FOMO vs JOMO
El FOMO alimenta ansiedad y reacciones inmediatas; el JOMO propone pausa, escucha y pensamiento antes de responder.
El FOMO alimenta ansiedad y reacciones inmediatas; el JOMO propone pausa, escucha y pensamiento antes de responder.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Fear of Missing Out, o miedo a perderse de… Este neologismo, bastante escuchado entre los jóvenes, en principio se refiere al temor de perderse algún acontecimiento, hecho coyuntural, o simplemente un video o imagen viral. Pero más allá de ello, se ha convertido en la enfermedad de un egoísmo moderno. Una ansiedad que recorre el cuerpo y la mente, que atrapa la atención completa de la persona en un afán de querer saber o estar en “todo”.
Por: Rodrigo González Márquez*
Quienes nacimos en el siglo pasado no sufrimos de ello en la juventud; una época sin hipercomunicación ni recursos para conocer lo que sucedía en cada rincón del planeta. El recurso más grande era la enciclopedia Salvat Básico, aunque los más afortunados lograron conocer la famosa Encarta. La realidad hoy es apabullante; la posibilidad de conocer casi cualquier tema es infinita. Basta con abrir alguna plataforma de IA; al instante saldrán descripciones, opiniones, imágenes, videos, mapas tridimensionales y, en el peor de los casos, la misma IA generará un video en el que recrea y describe lo consultado.
De la mano de estos recursos, las redes sociales traen consigo un catálogo a pedir de boca. El algoritmo se encarga de ofrecer al usuario todo tipo de eventos y deseos, alimentando la ansiedad de “querer vivir” lo que muestra la pequeña pantalla. Y así, tanto jóvenes como aquellos que conocimos la Encarta, nos vamos llenando de frustraciones, en búsqueda de pertenecer a algo (FOMO) y reaccionar a lo contrario. Como resultado, esta sociedad ansiosa y frustrada comienza desde lo individual a buscar trincheras desde las cuales no se charla, se grita. Se genera progresivamente una histeria colectiva; un afán por responder a “todo” sin pausas para analizar; una especie de cultura reaccionaria sin proceso.
Pero como todo YIN tiene su YANG, su contrapeso ya apareció: el JOMO - Joy of Missing Out.
Más allá de invitar a la desconexión en búsqueda de una sanación personal, esta nueva tendencia tiene alcances comunitarios interesantes y toma las banderas de una protesta a la reacción inmediata: La respuesta ante cualquier tema de debate no tiene por qué ser automática. El JOMO plantea el derecho a hacer una pausa, tomar la decisión de responder o no, y en caso de querer responder, poder buscar información, procesar, y luego sí entrar en el debate.
Esto es básico para una sociedad que ha perdido la esencia del diálogo; en la que cada vez es más complejo encontrar charlas que nutran. Encontrar conversaciones con un interés real de escuchar al otro se ha convertido en un verdadero reto. La polarización y el atrincheramiento ideológico avanza progresivamente. Es hora de mirar la lentitud como un acto de salud colectiva; de retomar de manera genuina la escucha activa; de disfrutar una conversación sin necesidad de estar con ojos desorbitados a la espera de alguna palabra mal dicha por el contertulio para atacar sin piedad con argumentos cizañosos.
La pausa no es indiferencia, el silencio no es ignorancia, la lentitud no es pereza; tal vez denotan cordura.
En tiempos de afanes, egoísmos, polarización, y empeños por “vender una imagen”, la sociedad no necesita gritos reaccionarios ni ruidos vacíos, sino inteligencia para ubicar las pausas. Al final, no aporta más quien responde de primero sino quien supo esperar.
*Docente y Consultor en manejo de conflictos X: @rodrygonzalezma