuelto en primera y segunda instancia; recientemente un fallo de casación le dio la razón a Andrade en su calidad de víctima, y reclamó por la torpe actuación del juez de primera instancia. EL FRENTE conversó con Aristides Andre para que le cuente a nuestros lectores las implicaciones del proceso y la reciente decisión.

¿Qué opinión le merecen a usted las actuaciones judiciales del proceso en el que se juzgaba Mario Jaimes Mejía por el delito de falso testimonio tras haberlo inculpado falsamente en el homicidio de David Núñez?

AA: Nos deja con el sabor amargo de la impunidad. Este es el producto de una estrategia que trazó El Panadero y de la cual siempre mis abogados se quejaron. Era evidente la forma laxa como el juez que atendió el caso permitió que se dilatara el proceso.

Este juez fue permisivo, aceptaba que el señor Panadero no asistiera a las audiencias, aceptaba que el señor Panadero no llevara abogado, o que cambiar abogado a última hora. Todo fue una estrategia para dilatar y dilatar el proceso.

Lo más grave es que este juez impidió que mi hija, que estaba atendiendo el caso, presentara unas pruebas en contra del Panadero, evidencias que ya había anunciado antes que iban a ser objeto de presentación en el juicio, específicamente las actas en las cuales se hacía el interrogatorio tanto en Justicia y Paz como en la Corte Suprema de Justicia, pruebas que permitían de una manera muy sencilla encontrar todas las contradicciones y falsedades que había cometido el señor Panadero a la hora de inculparme a mí como el determinador de la muerte del señor David Núñez Cala.

Es decir, al señor juez se le hizo muy fácil no permitir esas pruebas sin ningún argumento aparente simplemente consideraba que no se admitían y punto. En cambio sí admitían otras evidencias que eran menos relevantes. De esta manera es como termina juez de primera instancia absolviendo al Panadero y de paso quedando nosotros, que éramos las iniciales víctimas del panadero, como unos mentirosos, porque en otras palabras según El Panadero, los calumniadores éramos nosotros. En segunda instancia, el Tribunal Superior admitió ratificó el error.

Ante el Consejo SUperipor de la Judicatura radicara Aristides Andrade una queja para que se investigue el proceder del juez Jaime Enrique Puentes Torrado, del Juzgado Noveno Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bucaramanga.

¿Hubo un manejo oscuro del proceso?

Yo durante todo el juicio tuve la impresión de que hubo una especie de sesgo en favor del señor Panadero incluso, en el tribunal pero sobre todo en el juzgado donde se origina la sentencia de primera instancia porque fue donde inicialmente este señor hizo todas las marrullas y se le permitió toda clase de dilaciones.

Y cómo le fue al proceso en Casación

Así fue. Nosotros insistimos ante la justicia. En la Corte Suprema de Justicia los magistrados determinaron que efectivamente la absolución del señor Panadero fue arbitraria, fue ilegal. La sentencia dice que el señor juez admitió unas pruebas que no tenía que admitir en cambio de rechazar pruebas que sí resultaban cruciales para demostrar la culpabilidad del procesado.

Actuando sospechosamente, el juez de primera instancia nos quitó el derecho al debido proceso a las víctimas, y en consecuencia declara la corte que anula las sentencias absolutorias de primera y segunda instancia, es decir, teníamos razón en acusar al Panadero por los delitos de falso testimonio y fraude procesal.

Sin embargo, producto de toda actuación irregular ya no se puede volver a hacer a hacer el juicio y en consecuencia la acción penal queda prescrita, de tal manera que en este delito el señor panadero quedará impune.

Usted iniciará próximamente una serie de solicitudes ante las distintas autoridades judiciales. ¿En qué consisten?

Basado en la sentencia puedo solicitar ante la autoridad competente, que en este caso es el Consejo Superior de la Judicatura, que se investiga el proceder sospechoso del juez Jaime Enrique Puentes Torrado, quien actuó en el proceso como representante del Juzgado Noveno Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bucaramanga. Mire lo que dice la Corte Suprema: “Es insólito que la juez le reproche la testigo no haber incorporado la prueba que él mismo le impidió aducir para restarle mérito a su declaración”. Esos análisis nos permiten concluir que el comportamiento del juez es susceptible de ser investigado.

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